Golightly, una joven de diecinueve años que abandonó su hogar a los catorce, consigue ascender con vertiginoso desparpajo a los círculos de la alta sociedad neoyorkina, esa «jaula palaciega» en la que, sin embargo, se siente a salvo. ¿De dónde salió? Nadie llegará jamás a saberlo.

Desayuno en Tiffany’s

Encarnada por Audrey Hepburn en la adaptación cinematográfica de Blake Edwards (1961), persiste en nuestro imaginario como una de las heroínas más famosas de la literatura moderna. Inocente para unos, tremendamente astuta para otros, el personaje de Capote es una especie de alter ego, fruto de inmersiones en su propia biografía. Holly, misteriosa, sensual y sofisticada, es, también, embustera, descarada y carece de escrúpulos: una auténtica farsante que encuentra práctico que la tomen por très fou.

Capote representa en la novela la frivolidad del lujo y del derroche, y a través de Holly, caricaturiza a los personajes que la rodean. La riqueza y la fama ocupan un lugar fundamental en los planes de su protagonista, y, para ello, Holly se ha predispuesto a que le gusten los hombres maduros: «Con buena voluntad se puede querer a cualquiera». No obstante, aunque algún día logre desayunar en Tiffany’s, no está dispuesta a dejar de gustarse a sí misma.

 

En esta edición, la premiada artista canadiense Karen Klassen, formada en el mundo de la moda, sitúa el cuerpo humano en el punto focal de sus ilustraciones. La mezcla de colores, texturas y técnicas expresivas, junto a las figuras sin rostro que envuelven a Holly, realzan el glamour de la protagonista y acentúan la frágil aura del diamante.

 

«Pero en algunos momentos tocaba melodías que hacían que me preguntase de dónde podía haberlas sacado, de dónde podía haber salido aquella chica. Canciones nómadas, agridulces, con letras que sabían a pinar o pradera».

 

«Las palabras siempre me han salvado de la tristeza», diría Capote. En efecto, empezó a escribir para mitigar el aislamiento sufrido durante su infancia. En ese entorno nacería su pasión por la literatura y los chismes, que él mismo denominaría como «un estilo de ver y oír» y que conformarían las herramientas del futuro escritor y periodista.

 

A los diecisiete años, ya instalado en Nueva York, abandonó los estudios secundarios y comenzó a publicar sus cuentos en revistas literarias. Al poco tiempo empezó a trabajar en The New Yorker. Sus obras más célebres son Desayuno en Tiffany’s (1958), llevada al cine por Blake Edwards e interpretada por Audrey Hepburn, y A sangre fría (1966), novela de no ficción que instauró el nuevo «periodismo literario», para cuya realización Capote entrevistó durante meses a los protagonistas de un tremendo asesinato que conmocionó a los Estados Unidos.

 

Su relación con el cine, otra de sus tempranas pasiones, se extendió a la escritura de guiones y, como broche de oro de ese histrionismo y glamour que lo caracterizaron, llegó a interpretar un papel en Un cadáver a los postres de Robert Moore (1976).

 

 

Karen Klassen High Level, Canadá, 1977

Karen Klassen

High Level, Canadá, 1977

Reconocida y galardonada pintora e ilustradora, trabaja en su luminoso estudio de la ciudad de Calgary, Canadá, desde donde orienta su actividad creativa hacia los mundos de la moda, la publicidad y el ámbito editorial. La inspiración proviene de los objetos y texturas vintage  —papeles, textiles, patrones, colores que favorecen la percepción del rasgo artesanal—, así como de la fotografía de moda.

 

Sus ilustraciones poseen una variedad de medios expresivos que van desde la serigrafía y la acuarela hasta el acrílico y el óleo. La mirada de Klassen se centra principalmente en la figura humana, fuente inagotable de inspiración, en la que rostros y cuerpos ocupan un lugar preponderante.

Ha recibido premios de la Sociedad de Ilustradores (Reino Unido), Communication Arts, AR100 y American Illustration, entre otros. Sus trabajos se han publicado en LA Weekly, The National Post, Rolling Stone y Sunday Times, entre otros.

Desayuno en Tiffany's