Bienvenido a un cuento de hadas peludo y verrugoso, algo político y bastante incorrecto, capaz de herir todas las sensibilidades

Sofía Rhei (Madrid, 1978) es escritora, poeta experimental y traductora, entre otras cosas. Colecciona semillas y piezas de lego. Vive en bibliotecas. No es muy ordenada. Ha aprendido varios idiomas solo para poder leer en ellos. Ha inventado canciones, juegos de mesa y el idioma véreti. Le interesan todos los géneros literarios, así como las contaminaciones entre ellos, pero siente debilidad por el humor y la ciencia ficción.

Entre otros muchos títulos, ha traducido las fantasías humorísticas La última lágrima, de Stefano Benni, y Heck, de Dale E. Basye.

Escribió las canciones del disco Play, que acompaña al libro del mismo titulo escrito por Javier Ruescas.

Han aparecido poemas suyos en las revistas El maquinista de la generación, Alhucema, Cuadernos del matemático, REC, etc. Ha participado en los festivales de creación Cosmopoética, Actual, La noche en Blanco, La movida, Sensxperiment, Versátil, Perfopoesía, etc. Aparece en las antologías Todo es poesía menos la poesía, Aldea poética, Transgeneración 1.0, entre otras, y ha coordinado la antología Sextinas para Hiperión. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, francés, portugués, gallego, italiano, japonés, ucraniano y esloveno. Ganó el premio Javier Egea.

Ha publicado más de treinta libros, en su mayor parte infantiles y juveniles. Imparte charlas, talleres y sesiones de animación a la lectura en colegios e institutos.

Tambíén escribe relatos de ciencia ficción y fantasía oscura, como los aparecidos en las revistas Casatomada, Calle 20, Presencia Humana, Supersonic y en las antologías Más allá de Némesis, Crónica de Tinieblas, Retrofuturismos, Terra Nova y Alucinadas. Ha sido finalista de los premios Rhysling y Dwarf Stars por su microficción de género, gracias a las traducciones de Lawrence Schimel.

Róndola, es su primera novela para adultos. Transcurre en un mundo en forma de rosquilla.

Hereva de Tertius siempre ha vivido en una jaula de oro. No ve la hora de graduarse en la Academia Superior de Costura para Damiselas Impecables para que sus padres, los reyes, le presenten a su futuro esposo y cumplir de una vez su destino. Por otra parte, un paladín imberbe y principiante consigue la Tarea más difícil e importante de todas: rescatar a la princesa, que puede que esté en apuros y ni siquiera lo sepa. 

 

 

En un mundo de magia imprevisible, lleno de brujas de incógnito, dragones eruditos, grogros polimorfos, libros que son cuervos, niñas que aúllan a la luna y gente ortiga, ambos descubrirán que los caminos no siempre se cruzan como estaba previsto, que cuando la puerta de la jaula se abre, hay que atreverse a salir y que, a veces, el sapo al que hay que besar es uno mismo. 

Un cuento de hadas peludo y verrugoso, algo político y bastante incorrecto.

 

«Róndola no es una novela, es un mundo entero que te atrapa con la suavidad de la magia y en el que te quedas a vivir fascinado por sus pobladores.»

EDUARDO VAQUERIZO

 

«Sofía Rhei mezcla en su caldero los cuentos de hadas tradicionales hasta formar una poción explosiva. Si te atreves a probarla caerás bajo su hechizo.»

JESÚS CAÑADAS

«Todo lo que siempre quiso saber sobre las princesas y nunca se atrevió a preguntar.»

LAURA FERNÁNDEZ

 

Para empezar a conocer el mundo de Róndola…

Sofía Rhei ha dedicado seis años a la escritura de Róndola, un proceso bastante largo, sobre todo por la creación de un mundo imaginario muy completo (conserva dos carpetas gordísimas con todas las notas y dibujos del proceso).

La novela habla bastante de sexo, así que la autora no se la ha dejado leer a sus padres…

Mapa de Róndola, un continente con forma de rosca:

 

La comida en Róndola:

—¿Por qué toda la comida de los humanos tiene

forma de rosca? — preguntó Orokosa.

Hereva la miró con expresión de no comprender a

qué se refería.

—No tiene forma de rosca. Tiene forma de...

bueno, de comida.

Orokosa suspiró.

—Siempre es redonda con un agujero en el centro

— subrayó la grogresa—. Róndola — insistió.

Hereva levantó una ceja. Lo cierto era que visto así...

—¿Alguna vez os habéis parado a pensar que la comida podría tener otras formas? Le dais a

todo la misma antes de coméroslo.

—Es que si no no sería comida. Qué idea más extravagante... No sé muy bien cómo son los

alimentos en su forma original, pero yo no confiaría en nada que no hubiera sido preparado

adecuadamente. Por cierto, nunca te lo he preguntado, pero ¿cómo es la comida de los

grogros? ¿Cuadrada?

—Pues... no. Cogemos los alimentos, los cocemos y los freímos tal y como son, y nos los

comemos.

—¿Con la forma que sea? — preguntó Hereva, un poco escandalizada.

Róndola, de Sofía Rhei (página 66)