En diciembre de 1949, Miguel Ángel Asturias regresa a Guatemala para constatar, de primera mano, el sufrimiento que padece su pueblo con la abusiva explotación de la todopoderosa United Fruit Company; tan sólo seis meses después verá la luz esta novela, Viento fuerte, que inaugura la portentosa Trilogía bananera.

Pero Viento fuerte es mucho más que una novela de «denuncia». El pulso magistral de Asturias, que sería reconocido con el Premio Nobel de Literatura en 1967, traza un aguafuerte casi térmico de la lucha por la existencia, por dónde emerge su gran aportación a la Literatura universal: el «realismo mágico»; tan crucial para la resolución de esta novela.

El Papa Verde (1953) y Los ojos de los enterrados (1960) —también publicadas en esta colección— completan la trilogía, dibujando el escenario total sobre cómo Guatemala fue convertida en una «república bananera» y sus terribles consecuencias.

El Papa Verde
La segunda entrega de la colosal Trilogía bananera o la tragedia sobre cómo jibarizó un país en república bananera

Imprescindible para entender el drama social y político de América

En 1954, apenas unos meses antes del golpe de Estado que acabó con el breve gobierno democrático de Guatemala y cuyas causas están expuestas en esta novela, Miguel Ángel Asturias publicaba en Argentina El Papa Verde; la segunda entrega de la que luego sería llamada la Trilogía bananera.

En esta obra, se había impuesto retratar los efectos del dominio de United Fruit Company —en las novelas la Tropical Platanera S.A.— tanto para Guatemala, reducida ya a una «república bananera», como para el mismo emporio frutero, que pugnaba por dirigir la política norteamericana en Centroamérica. Y todo ello girando sobre su turbulento protagonista, Geo Maker Thompson, el Papa Verde; un personaje cuya ambición, como en los héroes de las tragedias griegas, es el germen mismo de su desventurada existencia.

Y si esta estampa que nos ofrece El Papa Verde resulta imprescindible para entender el drama social y político de América desde mediados del siglo pasado, tanto más lo es para comprender la evolución de la narrativa hispanoamericana por su prosa abigarrada y térmica, donde surge, tan de improviso como natural, el gran hallazgo literario de Miguel Ángel Asturias: el «realismo mágico», que le granjearía, en 1967, el Premio Nobel de Literatura.

“Los ojos de los enterrados” es mucho más que un relato de aquellos acontecimientos históricos. Es un colosal retrato, por momentos calenturiento y pútrido, por momentos deslumbrante de esperanza, de toda una nación, con una prosa frondosa e irrepetible, la misma que, con su gran hallazgo, el «realismo mágico», granjeó a Miguel Ángel Asturias el Premio Nobel de Literatura en 1967.

En Los ojos de los enterrados encontramos muchos lugares que aparecen
en las anteriores novelas del ciclo —el Dichosofui, la barbería Los Equinoccios,
la hacienda Semírames…— y otros tantos personajes —El Papa Verde y su familia,
el negro Juambo, el coronel Bostezos, los chamanes…—; sin embargo
hay unos cuantos que, por nuevos, le dan un giro rotundo al relato, y entre
estos destacan Malena Tabay, Tabío San y el padre Ferrusigfrido; vamos a detenernos
en ellos:
¿Qué sabes del caso María Chinchilla, la mártir del levantamiento contra
Ubico?
¿No crees que la maestra, Malena Tabay, al margen de su historia amorosa,
es un homenaje de Asturias a aquella maestra?
l Tabío San aparece como el verdadero oponente del Papa Verde. Si has
leído la anterior novela del ciclo, El Papa Verde,
¿qué rasgos, sin embargo, tienen en común uno y otro personaje, con
denados a ser enemigos sin conocerse?
Y si también has leído Viento fuerte, ¿en qué se parece Tabío San y en
qué se diferencia de Lester Mead?
l El cura, el padre Ferrusigfrido, es mexicano, detalle nada baladí,
¿por qué opinas que Asturias escoge a un cura mexicano? (No olvides
en tu argumentación, la terrible guerra de los Cristeros, en México, durante
la década de los Veinte, y que sin duda alguna pesa en la concepción
de este personaje).

Juan Carlos Monedero presenta la Trilogía bananera de Miguel Ángel Asturias (parte 1)

Juan Carlos Monedero presenta la Trilogía bananera de Miguel Ángel Asturias (parte 2)

Juan Carlos Monedero presenta la Trilogía bananera de Miguel Ángel Asturias (parte 3)

Drácena no es una editorial ni dependiente ni independiente; es, sencillamente, una editorial pequeña, casi mínima, por no decir que etérea, cuya pretensión, si nada lo impide, es difundir textos editados y extraviados en el tiempo y, por supuesto, tantos cuantos originales nos gusten, con una única condición: que hayan sido concebidos en lengua española. Hay otras editoriales que se ocupan de traducir; nosotros sólo de autores en castellano, preferentemente del siglo Veinte hasta nuestros días. No importa de dónde sean y cómo vengan, ni ellos, ni sus textos; lo que importa es su empeño, la literatura; o sea, su uso acendrado y particular del castellano para recrear el mundo. A eso nos atendremos siempre para editar un texto. Y como dijo el indio que «el mundo es ancho y ajeno» y sus extremos son infinitos y recónditos, para alcanzar velozmente a todos, comenzamos editando en e-book, hasta que, de pronto y por los avances de la imprenta, descubrimos que podíamos ofrecer esos mismos títulos también en papel, para cualquier lector, se hallase dónde se hallase, y casi con idéntica celeridad. De modo que no fue asunto para pensarlo demasiado y ahí tienen, por fin, también nuestros libros impresos en el austero papel, por si no les complaciese el formato electrónico.

En efecto, Los cuadernos de un amante ocioso fueron apareciendo por entregas semanales y en forma de blog, a lo largo de 2011 y el primer trimestre de 2012. Y aunque aparenten el diario de una pareja, no lo son; quizá, reunidos ahora, en forma de libro, tengan algo de novela, pero tampoco llegan a serlo, y ni siquiera alcanzan la minuciosidad para considerarse una crónica de ese año y, sin embargo, no dejan de serla.

¿Qué son pues Los cuadernos? Sin duda un retrato, por momentos irónico, por momentos enternecido, de la vida de una pareja en España, a principios del siglo XXI, y un excelente ejercicio literario capaz de leerse sin perder nunca la sonrisa.

¿Qué son pues Los cuadernos? Sin duda un retrato,

Gastón Segura

[Img #11350]Nació en Villena en 1961. Se trasladó a Caudete a los siete años, y entre ambos pueblos pasó su vida hasta que, a su debido tiempo, marchó a Valencia para licenciarse en Filosofía. En 1990, se instala en Madrid, y tras probar suerte en diversos oficios, en 1996 decide dejarlo todo para dedicarse a la escritura.

En 1999, resultó finalista absoluto del XXIII Premio Azorín con su primera novela, todavía inédita, Las calicatas por la Santa Librada. Ha publicado las crónicas africanas A la sombra de Franco (2004) e Ifni: la guerra que silenció Franco (2006), también la crónica local, El coro de la danza (2006) y el ensayo Gaudí o el clamor de la piedra (2011), que resultaría seleccionado como lectura recomendada en los cursos de doctorado de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid. Y también la novela Stopper (2008), que sería distinguida como «lectura imprescindible» por el Dpto. de Lenguas Modernas de la Universidad Estatal de California

Los cuadernos de un amante ocioso fueron apareciendo por entregas semanales y en forma de blog, a lo largo de 2011 y el primer trimestre de 2012. Y aunque aparenten el diario de la vida de una pareja, no lo son; quizá, reunidos, ahora en forma de libro, tengan algo de novela, pero tampoco llegan a serlo, y ni siquiera alcanzan la minuciosidad para considerarse una crónica de ese año y, sin embargo, no dejan de serla.

Así, estos cuadernos nos van relatando escenas aisladas que acontecen durante la vida en común de una pareja, explorando temas tan variados como el matrimonio, la amistad, las políticas de la Unión Europea, las relaciones familiares (centrándose bastante en la suegra) o episodios que podrían ocurrirnos a cualquiera de nosotros en nuestro día a día. Todo ello narrado en menos de dos páginas, lo que para Gastón Segura es más que suficiente para transmitir su mensaje.

De este modo, vemos cómo un hombre que ama profundamente a su novia nos narra con intensidad cómo la vida en pareja para él nunca es aburrida y cualquier situación puede convertirse en una experiencia memorable, escrita en su cabeza con la indeleble tinta del amor.

Si hay algo que une a todos y cada uno de los relatos que componen Los cuadernos de un amante ociosoes, sin duda alguna, el humor. Un humor que consigue sacarnos una sonrisa en algún momento del relato con situaciones que no tienen nada que ver entre unas historias y otras y que también logra en ocasiones hacernos reflexionar sobre la temática en la que dicha historia se centra.

En definitiva, ¿qué son pues Los cuadernos? Sin duda un retrato, por momentos irónico, por momentos enternecido, de la vida de una pareja en España, a principios del siglo XXI, y un excelente ejercicio literario capaz de leerse sin perder nunca la sonrisa