La Segunda República representó un periodo de efervescencia en el campo psiquiátrico, que cristalizó en un conjunto de medidas legislativas que sentaron las bases de una profunda reforma asistencial, alimentada por el deseo de regenerar, modernizar y democratizar el país. Tras la Guerra Civil y el triunfo de los golpistas, la Dictadura franquista cercenó la reforma psiquiátrica republicana e impulsó una psiquiatría altamente politizada en concordancia con una imaginaria tradición cultural española, antimoderna, ultracatólica, autoritaria y nacionalista. La evidente diferencia entre ambos programas psiquiátricos no fue más que una manifestación de un proceso de ruptura más amplio emprendido por el franquismo para destruir la obra republicana y de todo aquello que tuviera relación, a ojos de los vencedores, con el liberalismo, la democracia, el marxismo y la subversión obrera. Sin embargo, pese a las diferencias, hubo elementos que se mantuvieron en ambos periodos históricos. Este libro pretende profundizar en el análisis de las continuidades y rupturas entre el periodo republicano y el franquista, estudiando en diversos planos (modelo asistencial, psicopatología, higiene mental, psiquiatría y defensa social, psicoanálisis y asistencia psiquiátrica) qué hubo realmente de novedoso en los primeros años de la dictadura y qué de herencia.

Psiquiatría e higiene mental en el primer franquismo"

Se publica el libro Psiquiatría e higiene mental en el primer franquismo coordinado por Ricardo Campos Marín (IH, CCHS-CSIC) y Ángel González de Pablo. Además de coordinador de la obra, Ricardo Campos ha contribuido como autor del capítulo titulado La conjura del peligro: psiquiatría y peligrosidad social en la Segunda República y el primer franquismo (1931-1960) . Entre otros autores, han intervenido Rafael Huertas (IH, CCHS-CSIC) como autor del capítulo El modelo de atención psiquiátrica en el primer franquismo: rupturas y continuidades y Silvia Lévy con el capítulo Prevenir, rehabilitar y sancionar. La incorporación de las ideas psicoanalíticas a la psiquiatría forense (1930-1950).

La Segunda República representó un periodo de efervescencia en el campo psiquiátrico, que cristalizó en un conjunto de medidas legislativas que sentaron las bases de una profunda reforma asistencial, alimentada por el deseo de regenerar, modernizar y democratizar el país. Tras la Guerra Civil y el triunfo de los golpistas, la Dictadura franquista cercenó la reforma psiquiátrica republicana e impulsó una psiquiatría altamente politizada en concordancia con una imaginaria tradición cultural española, antimoderna, ultracatólica, autoritaria y nacionalista. La evidente diferencia entre ambos programas psiquiátricos no fue más que una manifestación de un proceso de ruptura más amplio emprendido por el franquismo para destruir la obra republicana y de todo aquello que tuviera relación, a ojos de los vencedores, con el liberalismo, la democracia, el marxismo y la subversión obrera. Sin embargo, pese a las diferencias, hubo elementos que se mantuvieron en ambos periodos históricos. Este libro pretende profundizar en el análisis de las continuidades y rupturas entre el periodo republicano y el franquista, estudiando en diversos planos (modelo asistencial, psicopatología, higiene mental, psiquiatría y defensa social, psicoanálisis y asistencia psiquiátrica) qué hubo realmente de novedoso en los primeros años de la dictadura y qué de herencia.

 

Este dossier monográfico nace con la idea de profundizar en el estudio de la psiquiatría durante el primer franquismo y resaltar algunos aspectos poco conocidos o ignorados por la historiograf ía. En las últimas décadas la historia de la psiquiatría ha ido paulatinamente ocupándose del periodo franquista en sintonía con el interés general sobre dicho periodo. Los abordajes historiográficos en el terreno psiquiátrico arrancaron en la década de 1970 al calor de la lucha antifranquista con un marcado carácter de denuncia y oposición al régimen1. Estos trabajos, fuertemente politizados tenían como objetivo impugnar la teoría y la praxis de una psiquiatría que consideraban, con razón, estéril, estancada y alejada de las corrientes más innovadoras que se estaban desarrollando en Europa occidental, denunciando su papel en la construcción del propio régimen. Igualmente pusieron de relieve aspectos esenciales de la psiquiatría franquista, como eran el abandono de la asistencia al enfermo mental, la creación de una psiquiatría fuertemente vinculada al mundo académico a través de la dotación de cátedras y una teorización de la enfermedad mental alejada de la realidad social. Su foco de atención fueron las obras de Antonio Vallejo