Pretende ser una obra que llegue a todos los públicos. Batallas, guerras, acción, sexo, intrigas, poder…La realidad histórica narrada libremente por los autores sirve de base para urdir la trama de los personajes que comienza con la muerte del Rey Alfonso I el Batallador y culmina en Barcelona en nuestros días.
Intentamos que lector, llevado de la mano de los autores repase la historia, interesante por sí misma, pero que aquí sirve para conducirnos al desenlace de la novela.Los temas son de hoy, de ayer, de siempre, pero no por eso menos vanguardistas.gistro de la propiedad intelectual de Barcelona, numero de solicitud: B-4789-11. Presentada el 14/11/11 a las 12:03 h.
Los autores unieron sus vocaciones para llevar a término la novela en cuestión. Provenientes de profesiones dispares, los dos comparten su afición por la historia, la actualidad y la escritura. Manifiestan sus opiniones de forma habitual en blogs de internet (Daniel , Gemma), en las redes sociales, en páginas de escritores (Gemma en Salamaga, relato destacado: Una Rosa Marchita) y han hecho sus pinitos con la publicación de un cuento ilustrado ( en catalán) destinado al público infantil, así como las colaboraciones habituales en una revista comarcal, .
La novela, originalmente escrita en castellano pero ambientada mayoritariamente en tierras catalanas, narra hechos históricos que sirven como telón de fondo a las peripecias ficticias de una familia que custodia a lo largo de los tiempos el testamento (irrealizable) de un rey.
La familia Vila, perteneciente a una orden legendaria es el hilo conductor de la trama de la novela. A través de sus ojos vemos la historia mundial, sus acontecimientos importantes y como repercuten en la misión que les ha sido encomendada.
Una familia singular, de antiguas y profundas raíces y en la cual podríamos encontrar similitudes de sucesos narrados por nuestros abuelos o bisabuelos. Custodios de un singular secreto que pasa de padres a hijos, garantes de una misión que se convertirá en el objetivo de su vida y no llegará al general conocimiento ni se verá reflejado en las noticias de la época. Una vieja y desconocida orden de caballería que sobrevive aferrada a proteger un peligroso secreto que de ser revelado haría tambalearse los cimientos de Europa. Un canto al romanticismo, unos valores que parecen perdidos, una lucha constante por lo que creen correcto. Ambientada en diferentes épocas es, sin embargo, intemporal.
Pretende ser una obra que llegue a todos los públicos. Batallas, guerras, acción, sexo, intrigas, poder…La realidad histórica narrada libremente por los autores sirve de base para urdir la trama de los personajes que comienza con la muerte del Rey Alfonso I el Batallador y culmina en Barcelona en nuestros días.
Intentamos que lector, llevado de la mano de los autores repase la historia, interesante por sí misma, pero que aquí sirve para conducirnos al desenlace de la novela.
Los temas son de hoy, de ayer, de siempre, pero no por eso menos vangua

Escrito de los propios Autores

 

Muchas veces escuchamos afirmaciones complejas sobre una historia algo moldeable, según quien escriba, negando su existencia o magnificándola.
Lo más triste es que Catalunya no necesita de ningún truco ni de engrandecimiento alguno para ser una nación. Incluso sin nuestra aplastante historia lo es, tan solo con el deseo de su pueblo. 
Historia de Catalunya: podríamos empezar con la provincia Romana, que, curiosamente coincide con parte de lo conocido como Países Catalanes o la Corona de Aragón en la península, en la provincia conocida como tarraconense. De facto, hasta un tercio de la península se encontraba en su demarcación.
Ya con los godos, esa provincia sería troceada en condados y reinos. Con la llegada de la invasión sarracena se borrarían esos condados hasta crear la famosa Marca Hispánica que comprendería una parte de los Pirineos y el norte de la península quedando el resto en manos sarracenas. 

 


El título nobiliario de Marqués, nace de la Marca. Catalunya era un conjunto de condados. El mayor de ellos era el de Barcelona, luego estaba el Principado de Girona, Condado d’Urgell etc… la mayoría con condados homónimos en el sur de Francia. 
A medida que se empieza la reconquista, el Condado de Barcelona se consolida como poder dominante entre los condados catalanes, a tal punto que por antigüedad y peso se equipara en sí, a un reino. Se podría decir que Catalunya no tiene ni ha tenido jamás Rey, ha tenido Conde o Príncipe. 
A la muerte de Alfonso I El Batallador, Rey de Aragón, se unen los condados catalanes con la mermada corona Aragonesa. 
Los condados catalanes llegaron a tener el primer parlamento moderno. No fue Cromwell, si no Catalunya donde se establece el primer sistema de gobierno que más se parece a las instituciones modernas. 
Si bien el término correcto era Reino de Aragón y Condados Catalanes, pronto saldría el de Corona de Aragón y Catalunya, y con las ampliaciones territoriales de Valencia, reconquistada a los Sarracenos y las islas de Mallorca, éstos por su extensión territorial, pasarían a denominarse Nuevos Reinos. ¿Por qué Reinos y no Condados? Porque había en ese momento tensión con los nobles y era una forma de aglutinar mejor el peso y el poder bajo esa lustrosa corona, cada una con formas de gobierno e instituciones parecidas, pero diferenciadas salvo por la corona, máximo garante de las instituciones y al revés. 
Pero realmente si estudiamos su historia y su comercio, a los condados catalanes, hasta la época de los Reyes Católicos, poco les importaba la Península Ibérica. Su interés y sus negocios se enfocaban a un mediterráneo donde tenían sus miras puestas.
Creadores de los “Consolats del Mar”, inventarían el primer sistema de cambio de moneda y crédito después de la antigua Roma. De ellos tomarían ejemplo los Templarios y otras potencias mediterráneas, como Génova y Venecia. 
Esa cohesión territorial de los condados catalanes pasaría a ser conocido como condados o Principado de Catalunya. Éste ultimo vendría del Principado de Girona, título que muchos usarían para dar una imagen más pomposa a los condados catalanes, en una corte cada vez más lejana. 
Reyes Católicos: a la muerte de Isabel de la Católica, Fernando el Católico intenta aunar bajo su mando las dos coronas, pero las cortes castellanas eligen a Felipe el Hermoso, marido de Juana la Loca. 
Furioso por ello, Fernando el Católico decide separar las dos Coronas y se casa con una princesa joven que le pueda dar hijos para asegurarse dicha separación.
Y como la edad y la virilidad, hasta la llegada de la moderna pastillita azul andaban reñidas, se toma todos los potingues habidos y por haber para la consecución de sus fines. Esos “polvos” trajeron estos lodos…

Catalunya es una nación, pero cimentemos sus bases sin mentira.

Muchas veces escuchamos afirmaciones complejas sobre una historia algo moldeable, según quien escriba, negando su existencia o magnificándola.
Lo más triste es que Catalunya no necesita de ningún truco ni de engrandecimiento alguno para ser una nación. Incluso sin nuestra aplastante historia lo es, tan solo con el deseo de su pueblo. 
Historia de Catalunya: podríamos empezar con la provincia Romana, que, curiosamente coincide con parte de lo conocido como Países Catalanes o la Corona de Aragón en la península, en la provincia conocida como tarraconense. De facto, hasta un tercio de la península se encontraba en su demarcación.
Ya con los godos, esa provincia sería troceada en condados y reinos. Con la llegada de la invasión sarracena se borrarían esos condados hasta crear la famosa Marca Hispánica que comprendería una parte de los Pirineos y el norte de la península quedando el resto en manos sarracenas. 
El título nobiliario de Marqués, nace de la Marca. Catalunya era un conjunto de condados. El mayor de ellos era el de Barcelona, luego estaba el Principado de Girona, Condado d’Urgell etc… la mayoría con condados homónimos en el sur de Francia. 
A medida que se empieza la reconquista, el Condado de Barcelona se consolida como poder dominante entre los condados catalanes, a tal punto que por antigüedad y peso se equipara en sí, a un reino. Se podría decir que Catalunya no tiene ni ha tenido jamás Rey, ha tenido Conde o Príncipe. 
A la muerte de Alfonso I El Batallador, Rey de Aragón, se unen los condados catalanes con la mermada corona Aragonesa. 
Los condados catalanes llegaron a tener el primer parlamento moderno. No fue Cromwell, si no Catalunya donde se establece el primer sistema de gobierno que más se parece a las instituciones modernas. 
Si bien el término correcto era Reino de Aragón y Condados Catalanes, pronto saldría el de Corona de Aragón y Catalunya, y con las ampliaciones territoriales de Valencia, reconquistada a los Sarracenos y las islas de Mallorca, éstos por su extensión territorial, pasarían a denominarse Nuevos Reinos. ¿Por qué Reinos y no Condados? Porque había en ese momento tensión con los nobles y era una forma de aglutinar mejor el peso y el poder bajo esa lustrosa corona, cada una con formas de gobierno e instituciones parecidas, pero diferenciadas salvo por la corona, máximo garante de las instituciones y al revés. 
Pero realmente si estudiamos su historia y su comercio, a los condados catalanes, hasta la época de los Reyes Católicos, poco les importaba la Península Ibérica. Su interés y sus negocios se enfocaban a un mediterráneo donde tenían sus miras puestas.
Creadores de los “Consolats del Mar”, inventarían el primer sistema de cambio de moneda y crédito después de la antigua Roma. De ellos tomarían ejemplo los Templarios y otras potencias mediterráneas, como Génova y Venecia. 
Esa cohesión territorial de los condados catalanes pasaría a ser conocido como condados o Principado de Catalunya. Éste ultimo vendría del Principado de Girona, título que muchos usarían para dar una imagen más pomposa a los condados catalanes, en una corte cada vez más lejana. 
Reyes Católicos: a la muerte de Isabel de la Católica, Fernando el Católico intenta aunar bajo su mando las dos coronas, pero las cortes castellanas eligen a Felipe el Hermoso, marido de Juana la Loca. 
Furioso por ello, Fernando el Católico decide separar las dos Coronas y se casa con una princesa joven que le pueda dar hijos para asegurarse dicha separación.
Y como la edad y la virilidad, hasta la llegada de la moderna pastillita azul andaban reñidas, se toma todos los potingues habidos y por haber para la consecución de sus fines. Esos “polvos” trajeron estos lodos…
Alguno podría decir, pese al chiste, que España es fruto de una primitiva Viagra y no dejaría de tener cierto rigor histórico con un bis cómico. Podríamos denominarlo rigor histórico-cómico, que no sé si es muy erudito pero sí muy real.
Después de los Reyes Católicos y con una corte cada vez más castellana, se pone de moda en la nobleza catalana el castellano, idioma de Castilla. Aun así, los Condados Catalanes, el Reino de Aragón, el Reino de Valencia, el Reino de Mallorca (estos dos últimos fueron territorios repoblados sobre todo por gentes de Lleida y Girona) adoptaron como idioma el catalán. 
Pese a diferentes tensiones entre la corte y los condados catalanes, éstos bajo la corona de la Casa Austria, siempre gozaron de plenos poderes en su administración, al igual que Castilla y su cultura se extendía sobre Extremadura y Andalucía. 
Llegamos a la Guerra del Segadors. Tras siglos de conflictos con Francia, los condados catalanes habían sufrido el peso de una guerra, por su situación de territorio fronterizo. El paso de tropas, el acuartelamiento de grandes contingentes, que asolaban sus tierras, generalmente castellanas y mercenarias europeas. 
Aun perdiendo el alzamiento contra el Rey este comprendió que los catalanes tenían causa, y por ello el trato del vencedor al pueblo vencido fue más que justo y las instituciones catalanas quedaron garantizadas.
Este marco nos prepara para la Guerra de Sucesión tras la muerte de Carlos II, (de la casa Austria) sin descendientes.
El emperador del Sacro Imperio Germánico y el Rey de Francia no tardan en reclamar el jugoso trono para sus respectivos nietos alegando parentescos que daban legitimidad a sus pretensiones. 
Felipe, que en su pretensión al trono se haría llamar Felipe V, entra en España, por los condados catalanes donde es aclamado como rey. Llegado a Barcelona, la ciudad le impresiona de tal modo que estudia la idea de que ésta sea la capital de su reino. 
Deja los condados catalanes como rey de éstos, impresionado por su calor. Pero prohombres catalanes y agentes ingleses, por muy diferentes motivos conspiran contra la casa Borbón.
Los Ingleses ven una potencial amenaza a su reino. Francia y España unidas son un riesgo que no podrían afrontar. De consolidarse dicha unión peligraría no sólo Europa si no también el control de los mares. 
Documentos del Almirantazgo, hablaban de que era posible afrontar una guerra contra una de las dos armadas, española y francesa, pero no a una armada franco española. La amenaza hace que los Ingleses intenten hacer lo posible para levantar al pueblo de Catalunya, tradicionalmente amigo. Mueven los hilos y no es difícil convencer a muchos prohombres de los condados catalanes de los beneficios de la casa Austria, siempre justos para sus condados, a diferencia de la Casa Borbón, el enemigo cruel de la frontera y causante de tantos sufrimientos. 
Podría esgrimir más motivos que hicieron a los catalanes recelar del nuevo rey. Después de una llegada accidentada y violenta a Barcelona del Archiduque Carlos, el pretendiente de la Casa Austria, éste no tardó en ganarse la admiración del pueblo de Catalunya y el resto de territorios de la corona de Aragón. El traslado de la corte del archiduque Carlos a Barcelona pondría fin a los últimos recelos de los catalanes. 
Catalunya luchaba no por su independencia si no por una corona que respetara sus instituciones, y luchó con verdadera pasión y arrojo a favor de la casa Austria, como lo harían valencianos, mallorquines y aragoneses, salvo los navarros. Esta traición a los viejos compañeros de corona, les otorgaría un regalo del candidato francés: la excepción de impuestos de Navarra. Hoy lo llamaríamos pacto fiscal. 
Felipe (V) representaba la casa de Borbón. Un reino radial donde el poder emanaba de su capital a todo el reino. 
El Archiduque Carlos, representante de la casa Austria, representaba poderes locales muy potentes desde los que emanaba el poder a la corona.
No es difícil entender por qué Catalunya, se mostró de forma decidida a luchar por la Causa de los Austria. 
Recordare varias curiosidades poco conocidas.
1- La primera representación de Ópera se realizo en la hoy Cámara de Comercio, para agasajar al joven Archiduque Carlos al ser un arte muy de moda en la corte vienesa. Sería la primera representación operística en España. 
2- Son tropas catalanas y valencianas las primeras que desembarcan en Gibraltar y las que toman el Peñón. No será hasta doce horas después de la toma que desembarcarán tropas inglesas. Por eso hay una playa que se llama Playa del Catalán. 
3- Hasta en dos ocasiones tropas aliadas toman Madrid, incluidas tropas catalanas. En las dos ocasiones se toma sin violencia y no hay registros de que se cometiera ningún desmán contra la población civil si bien estos se manifestaban abiertamente hostiles a las tropas aliadas. 
4- El rey de Francia daba la contienda por perdida, hasta la sorprendente victoria de su nieto en Almansa, que daría un giro a la guerra. Pasó de estar a punto de retirar las tropas francesas en España a aumentar el número de éstas. 
La muerte del emperador del Imperio Austríaco, a favor del archiduque Carlos, haría que los ingleses dejaran de ver con buenos ojos la pretensión Austria de la corona. Un imperio poderoso que se extendía del mediterráneo a la Europa central hasta el Báltico, con España y sus colonias sería un gigante aún más peligroso que España y Francia unidas.
El archiduque Carlos, ya emperador parecía haber perdido interés por la causa catalana.
Y se iniciaron los procesos de paz, en los que de forma repetida los enviados por los catalanes serian ninguneados, con falsas promesas de los ingleses. 
El Tratado de Paz de Utrecht: Felipe V, ese rey que los nacionalistas españoles ponen como referente y casi mesías, cedía Gibraltar y Menorca “suelo patrio, solo cuando interesa claro” a los ingleses, a cambio de que Inglaterra y Holanda dejaran a los catalanes, valencianos, mallorquines y aragoneses más solos que la una, y el poder hacer lo que quisiera con esos pueblos traidores y rebeldes. 
La traición va más lejos, ya que Barcelona ya estaba sitiada por tropas francesas, a cargo de un comandante peculiar: el conde duque Populi. 
Solos, con Valencia perdida, Aragón arrasada y Catalunya prácticamente tomada, se izaron pendones negros donde rezaban variantes de la misma frase. “Nostres lleis o nostre mort” (nuestras leyes o nuestra muerte) frase que se tomaría muy a pecho Felipe V, ya que todo pueblo que se resistía era pasado a cuchillo sin tener piedad de niños, ancianos o mujeres. La campaña de Catalunya pronto se trasformaría en una campaña de exterminio de la población. 
Un ejemplo de que les ocurriría lo habían vivido en Xàtiva, Valencia, donde su población sería exterminada y los pocos supervivientes pasarían penurias inimaginables en un largo camino que terminaría con la muerte de casi todos los supervivientes de tal carnicería. 
Los defensores de Catalunya, luchaban, no por sus vidas, luchaban por la defensa de unas instituciones amenazadas de muerte y mucho más antiguas que los Reyes Católicos y que la propia historia.
No olvidemos que tropas valencianas, luchaban codo con codo con las coronelas barcelonesas y eran comandadas por Villarroel Gallego. 
No se luchó por la independencia, sino por la defensa de nuestras instituciones con un arrojo y valor fuera de toda duda. Por cada defensor había una estimación de cuarenta atacantes, entre franceses y castellanos.

«Se hace saber a todos generalmente, de parte de los tres Excelentísimos Comunes, considerando el parecer de los Señores de la Junta de Gobierno, personas asociadas, nobles, ciudadanos y oficiales de guerra, que separadamente están impidiendo que los enemigos se internen en la ciudad; atendiendo que la deplorable infelicidad de esta ciudad, en la que hoy reside la libertad de todo el Principado y de toda España, está expuesta al último extremo de someterse a una entera esclavitud. Notifican, amonestan y exhortan, representando así a los padres de la Patria que se afligen de la desgracia irreparable que amenaza el favor e injusto encono de las armas franco-hispanas, haciendo seria reflexión del estado en que los enemigos del Rey N.S., de nuestra libertad y Patria, están apostados ocupando todas las brechas, cortaduras, baluartes del Portal Nou, Sta. Clara, Llevant y Sta. Eulalia.

Se hace también saber, que siendo la esclavitud cierta y forzosa, en obligación de sus cargos, explican, declaran y protestan los presentes, y dan testimonio a las generaciones venideras, de que han ejecutado las últimas exhortaciones y esfuerzos, quejándose de todos los males, ruinas y desolaciones que sobrevengan a nuestra común y afligida Patria, y extermine todos los honores y privilegios, quedando esclavos con los demás españoles engañados y todos en esclavitud del dominio francés; pero así y todo se confía, que todos como verdaderos hijos de la Patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados, a fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España»
La represión fue tan brutal como los últimos meses de la campaña. Y culminó con el Decret de Nova Planta, o decreto de nueva planta, que abolía todas las instituciones catalanas y prohibía el uso del catalán.
Años después, casi como gesto de arrepentimiento por su brutalidad carnicera, otorgó a Catalunya el permiso de comerciar con las Américas. 
Se podría decir que la derrota no sólo puso fin a las Instituciones Catalanas. Cambió algo fundamental: Catalunya pasó de ser una parte integrada a ser una parte sometida bajo el peso de las armas y unas leyes draconianas que tenían como objetivo esclavizar un sentimiento nacional y a su pueblo. La cultura castellana fue empleada por Felipe V, para dominar sobre la península anulando todos los idiomas y expresiones propias de las otras culturas. 
No puedo olvidarme de los comuneros Castellanos, que siempre defendieron la causa de los Austria y fueron tan represaliados como catalanes valencianos o aragoneses.

Ocupación Napoleónica o porqué los catalanes no aceptaron ser un departamento francés, se puede resumir en una frase:
“Era salir del fuego para caer en las brasas”
Las mentiras con las que ocuparon Catalunya, y algún desmán de la tropa, no hicieron otra cosa más que recalcar el carácter de población ocupada. 
¿Pero España era una? NO. ¿Por qué? Un ejemplo, las fronteras y aduanas entre comunidades no desaparecen hasta mediados del siglo XIX.
Primera proclamación del Estat Catala 1873: Un grupo de prohombres de Catalunya intentan proclamar el Estat Catala dentro de la República Española, ocupando la Gobernación en Barcelona. En realidad es un intento para proclamar la Republica Española, a la salida de Isabel II.
Ya los diferentes movimientos culturales catalanes irían buscando ser una nación. Un concepto moderno en la historia.
No sería hasta 1931 que Francesc Macià proclamaría la Republica Catalana. 
Catalanes: Interpretando el sentimiento y los anhelos del pueblo que nos acaba de dar su sufragio, proclamo la República Catalana como Estado integrante de la Federación Ibérica. De acuerdo con el Presidente de la República española Señor Niceto Alcalá Zamora, con el que hemos ratificado los acuerdos adoptados en el Pacto de San Sebastián, me hago cargo provisionalmente de las funciones de Presidente del Gobierno de Cataluña, esperando que el pueblo español y el catalán expresen cúal es en estos momentos su voluntad...

Octubre de 1934. Lluís Companys proclama l’Estat Català
¡Catalanes! Las fuerzas monárquicas y fascistas que de un tiempo a esta parte pretenden traicionar a la República, han logrado su objetivo y han asaltado el Poder. Los partidos y los hombres que han hecho públicas manifestaciones contra las menguadas libertades de nuestra tierra, y los núcleos políticos que predican constantemente el odio y la guerra a Cataluña constituyen hoy el soporte de las actuales instituciones. (...)
Cataluña enarbola su bandera, llama a todos al cumplimiento del deber y a la obediencia absoluta al Gobierno de la Generalitat, que desde este momento rompe toda relación con las instituciones falseadas. En esta hora solemne, en nombre del pueblo y del Parlamento, el Gobierno que presido asume todas las facultades del Poder en Cataluña, proclama el Estado Catalán de la República Federal Española, y al establecer y fortificar la relación con los dirigentes de la protesta general contra el fascismo, les invita a establecer en Cataluña el gobierno provisional de la República, que hallará en nuestro pueblo catalán el más generoso impulso de fraternidad en el común anhelo de edificar una República Federal libre y magnífica.

Ya en democracia, se crea un invento capaz de asumir parte de las aspiraciones de Catalunya y País Vasco: El Estado de las Autonomías, pero lo que en un principio parecía un acuerdo de consenso, treinta años después deja viejos anhelos y aspiraciones sin resolver.
Sin necesidad de mover la historia ni nacionalistas españoles ni nacionalistas catalanes, hay sólidos que hacen entender por qué la necesidad de una amplia mayoría del pueblo de Catalunya hace tanto tiempo que desea ser una nación.
Ya sea dentro de una España federal o como un país independiente la necesidad de hablar por medio de las urnas es imperiosa. Una necesidad de ser lo que siempre fue una nación. 
Yo, el que escribe, soy un soñador (podéis tildarme de utópico) que admite que una gran solución sería un estado Federal dentro de la Republica Española, tal como pretendían Macià o Companys. 
Pero se tome el camino que se tome, debe ser por deseo y voluntad del pueblo. Mi apuesta es por una España Federal, pero solo es la mía. Que cada uno decida. 
Daniel Pio