Esta novela se arma con el relato crepuscular de Nivenson, un “artista menor oculto”, tal como se define él mismo, al que seguimos en su “sucesión de desastrosos zigzagueos”. Vive en una casa ruinosa que fue un glorioso refugio de mecenas, visitado y luego cuidado por Moll, que fue su mujer, y un hijo, Alfie, al que no tiene mucha estima. Habiendo fracasado como pintor, invirtió su pequeña fortuna en coleccionar pintura y adoptar genios, para finalmente establecerse como crítico de arte especialista en Balthus. Con el tiempo, fue llenando miles de fichas con anotaciones de carácter estético o literario o sólo cotidiano. Su casa es un museo de obras que odia y que además le recuerdan a Meininger, quien abusó de él como abusó de todos y luego le traicionó. El amor-odio hacia el alemán que alojó en su casa durante dos años salpica la novela sin llegar a ningún clímax o revelación que sirva para que lo “veamos” de verdad. Igual sucede con los personajes secundarios, sea Moll, Alfie o Roy, el perro que en la primera parte tiene cierto protagonismo metafórico y luego desaparece.

El camino del perro

Sam Savage nació en Carolina del Sur y hoy reside en Madison, Wisconsin. Obtuvo el doctorado en Filosofía por la Universidad de Yale, donde fue profesor. También ha sido mecánico de bicicletas, carpintero, pescador y tipógrafo. Su primera novela, Firmin (2007), fue publicada por una pequeña editorial de Minneapolis, fuera de los grandes circuitos editoriales, hasta conseguir poco a poco publicarse en las editoriales más prestigiosas del mundo y convertirse en un fenómeno internacional. Es autor también de El lamento del perezoso (2009) y Cristal (2012).

Després de rebre el seu doctorat en el camp de la informàtica, de la Universitat de Yale el 1973, Sam va passar un any al Laboratori d'Investigació de General Motors, i després es va unir a la facultat de Ciències de la Gestió de la Universitat de Chicago Graduate School of Business. Aquí va descobrir que una cortina algebraica va separar la major part dels seus estudiants de gestió de la ciència de l'administració. El 1985, el Dr. salvatge va conduir al desenvolupament d'un paquet de programari anomenat What'sBest! ®, que s'acobla a la programació lineal 1-2-3. El paquet va obtenir el premi a l'excel·lència tècnica de PC Magazine en 1986. Sam ha treballat des de llavors per portar eines analítiques per als administradors en un ambient lliure d'àlgebra. El 1990, Sam es va traslladar a Stanford, on és professor de Ciències de la Gestió a l'Escola d'Enginyeria. També ha estat professor visitant a l'Escola Kellogg de la Universitat Northwestern i la Naval Postgraduate School a Monterrey.
Publicacions recents inclouen articles sobre El defecte de les mitjanes en el San Jose Mercury News, i la Harvard Business Review, i Comptabilitat de la incertesa, en el Diari de Gestió de la Cartera. El Dr salvatge assessora i dóna moltes conferències a les agències comercials i governamentals i ha servit com a testimoni expert. Harry Markowitz, Premi Nobel d'Economia, ha cridat el llibre del Dr. Savage i programari, INSIGHT.xla ", una lectura obligada." Paquet de simulació Monte Carlo de Sam com Excel, XLSim® també ha estat ben rebut. Aquest paquet inclou tutorial del Dr. salvatge sobre Anàlisi d'incertesa, amb un pròleg de Peter L. Bernstein, autor d'contra els déus.

El Dr Savage és fundador i president de AnalyCorp Inc, una empresa que desenvolupa programes d'educació executiva i programari per a millorar l'anàlisi de negocis.

      

Esta novela se arma con el relato crepuscular de Nivenson, un “artista menor oculto”, tal como se define él mismo, al que seguimos en su “sucesión de desastrosos zigzagueos”. Vive en una casa ruinosa que fue un glorioso refugio de mecenas, visitado y luego cuidado por Moll, que fue su mujer, y un hijo, Alfie, al que no tiene mucha estima. Habiendo fracasado como pintor, invirtió su pequeña fortuna en coleccionar pintura y adoptar genios, para finalmente establecerse como crítico de arte especialista en Balthus. Con el tiempo, fue llenando miles de fichas con anotaciones de carácter estético o literario o sólo cotidiano. Su casa es un museo de obras que odia y que además le recuerdan a Meininger, quien abusó de él como abusó de todos y luego le traicionó. El amor-odio hacia el alemán que alojó en su casa durante dos años salpica la novela sin llegar a ningún clímax o revelación que sirva para que lo “veamos” de verdad. Igual sucede con los personajes secundarios, sea Moll, Alfie o Roy, el perro que en la primera parte tiene cierto protagonismo metafórico y luego desaparece.

        Resultat d'imatges de el camino del perro

 

El perro de Harold Nivenson ha muerto. Sin él, sin los paseos que Harold se obligaba a dar, éste se encierra en casa, una casa que empieza a desmoronarse. A la pérdida de su perro se suma la de su amigo y rival intelectual, Peter Meinenger.
Con una carrera artística que nunca despegó y acabada, Harold se encuentra solo, sin ataduras y sin ganas de vivir.
Reflexiona sobre su carrera como pintor menor, coleccionista, crítico y mecenas para dar sentido a una vida regida por las dudas constantes. Esa reflexión, que empieza con el rechazo a un tipo de arte y un gran resentimiento hacia su familia y entorno, deja paso a un sentimiento de paz interior cuando sale de la sombra del pasado y encuentra una razón para vivir, cada día, en el «ahora». Y así, la amnistía llega como segunda oportunidad para apreciar, durante el tiempo que le queda, el hecho de que la vida (el arte) no se basa en hacerlo bien. A veces, las piezas que faltan sólo pueden encontrarse en nuestros errores y en las ruinas que éstos provocan.                

   

 

Tengo una pistola. Horas, días, semanas enteras transcurren sin dolor. En su mayor parte, los desperdicio durmiendo; he llegado a dormir veinte horas al día. Si no, miro por la ventana, deseando atestiguar todo lo que ocurre en este barrio tranquilo, o bajo arrastrándome hasta el río, recurriendo a un bastón, o me quedo sentado contándome historias. Las mismas historias viejas, siempre sobre «el camino de la vida», el hombre que emprende el camino de la vida lleno de esperanza y de buenos augurios y se adentra en un bosque tenebroso, se pierde en la espesura, despellejado por las zarzas, hasta que al final, merodeando a oscuras, cae por un barranco, se queda despatarrado sobre las hojas secas y las ramas del fondo, moviéndose apenas, y así sucesivamente. Las enfermedades podrían nombrarse, tienen nombre, no voy a nombrarlas. Esto no va de enfermedades. A no ser que contemos entre ellas la idea de la muerte. Roy nunca pensó en la muerte, subió hasta ella meneando la cola. 032-SXB-123591-EL CAMINO DEL PERRO.indd 12 31/05/16 8:08 13 Esto va de trozos, de trozos de papel que no encajan unos con otros. Esto va de desperdicios. Yo, Harold Nivenson... En un principio fueron fichas de 13 × 20 ordenadas en un archivador metálico.

Resultat d'imatges de el camino del perro

 

 

Harold Nivenson es un pintor menor, crítico y mecenas que reflexiona sobre su carrera. Lo que comienza como el rechazo a cierto tipo de arte y como un agrio resentimiento hacia su familia deja paso a un sentimiento de paz interior cuando sale de la sombra del pasado y encuentra una razón para vivir en el presente.

Quizá la vida —como el arte— no tenga por qué medirse por el éxito; quizá debamos buscarlas piezas que nos faltan entre nuestros errores y las ruinas que, debido a ellos, habitamos. El camino del perro es una lección de arte y de vida. Sam Savage retoma de manera extraordinaria los temas que pueblan sus anteriores novelas: la soledad, el arrepentimiento y los sueños rotos. Y, sobrevolando todo, la literatura.

La irrupción de Sam Savage en la escena literaria con Firmin lo catapultó al podio de los escritores más singulares del panorama narrativo internacional. Tras otras dos novelas extraordinarias, llega a su culmen con El camino del perro, «un elegíaco, elocuente e intenso relato sobre el sentido del artista», Publishers Weekly.

 

 

 

 

 

OPINIÓ COMPARTIDA AMB GRANS opinadors VALENTIFAINÊ

 

El mes vell Amic  i fidel  del home es els gossos, però cruament sento la necessitat de recordar a la humanitat, aquesta humanitat explotadora i diversificada que encara queden moltes pesés em el engrana xa humà  per consensuà el canibalisme de la mitat dels humans cada dia que passa cada hora cada minut no fai mes que pensar quanta crueltat queda per curar. Em aquet Mon cada dia mes deshumanitzat.   aprofitant el llibre me recordat la crueltat em la que sen de trobar aquets, amic que vara donar la terra.

Valenti faine  

 El suïcidi sobrevola el puzle : la ironia de vegades fúnebre ( " aquesta flagel·lació activa " ) , la pistola sota el llit, les sorts tant de Meininger com de Berryman , el poeta la cita encapçala el llibre, el cansament de la vellesa. Potser el major encert d'aquesta novel·la tan continguda en l'emocional és l ' "absència " de veu de Moll , la qual paradoxalment acaba donant sentit a la novel·la i que al final propicia l'aparició in extremis de la peça perduda del puzle , l'amor .