Argumento
La presente obra adquiere ciertos paralelismos con "La locura y su memoria histórica" (ediciones Atlantis), siendo esta casi una extensión de la citada obra. Abarca desde la definición de locura, la esquizofrenia… comenzando por la historia de los centros mentales desde el S.VIII hasta alcanzar la España Medieval, la Revolución Francesa y definir el estigma, el binomio violencia-locura y el inconsciente colectivo entre muchos otros temas relacionados
El estigma del enfermo mental» es el nombre del libro que ha presentado en Sevilla el doctor Juan Sánchez Vallejo en el que hace un llamamiento a la reflexión de la ciudadanía para que evite perjuicios y, sobre todo, no olvide que cualquiera de nosotros en cualquier momento puede padecer una enfermedad mental.

Entrevista con El autor Juan Sánchez Vallejo,(Toledo, 1947)

Juan Sánchez Vallejo
(Toledo, 1947)
Es médico psiquiatra. Ejerce su profesión desde 1973, siempre comprometido con una praxis humanista y progresista. Desde que en 2003 comenzara su faceta de escritor, a través de la edición de su primer libro "La vida mala (La forma de enfermar del hombre moderno)", viene desarrollando una intensa actividad divulgativa a través de artículos, libros y otros géneros literarios en los que plasma sus interesantes reflexiones sobre la salud y la enfermedad, muy especialmente sobre el grave problema social del estigma y marginación del enfermo mental, recogido precisamente en el presente libro.
A su pluma también se deben las obras "Con el sudor de tu mente" (Estudio sobre el estrés laboral, 2006), "Senectud divino tesoro" (Un estudio sobre la vejez, 2008), "La locura y su memoria histórica", "¡Madre, quiero cambiar el mundo!" y una selección de artículos divulgativos sobre temas de interés social (eutanasia, homosexualidad, sectas, memoria histórica) compilados en el libro "Tierra adentro" (2007).

      ¿Cómo surgió la idea de escribir este libro? Siempre he tenido presente el sufrimiento del enfermo mental en una sociedad excluyente e incluso cruel con "los diferentes". Pero he concretado mi preocupación e interés por esta temática tras escribir mi anterior libro "autobiográfico" ("La locura y su memoria histórica", Atlantis, 2013).

 

¿Tiene algo en común con los escritos anteriormente? Justamente con el libro que acabo de citar, en el que narro las condiciones inhumanas en que se les obligaba a vivir a los enfermos mentales del manicomio sevillano de Miraflores (afortunadamente ya desaparecido). También con otro libro que escribí hace algunos años: LOCOS DE DESATAR. En realidad, insisto, esta temática está omnipresente en mi interior y creo que seguiré escribiendo sobre esta cuestión toda mi vida, o, al menos, mientras persista esta actitud social estigmatizante hacia el enfermo mental.

 

¿Cómo crees que puedes sorprender al lector?No creo que el lector con buena voluntad o disposición abierta a autocrítica (inteligente, en una palabra) se sorprenda de nada de lo que digo en el libro; quizás todo lo contrario: se solidarizará desde la primera línea con lo que digo y describo.

 

 

 

¿Quién crees que disfrutará más con su lectura?Disfrutar ...¡lo que se dice disfrutar ...! En todo caso sería un disfrute llamémosle ético por lo solidario. Es un libro para la reflexión más que para el disfrute.

 

 

 

¿Cuál es el último libro que has regalado?

 

El titulado ¡MADRE, QUIERO CAMBIAR EL MUNDO!, así mismo de Ediciones Atlantis.

 

 

 

¿Tienes algún nuevo reto en mente?

Por supuesto. Mientras entienda que pueda trasladar a la sociedad mis experiencias como profesional de la psiquiatría seguiré escribiendo libros (por cierto: también he escrito dos obras de teatro: "UN LOCO DE DESATAR (O LAS PARADOJAS DE "EL CÓSMICO") y "LA REBELIÓN DE LOS IMBÉCILES CONTENTOS" (aún sin estrenar).

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El estigma de la enfermedad mental viene heredado de siglos de incomprensión, de una mentalidad proclive a encerrar al loco y alejarlo en lugar de ayudarlo desde una perspectiva de salud e integración. Hace ya más de 20 años que se inició la reforma psiquiátrica, se desmantelaron los psiquiátricos y el loco pasó a ser un ciudadano. Pero desmantelar el estigma de la conciencia colectiva parece una tarea mucho más difícil. Las barreras de los antiguos manicomios han dejado paso a otros muros, invisibles, que mantienen el aislamiento e impiden la total recuperación de los pacientes, mediante prejuicios y tópicos que los encierran en su enfermedad.

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El silencio que rodea a cualquier problema de salud mental forma parte del problema. Las enfermedades mentales están silenciadas, ausentes e invisibles. Están muy cercanas pese a que siguen siendo grandes desconocidas para la sociedad. La realidad es que una de cada cuatro personas padece una enfermedad mental a lo largo de su vida, y eso son muchas personas. Puede ser una amiga, un novio, un padre, una hermana o un compañero de trabajo. El 9% de la población española sufre una enfermedad mental. Estas cifras crecerán, en una tendencia común en el mundo occidental y con un elevado coste social y económico.

Las autoridades políticas y sanitarias han identificado el estigma como una parte sustancial del problema de las personas con enfermedad mental, en el afrontamiento de su recuperación. Y su erradicación se está convirtiendo en objetivo prioritario de intervención institucional; de la Organización Mundial de la Salud, de la Unión Europea, del Ministerio de Sanidad, que establecen la necesidad de una mejor concienciación de la población respecto a las enfermedades mentales y su posible tratamiento, así como el fomento de la integración de las personas afectadas mediante acciones de sensibilización. "Una de cada cuatro personas padece una enfermedad mental a lo largo de su vida. Reconócelo, la salud mental importa" es el eslogan de una campaña de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía.

Además de las campañas de sensibilización, la atención en la comunidad con servicios sanitarios y sociales de calidad, y sobre todo el contacto directo y en lugares normales de vida con las personas afectadas, parecen ser las estrategias más eficaces para luchar contra el estigma. Es necesario que nos cuestionemos la visión que poseemos de la enfermedad mental y nuestras actitudes con quienes la padecen. Tenemos múltiples barreras que superar. También hay mucho que ganar. EL PAIS