Catalonia Paradís

José Vaccaro Ruiz

Los hechos, personajes y situaciones de Catalonia Paradís son fruto de la imaginación del autor. Lo que éste no puede afirmar ni negar es que cualquier parecido con la realidad sea o no pura coincidencia.

Prólogo

Siempre resulta arriesgado encargar a un psiquiatra una introducción o un prólogo, y el riesgo nace de la “manía” o también llamada “deformación profesional” de estos sujetos por desentrañar los intríngulis psíquicos de aquello que prologan, de buscar los fantasmas inconscientes que siempre yacen tras las conductas humanas, y cómo no tras las palabras escritas como representación éstas últimas de la personalidad del autor.

Pero el que así arriesga, ya sea autor o editor, demuestra su valentía, y en cierto modo se desnuda para ofrecer con sinceridad una obra y el esfuerzo que ésta siempre comporta.

En este caso de CATALONIA PARADIS el riesgo es además doble, y tiene dos direcciones, ya que por una lado estamos ante una novela negra con contenido político criminológico, y un fundamento basado en la consabida “corrupción urbanística”, y por otro el autor que es un profesional de calado en la materia que la novela expresa, un arquitecto y abogado, ahí es nada.

Pero por añadidura el riesgo se vuelve además contra el prologuista ya que no es conocedor de las “bambalinas” de los asuntos de recalificaciones y otras “menudencias” de tipo urbanístico, a pesar de lo cual confiesa subyugado por la lectura de la novela el ardor y rotundidad de la misma.

Estamos en CATALONIA PARADIS ante el abismo del alma humana cuando se enfrenta a los intereses “terrenales”, cuando chocan las ideas y los ideales con la cruda realidad, estamos pues ante el eterno tópico de ¿cuál es el precio en que cada uno se valora a sí mismo?.

La novela, tejida en un lenguaje llano, pero denso, fácil pero técnico, y psicológico hasta el detalle, saca a la luz las oscuridades de los intereses del capital frente a cualquier otra consideración, desgrana las bajezas de los que gobiernan y deciden, disecciona con maestría y franqueza el “gran teatro socio-político” en el que se mueven todas las decisiones y al final coloca al “poder” en el lugar que le corresponde, las sombras.

El amigo Vaccaro con el conocimiento largo y tendido del mundo urbano, de la gestión, y de las leyes que nacen y mueren a conveniencia de unos pocos, ha sabido entregarnos a manera de un test proyectivo de su personalidad lo que debe ser el fiel reflejo del mundo de la política y los intereses comerciales, tras los cuales, como no podía ser de otra manera siempre hay personas.

En CATALONIA PARADIS además tenemos un amplio muestrario de seres humanos con sus luces y sus sombras, y tras cada diálogo se retrata una conducta, unos anhelos, y por así decirlo un deseo en el fondo de encontrar una verdad a la que agarrarse y dar sentido a la vida. Y es que la vida no se debe vivir sin un sentido o soportando una presión moral más allá de lo razonable.

Carles Granell no pudo más, y a pesar de tener un buen corazón, una gran inteligencia y unos principios morales notables para estos tiempos, finalizó su vida por la vía rápida ante demasiado peso sobre sus hombros, y en la carta que dejó a su mujer hizo el descargo de conciencia que necesitaba dando así al principio de una cadena apasionante de movimientos que la novela desgrana de manera meticulosa y que impiden coger siquiera el aliento hasta llegar al final.

Para un psiquiatra y forense como un servidor ha sido un placer leer un relato tan bien construido y con tanto fundamento moral como CATALONIA PARADIS, ahora bien un consejo: Prohibir su lectura a los políticos, por peligro de muerte psíquica.

Catalonia Paradis

José Vaccaro Ruiz nació en Barcelona en 1945. Autor de Ángeles Negros (ganadora de los
Premios Atlantis La Isla de las Letras), La Vía Láctea y La Granja. Arquitecto y Abogado, su
experiencia en la Administración Pública y como profesional liberal queda reflejada en la
trama de sus novelas dentro del género negro. Especialmente en su último libro Catalonia
Paradis que sale al mercado este mes de octubre y que revela la trama inmobiliaria catalana
como nunca se había hecho hasta ahora. Desde la ficción más real.
Todas las formas del Poder (político, económico, mediático) son fustigadas desde las páginas
de sus libros. Los estamentos de ese Poder que deben estar al servicio de los ciudadanos
y del interés general son reflejados como entes corruptos atentos a su propio beneficio y
supervivencia.
Colabora como crítico literario en Narrativas, Culturamas, La Balacera y La Maja Negra
entre otros. Figura en la Antología de 18 escritores españoles en clave de cuento, publicada
por la Universidad de Sofía (Bulgaria), país donde acaba de editarse su novela La Vía Láctea.

 

El director de urbanismo de la Generalitat aparece cadáver en su estudio —suicidio o asesinato—, dando inicio, por encargo de la viuda, a la investigación a cargo de Juan Jover, protagonista de la saga de este autor, quien es un conseguidor, «intermediario» entre las instituciones, los políticos y las empresas constructoras. Pronto descubrirá la enrevesada red de intereses que se encuentra tras el proyecto Catalonia Paradis, una operación urbanística que implica la recalificación de cientos de hectareas y miles de millones de euros. A través de escenarios que recorren desde los despachos de la Generalitat y las direcciones generales hasta los más sórdidos lugares de la Ciudad Condal, José Vaccaro nos descubre con un intenso pulso narrativo una compleja trama de intereses y corrupción. Los personajes y los hechos de Catalonia Paradis son pura ficción, pero el telón de fondo de la novela es fiel reflejo de la realidad política y económica de nuestro país, realidad que José Vaccaro, arquitecto ademas de escritor, conoce de primera mano. En sus propias palabras al comienzo de esta obra: «Sus hechos, personajes y situaciones son fruto de la imaginación del autor, pero lo que este no puede afirmar ni negar es que cualquier parecido con la realidad sea o no pura coincidencia». O como dice en el prólogo el pisquiatra forense, José Cabrera Forneiro, estamos ante una «novela, tejida en un lenguaje llano, pero denso, fácil pero técnico, y psicológico hasta el detalle, saca a la luz las oscuridades de los intereses del capital frente a cualquier otra consideración, desgrana las bajezas de los que gobiernan y deciden, disecciona con maestría y franqueza el “gran teatro socio-político” en el que se mueven todas las decisiones y al final coloca al “poder” en el lugar que le corresponde, las sombras».

 

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