EL LIBRO DE LOS SERES FELICES, nos ayuda con ejercicios a encontrarnos y adentrarnos en nuestro yo profundo para facilitarnos el contacto con lo que describimos como felicidad, o al menos a poder vivir esos momentos, por pequeños que sean, a ser felices con la mayor intensidad, haciendo de ellos la energía que mueva el mundo.
El libro de los Seres Felices nos propone una serie de ejercicios con los que descubriremos aspectos sorprendentes de nuestro potencial emocional. La psicóloga Alia Esquivel ha desarrollado un revolucionario método encaminado a desarrollar circuitos de inteligencia emocional, capacitándonos para superar las adversidades de la vida y convertirnos en seres felices. Conoce los secretos del método ASPPAR y: Acepta lo que no puedes cambiar. Siente el dolor para desahogarlo. Perdona a los demás sin combatir. Perdona tus fallos y reinvéntate. Aprende a vivir con tus circunstancias. Recobra tu fuerza emocional interior.

EL LIBRO DE LOS SERES FELICES...extraido de medio de comunicacion

No hay felicidad, y sin felicidad no puede haber amor.

 

¿Pero también puede quitarla, no?

 El amor no quita nada sino todo contrario: el amor siempre suma algo a nuestras vidas. En todo caso, es la falta de amor lo que quita la felicidad.

 

 ¿Desarrollar nuestros talentos, nos convierte en seres felices, o la exigencia produce todo lo contrario?

 En realidad, todo depende de nuestro nivel de perfeccionismo. Nada de malo hay en tener estándares personales elevados, los costos psicológicos surgen cuando el individuo experimenta un alto nivel de estrés debido a un perfeccionismo mal entendido. Lo que tenemos que hacer, en primera instancia, es comprender el tipo de exigencia o perfeccionismo al que solemos ajustarnos, para luego buscar la manera de moderarlo. Veamos brevemente los cuatro tipos más frecuentes. El perfeccionismo normal se distingue porque nos permite experimentar alegría, placer y satisfacción en lo que hacemos; este tipo de perfeccionismo es el de los seres felices. El perfeccionismo mal auto-orientado se caracteriza por la auto-imposición de estándares excesivamente altos y poco realistas, que se conjugan con autocrítica extrema y renuencia a aceptar el fracaso y los defectos personales; sus secuelas más comunes son la ansiedad y la depresión. El perfeccionismo socialmente prescrito nace cuando se asumen como propias las expectativas exageradas y poco realistas de los demás, que son muy difíciles de satisfacer, pero que deben cumplirse para obtener su aceptación y aprobación; la incapacidad de estar a la altura de estas normas desata ansiedad, sensación de desamparo e ideación suicida, por ejemplo. Por último tenemos el perfeccionismo neurótico, que surge cuando existe un intenso temor al fracaso y cuando las relaciones interpersonales, lejos de ayudar, exacerban ese temor. En este estado, hasta los trabajos perfectamente bien hechos dejan de producir satisfacción, por lo que la persona se vuelca en un ciclo interminable de esfuerzos contraproducentes y excesivos, con grandes dosis de autocrítica y sentimientos negativos. Todo esto propicia una psicosis aguda que rompe por completo con la estabilidad emocional de la persona.

 

Desde este punto de vista, cuando desarrollamos nuestros talentos sobre las pautas del perfeccionismo normal, experimentamos felicidad; si lo hacemos siguiendo los parámetros de un perfeccionismo mal auto-orientado, socialmente prescrito o neurótico, lo que vamos a encontrar es la peor de las desdichas.

 

 ¿Ser felices se convierte en una finalidad, ese famoso círculo que anhelamos cerrar. ¿Pero qué hacemos con la experiencia del recorrido?

 A menudo pensamos: «voy a ser feliz cuando me gradúe», «seré feliz cuando gane más dinero», «en cuanto me case seré tremendamente feliz» o «la felicidad viene en el paquete de la jubilación». Esto sucede porque concebimos la felicidad como una meta, cuando en realidad no es un sitio al que se pueda llegar, un período estático o una cima por conquistar. La felicidad es una forma de vida, es la experiencia del recorrido en sí, es la total trayectoria de un ser humano que ha coleccionado un sinfín de momentos y eventos experimentados durante su estancia en la tierra. Cuando lo entendemos así, caemos en cuentas de que la finalidad no radica en esperar a llegar a ser feliz algún día cuando me gradúe, cuando gane más dinero, me case o me jubile— sino en ser felices en el aquí y el ahora, hasta que la felicidad se convierta en nuestro mejor hábito. De otro modo, si concebimos la felicidad como un fin o como una meta, nos perderemos del gozo cotidiano del recorrido, de la satisfacción que provocan las cosas sencillas y del placer de vivir cada día con alegría y entusiasmo.

 

 ¿El libro de los seres felices es una obra pensada exclusivamente para quienes se sienten infelices?

 El libro de los seres felices es para todos; ha sido diseñado para ayudar tanto a quienes desean acabar con la desdicha y la inestabilidad emocional, como para aquellos que desean hacer ajustes en sus vidas, o bien, preservar su salud y bienestar. También es bastante útil para las personas que desean profundamente ayudar a un ser querido, pero no saben cómo hacerlo. En cualquiera de estos casos, te garantizo que los lectores encontrarán una luz para iluminar su camino.

 

 ¿Hablamos entonces de una guía, un libro de consulta?

 El libro de los seres felices es una forma efectiva de auto-terapia; en él se incluye el Método ASPPAR, que consiste en una serie de ejercicios psicológicos especializados que han demostrado su eficacia en la práctica. Se trata de un quid en cuyo interior se encuentran el mapa y la brújula que conducen al camino de la felicidad.

 

 ¿Cómo surge la idea de escribir El libro de los seres felices?

 Haciendo un poco de retrospectiva, creo que fueron dos los factores que influyeron en su creación. Por un lado, la constante sugerencia por parte de los propios pacientes forjó la idea primigenia. La otra parte, digamos, la decisiva, provino de un público bastante heterogéneo que asistió a una de mis conferencias, donde uno de los asistentes expresó abiertamente lo siguiente:

 

“Ustedes, los psicoterapeutas, se devanan los sesos explicando a consciencia la parte teórica de la psicología, pero no tienen el hábito de compartir los métodos que utilizan dentro del consultorio, esos métodos que verdaderamente sacan a flote. Todo es importante, doctora, pero llega un punto en donde es preciso dejar de dar vueltas a lo mismo y actuar; y para eso se requieren métodos, ejercicios prácticos, herramientas de consultorio”.

 

Para sorpresa mía, la opinión de esta persona se convirtió en un reclamo unánime, así que prometí darme a la tarea de documentar y compartir “esos métodos que verdaderamente sacan a flote”. Y así fue como nació una idea que hoy, gracias a Mado Martínez, mi editora, y al equipo de Editorial Odeón, podemos ver materializada en un extraordinario ejemplar.