Este poemario, que ahora nos presenta fray Victorino Terradillos Ortega, supone tanto la culminación de una vida artística, como la comunicación de algunas de sus experiencias espirituales vividas a la largo de su discurrir cotidiano; momentos de oración, lectura y contemplación en la humanidad y espacio.

Las fuentes de inspiración quedan patentes: salmos y poetas, pensadores y místicos, pensamiento y vida de Jesucristo, revelaciones hagiográficas, entre la naturaleza y el Arte. En ocasiones, el poeta se aproxima a los místicos mejores, a la poesía del silencio, a autores clásicos, y a otros más actuales, por puro juego.

En cualquier caso, su canto no deja de ser voz propia, voz extraña, y ajena a maneras; una escritura y lectura señera y solitaria por su figura y espiritualidad tan pegada a la revelación y entusiasmo. Hay mucho amor humano y divino, canto y llamada a la canción que precisa el ser Humano.

Los versos, hasta los sermones poéticos que componen esta «antología del tiempo, canción y espacio», ayudarán al lector y amigo que relee y silencia, para —parafraseando el ideal horaciano— rezar deleitándose.

No hay pretensión, sino entrega de palabra, canción y verso. Sencillamente

Lecturas y Canciones. Humanidad en el Universo

18. Jun, 2016

¿Qué va a encontrar el lector en “Lecturas y Canciones. Humanidad en el Universo”, su primer poemario que sale ahora a la luz?
El lector se convierte en un buscador, en espeleólogo, en un buzo que entra a lo más profundo del mar. Tenemos que poseer el atrevimiento de quien escucha, busca, inquiere en cualquier lugar o momento, aunque nos resulte extraño, lejano para nuestro interés. Desde aquí parte una lectura, desde la búsqueda, de un inquirir y preguntar, desear saber, del amor a toda sabiduría y libertad.

El buscador puede encontrar lo impensable. En este poemario “Lecturas y Canciones”, se puede oír cantos, cancioncillas, alegrías o quejas, futuro y desvelo de realidades. Porque el ordinario velo que cubre muchas caras y almas, viene a ser roto por la figura, la palabra que interroga, afirma o da la mano a todos. Encendida palabra en el campo de los místicos, pensadores, escritores, y que prestan todo su valor. Aquí, en Humanidad en el Universo, he querido dejar lo que he leído en otros corazones, en el silencio, en la misma oración, en la cara de Dios. ¡Me gustaría que encontrásemos el pozo de agua dulce, la profundidad del mar infinito!

—¿Cómo ha sido el proceso de creación de este libro, y por qué entregarlo a los lectores ahora?
Todo creador tiene tiempo, como las cosechas de uvas o frutales. Pasa el año del dolor, el del gozo, el del pensamiento y amistad, el de la oración y sequedad, el año de encerrarse en el taller, llenar el cuadro de pinturas, emborronar, y el momento de encuadrar la tela ya pintada. El proceso de creación ha sido la misma vida, el mismo sentir y latir. La creación es continua. Pero, ahora ha llegado la publicación.

Decisión de entregar a los demás un pan candeal, bendito, lleno de olor que puede satisfacer y dar alegría. Estoy en un momento, en el que pienso que necesitamos poemas, leer, cantar, ser serenados y empujados hacia el riqueza interior que posee todo ser creado, la misma Naturaleza, todo Hombre y Mujer. Y ahí va el agua que estuvo represa muchos años formando un lago, manteniendo en su depósito miles de vivientes. Ahora quiero que corra, bañe de fertilidad y alegría cualquier campo adonde entre las corrientes de agua que puedan purificar las aguas pútridas.

—La última parte del libro es un homenaje a Teresa de Ávila en forma de epístolas. ¿Qué es lo que llama la atención de santa Teresa tantos siglos después?
Más que homenaje, he querido hablar con ella, de la misma realidad que sucede hoy, de lo que nos jugamos siempre los humanos, en los espacios de la vida, la búsqueda, la verdad, la sinceridad, la oración, la amistad, la familia, la misma consagración a Dios y a todos.

La forma de escribir, forma epistolar, la he creído siempre con garra para plantar bien alto el mundo más interior, interrogante, sincero, evocador. Porque hablar dos personas, cara a cara, en emoción y desvelo, se ha reflejado siempre, de modo muy evidente, en las cartas. Ahora he querido enviar, a la distancia de 500 años, unas cuentas de conciencia, unas medio- meditaciones sobre el Cantar de los Cantares, aproximaciones a la Moradas y, sobre todo, apegarme al libro de la vida.
Sinceramente, creo que el Libro de la Vida de santa Teresa de Jesús permite escribir y contestar con mucha razón y fe a lo largo de todo el libro, que es historia, corazón, gracia visible, entusiasmo, sencillez, camino, lección y la historia propia de una mujer, muy querida por Dios. No está lejos ni su lenguaje, ni su experiencia, ni su persona. Se hace tan presente, que aún se pueden seguir escribiendo poemas y cartas a la buena monja andariega y sabia.

—¿Cómo ve el mundo de la cultura en la España de hoy en día?
Desde que empecé a estudiar, algunos profesores siempre hablaban del “mal momento por donde pasa el teatro, y la música, y la creación poética, y la escena en …” Lo oído fue oído, pero siempre he creído que las crisis, los momentos, con pequeñas diferencias, son los mismos. Y exigen: continuidad, creación, desparpajo, dejar vía libre a las personas creadoras y a todos en su singular y particular modo de entender y realizar la expresión artística.

Estamos en un momento de nuevas expresiones. Las técnicas vienen a ser los nuevos soportes del arte, de la expresión más variada en materias y formas. Hay un momento de creación, nuevo. Debemos esperar y saber recibir todas las artes y figuras que ayuden al mundo de la convivencia, inteligencia, sensibilidad, mundos concéntricos y excéntricos.

—Si pudiese cambiar algo en este mundo a través de su poesía, ¿qué sería?
Donde hay llanto, me gustaría poner sonrisas.
Donde hay injusticia, me gustaría poner paz y justicia.

Donde no hay libertad, me gustaría poner juicio de libertades, sinceridad y amistad.

Un poema, una palabra dicha y buscada, recibida en el interior, desde el interior proclamada o escrita, puede traer abundancia de paz a un corazón inquieto, roto, con desasosiego. Ya me gustaría cambiar, por un verso, un canto triste en plegaria alegre, una casa abandonada por una repleta de abrazos y perdones, un mundo en guerra por una sociedad sin odio, sin venganza.

Recuerdo, página 129: “Sobre piedra estoy grabado como un mandamiento/ recogido por Moisés, vengo de estar ante el Rostro de Dios, / vi su espalda, y no puedo contener el gozo y la alegría, / y la belleza de su esplendor envolvente”
La poesía es venir de oír, de encontrarse, de recibir llamadas, y evocar cantando.

“GRITO DICHO AL ROSTRO DE DIOS”

El autor: Victorino Terradillos Ortega

Victorino Terradillos OrtegaNacido en la Ribera del Duero, en Tierra Aranda, en Gumiel del Mercado, Burgos.
Debemos esperar y saber recibir todas las artes y figuras que ayuden al mundo de la convivencia, inteligencia, sensibilidad, mundos concéntricos y excéntricos
Qué va a encontrar el lector en “Lecturas y Canciones. Humanidad en el Universo”, su primer poemario que sale ahora a la luz?
El lector se convierte en un buscador, en espeleólogo, en un buzo que entra a lo más profundo del mar. Tenemos que poseer el atrevimiento de quien escucha, busca, inquiere en cualquier lugar o momento, aunque nos resulte extraño, lejano para nuestro interés. Desde aquí parte una lectura, desde la búsqueda, de un inquirir y preguntar, desear saber, del amor a toda sabiduría y libertad.

El buscador puede encontrar lo impensable. En este poemario “Lecturas y Canciones”, se puede oír cantos, cancioncillas, alegrías o quejas, futuro y desvelo de realidades. Porque el ordinario velo que cubre muchas caras y almas, viene a ser roto por la figura, la palabra que interroga, afirma o da la mano a todos. Encendida palabra en el campo de los místicos, pensadores, escritores, y que prestan todo su valor. Aquí, en Humanidad en el Universo, he querido dejar lo que he leído en otros corazones, en el silencio, en la misma oración, en la cara de Dios. ¡Me gustaría que encontrásemos el pozo de agua dulce, la profundidad del mar infinito!

—¿Cómo ha sido el proceso de creación de este libro, y por qué entregarlo a los lectores ahora?
Todo creador tiene tiempo, como las cosechas de uvas o frutales. Pasa el año del dolor, el del gozo, el del pensamiento y amistad, el de la oración y sequedad, el año de encerrarse en el taller, llenar el cuadro de pinturas, emborronar, y el momento de encuadrar la tela ya pintada. El proceso de creación ha sido la misma vida, el mismo sentir y latir. La creación es continua. Pero, ahora ha llegado la publicación.

Decisión de entregar a los demás un pan candeal, bendito, lleno de olor que puede satisfacer y dar alegría. Estoy en un momento, en el que pienso que necesitamos poemas, leer, cantar, ser serenados y empujados hacia el riqueza interior que posee todo ser creado, la misma Naturaleza, todo Hombre y Mujer. Y ahí va el agua que estuvo represa muchos años formando un lago, manteniendo en su depósito miles de vivientes. Ahora quiero que corra, bañe de fertilidad y alegría cualquier campo adonde entre las corrientes de agua que puedan purificar las aguas pútridas.

—La última parte del libro es un homenaje a Teresa de Ávila en forma de epístolas. ¿Qué es lo que llama la atención de santa Teresa tantos siglos después?
Más que homenaje, he querido hablar con ella, de la misma realidad que sucede hoy, de lo que nos jugamos siempre los humanos, en los espacios de la vida, la búsqueda, la verdad, la sinceridad, la oración, la amistad, la familia, la misma consagración a Dios y a todos.

La forma de escribir, forma epistolar, la he creído siempre con garra para plantar bien alto el mundo más interior, interrogante, sincero, evocador. Porque hablar dos personas, cara a cara, en emoción y desvelo, se ha reflejado siempre, de modo muy evidente, en las cartas. Ahora he querido enviar, a la distancia de 500 años, unas cuentas de conciencia, unas medio- meditaciones sobre el Cantar de los Cantares, aproximaciones a la Moradas y, sobre todo, apegarme al libro de la vida.
Sinceramente, creo que el Libro de la Vida de santa Teresa de Jesús permite escribir y contestar con mucha razón y fe a lo largo de todo el libro, que es historia, corazón, gracia visible, entusiasmo, sencillez, camino, lección y la historia propia de una mujer, muy querida por Dios. No está lejos ni su lenguaje, ni su experiencia, ni su persona. Se hace tan presente, que aún se pueden seguir escribiendo poemas y cartas a la buena monja andariega y sabia.

—¿Cómo ve el mundo de la cultura en la España de hoy en día?
Desde que empecé a estudiar, algunos profesores siempre hablaban del “mal momento por donde pasa el teatro, y la música, y la creación poética, y la escena en …” Lo oído fue oído, pero siempre he creído que las crisis, los momentos, con pequeñas diferencias, son los mismos. Y exigen: continuidad, creación, desparpajo, dejar vía libre a las personas creadoras y a todos en su singular y particular modo de entender y realizar la expresión artística.

Estamos en un momento de nuevas expresiones. Las técnicas vienen a ser los nuevos soportes del arte, de la expresión más variada en materias y formas. Hay un momento de creación, nuevo. Debemos esperar y saber recibir todas las artes y figuras que ayuden al mundo de la convivencia, inteligencia, sensibilidad, mundos concéntricos y excéntricos.

—Si pudiese cambiar algo en este mundo a través de su poesía, ¿qué sería?
Donde hay llanto, me gustaría poner sonrisas.
Donde hay injusticia, me gustaría poner paz y justicia.

Donde no hay libertad, me gustaría poner juicio de libertades, sinceridad y amistad.

Un poema, una palabra dicha y buscada, recibida en el interior, desde el interior proclamada o escrita, puede traer abundancia de paz a un corazón inquieto, roto, con desasosiego. Ya me gustaría cambiar, por un verso, un canto triste en plegaria alegre, una casa abandonada por una repleta de abrazos y perdones, un mundo en guerra por una sociedad sin odio, sin venganza.

Recuerdo, página 129: “Sobre piedra estoy grabado como un mandamiento/ recogido por Moisés, vengo de estar ante el Rostro de Dios, / vi su espalda, y no puedo contener el gozo y la alegría, / y la belleza de su esplendor envolvente”
La poesía es venir de oír, de encontrarse, de recibir llamadas, y evocar cantando.