Las 24 horas de México en taxi,
por primera vez editadas en España OJEROSA Y PINTADA
Esta es la primera de una nueva, trilogía de la Editorial DRÄCENA, QUE CADA VEZ NOS SORPRENDE MAS CON SUS LIBROS.
Pensemos lo costoso que es dentro del mundo editorial encontrar autores de calibre, que inciten de nuevo a recordar, casos y personajes, países y lugares, secuencias de la vida os deseo Buen lectura la intriga y la buena lectura de ser leída


Ojerosa y pintada

Agustín Yáñez
Nació en Guadalajara, Jalisco, el 4 de mayo de 1904, y murió en la Ciudad de México, el 17 de enero de 1980. Licenciado en Derecho por la Escuela de Jurisprudencia de Guadalajara y maestro por la UNAM, comenzó su vida profesional enseñando lengua y literatura en las escuelas de Nayarit, para proseguir con una larga carrera en la administración pública. Así, alcanzó el cargo de Jefe del Departamento de Bibliotecas y Archivos Económicos de la Secretaría de Hacienda, en 1943, y diez años después, el de Gobernador del Estado de Jalisco, donde se empleó con tesón en la expansión de la educación pública. Esta pródiga tarea le valió que fuera nombrado consejero de la Presidencia y, más tarde, Jefe de la delegación ante la XI Asamblea General de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura y, finalmente, Secretario de Educación Pública. También fue miembro de la Academia Mexicana y su director desde 1973 —año en el que recibió el Premio Nacional de Letras— hasta su muerte.
Su obra literaria comprende ensayo y narrativa. En este último terreno sobresalen sus novelas, que comenzó a publicar en 1943, con Pasión y convalecencia, aunque será su segunda novela, Al filo del agua (1945), la que lo consagró como un narrador imprescindible, hecho que acreditaron sus siguientes grandes relatos: La creación (1959), La tierra pródiga (1960), Ojerosa y pintada (1960), Las tierras flacas (1963), Perseverancia final (1967), Las vueltas del tiempo (1973), La ladera dorada (1978) y la biografía novelada Santa Anna: espectro de una sociedad (1981), publicada póstumamente

Ojerosa y pintada pertenece al tríptico de novelas que plasmaron el descubrimiento de México como una inmensa metrópoli. Y como sus otras dos hermanas de hallazgo,La región más transparente, de Carlos Fuentes, y Palinuro de México, de Fernando del Paso, no pudo ser concebida sino como un relato polifónico. Es más, es la más coral de las tres, dado que su trama es la jornada completa de un taxi y su chofer, quienes ni muestran su identidad para que sea la propia urbe —a través de los incontables pasajeros con sus afanes— quién se constituya en protagonista y, a la vez, en relato y retrato de sí misma. Por esa circunstancia también podríamos adscribir a Ojerosa y pintada a lo que se llamó «novela testimonial» e incluso «neorrealista» y cuyo singular exponente, en España, sería El Jarama de Rafael Sánchez Ferlosio. Pero Ojerosa y pintada cuenta, además, con el don de la circularidad, como si las veinticuatro horas en que transcurre no fueran más que uno de los giros del incesante y abigarrado bucle que es la vida en el Distrito Federal 

 

 

 

 

Escrita en 1960, esta novela se divide en tres partes: Cuesta arriba, Parteaguas y Cuesta abajo. En epigrafe esta puesto una cita del poema de Ramon Lopez Velarde, Suave patria. Esta referencia anuncia el aspecto muy patriotico de la historia y el lugar que elegio Yanez para el accion, la capital de México, el DF.

 

En Ojerosa y pintada, la trama gira en torno a un día en la vida de un chofer de taxis en el DF. Cada capitulo corresponde a un nuevo cliente. El libro es un fiel reflejo de la vida agitada que existe hoy en las grandes urbes. En su recorrido de 24 horas el protagonista prinicipal llevara a muchas personas, todas diferentes, con sueños, miedos y perfiles que en nada se parecen al del pasajero anterior. Asi, Yanez alcanzo a hacer un album de retratos que representa la diversidad y la realidad social de una ciudad tan grande como la de Mexico, DF.