Jordi Évole, sobre 'Mauthausen. Memorias de Alfonso Maeso, un republicano español en el holocausto': "Este libro me dejó helado"
Un relato de Ignacio Mata Maeso a partir de la dura experiencia de su tío abuelo Alfonso Maeso, un republicano español en el holocausto. Este libro supone un homenaje a sus compañeros en la desgracia y la catarsis de unos recuerdos que le han acompañado toda la vida.

Mauthausen: Memorias de Alfonso Maeso, un republicano español en el holocausto

Mauthausen. Memorias de Alfonso Maeso, un republicano español en el holocausto.

 

El preso en cuestión es Alfonso Maeso, nacido en una familia de bastante buena posición caída en desgracia a raíz del ascenso del franquismo. Es a él a quien Ignacio Mata, su nieto, da voz en estas páginas, relatándonos su periplo en primera persona y, según cuenta el propio Mata, con el visto bueno del , justo antes de fallecer. Es gracias a él como podemos asomarnos a una parte poco conocida de la poliédrica historia de historias que es la negra etapa del régimen nazi: la de los españoles que permanecieron confinados en campos de exterminio nazis. Se nos cuenta el ingreso de Maeso en el campo austríaco de Mauthausen, un sucinto pero rico relato de sus cinco años allí, y la vida que llevó posteriormente.

 

La parte más potente y a la que alude el título del libro, y aquella que seguramente más interesará al lector, es la que resume la prisión en Mauthausen, sus condiciones de vida inhumanas, estampas de la gente que allí conoció o de brutalidades, torturas y asesinatos que presenció y que jamás pudo olvidar y cómo pudo sobrevivir al cautiverio, a los trabajos forzados, a las condiciones climatológicas adversas, a la falta de alimento y a la indignidad, así como a la violencia de vivir en una tensión insoportable, sabiendo que su vida dependía del capricho de sus custodios. Es esta parte del libro la que condensa más emoción, la que atesora las descripciones más logradas, las escenas más terribles. Estos fragmentos en particular, pese a parecernos ya vistos en cientos de películas y libros, tanto de historia como de ficción basada en hechos reales, se deben seguir contando y se deben seguir exponiendo a gente de todas las edades, toda vez que son precisamente las historias individuales las que hacen que la historia general se adhiera a nuestra memoria y a nuestras tripas y adquiera una textura más real, más cercana y más indeleble. Por eso sigue siendo pertinente y necesario recordar las historias personales de los supervivientes y de los que fueron muertos sin llegar a gozar otra vez de libertad; sigue siendo necesario contar las vidas y luchas de personas con nombres y apellidos. No eran "las víctimas del nazismo", ni siquiera "los judíos", "los rusos", "los contrarios al régimen nazi", "los presos políticos", "los republicanos", sino hombres, mujeres y niños con nombre y apellido. Es ésa la fuerza que tiene, por ejemplo, el diario de Anna Frank. La historia que cuenta Anna Frank, así como la que cuenta Alfonso Maeso de boca y mano de su nieto, no es exhaustiva, no ofrece todo tipo de detalles sobre el qué, el cómo y el por qué, pero tiene el poder indiscutible del Yo: Yo estuve allí, yo lo viví. Porque, si les pasó a ellos, ¿por qué no a nosotros, que somos como ellos?

 

Otro aspecto positivo de Mauthausen es la admirable fe en la humanidad que a través de la narración nos traslada Alfonso Maeso. A pesar de todo, se declara creyente en la bondad humana o, mejor dicho, valedor de la bondad humana, porque él la vio y la vivió. De hecho, si sobrevivió, ello se debió, en parte, según su testimonio, a que la buena suerte lo acompañó siempre, pero también a los actos de nobleza, generosidad y humanidad de los que fue beneficiario, tanto por parte de otros presos como de algunos mandos intermedios. Ello contrasta con la pérdida de fe en la humanidad que sufrieron otros supervivientes, como Siegfried Meir, el famoso niño judío hecho pasar por español por uno de los más conocidos reclusos de Mauthausen, el futbolista Saturnino Navazo, en un lance que halla eco también en este libro. Meir, en una entrevista reciente, declaraba sentirse incapaz de creer en la raza humana. Pues bien, justo el contrario es el caso de Maeso. Y si alguien que sufrió en carne propia la represión nazi se declara devoto de la humanidad, la mayoría de la gente no tiene motivos para no compartir ese hermoso sentimiento.

 

Así pues, Mauthausen es un libro sencillo, fácil de leer en cuanto a estilo y lenguaje, con escenas duras, como no podía ser de otro modo, pero cuya ausencia restaría veracidad y sinceridad al mensaje.

 

Sólo tengo un pero que ponerle, pero es uno que considero lo bastante importante para mencionarlo aquí, y es la identificación, a mi modo de ver poco afortunada, que hace el autor del libro entre "lo que significan" las páginas del libro y el periodista Jordi Évole, quien prologa el libro y es, además, compañero del autor en Atresmedia. Sea cual sea la ideología política y las simpatías de cada cual, no parece aventurado afirmar que es muy forzado y hace flaco favor al significado de esas páginas atribuirle a Évole un papel tan elevado y un simbolismo moral tan universal.

 

No. La historia de las víctimas del nazismo no pertenece a periodistas, medios, siglas políticas, ideologías, partidos ni gobiernos de ningún tipo. No pertenece a movimientos sociales, plataformas, banderas ni intereses mundanos que separen, clasifiquen, categoricen y dividan a las personas. La historia de esas víctimas pertenece a la humanidad, a los hombres y mujeres de bien, que, por serlo, lo son por encima de sus diferencias de pensamiento y de adscripciones políticas, religiosas, ideológicas, nacionales, de credo o de raza, de nivel social o cultural. Pretender otra cosa es traicionar su legado y revela no haber aprendido la lección de aquella historia.

 

Descripción del producto

 

Tras luchar en el bando republicano durante la Guerra Civil española, Alfonso Maeso Huerta se exilia en Francia. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, muchos españoles se unen a las filas francesas; pero el avance nazi tira por tierra la lucha antifascista y supone la captura de un sinnúmero de prisioneros cuyo destino final son los campos de exterminio. Maeso vivirá años terribles en Mauthausen. Este libro supone un homenaje a sus compañeros en la desgracia y la catarsis de unos recuerdos que le han acompañado toda la vida. Hombres enfermos que suben ciento ochenta y seis escalones, sombras que acarrean piedras en la cantera de Wiener Graben, hambre y condiciones infrahumanas: sucedió en Mauthausen. Ignacio Mata Maeso elabora su relato a partir de la dura e inolvidable experiencia de su tío abuelo.

 

 

 

 

 

OPINIO CONTRASTADA

Jordi Évole, amic i company de l'autor, és l'encarregat d'explicar en el pròleg les sensacions que pàgina a pàgina ha tingut, valorant com ningú una realitat que hauria de deixar soterrada:

 

Aquest llibre em va deixar gelat. Em va trencar la cintura. És una història tan crua, tan dura, però tan necessària de conèixer i difondre.

Alfonso Maeso no ens explica què va passar a Mauthausen. No dóna lliçons. No teoritza. Ens explica el que va veure, va viure i va patir ell en primera persona, i aquest és el gran valor d'aquest llibre. A partir d'una història personal arribar a explicar una història universal. Sens dubte, la millor elecció per difondre el drama que va suposar el nazisme per a la humanitat.

després del que a comptat aquest gran professional de l'escola del desaparegut XAVIER VINADER qui sóc per opinar alguna cosa mes