Ya se sabe que al detective Travis McGee no le gusta demasiado ausentarse de Florida, sin embargo, cuando un antiguo compañero de armas al que le debe la vida le pida un favor, a McGee no le quedará más remedio que atender su llamada e irse a Nueva York. Allí se encontrará con Nina, la hermana de su viejo amigo, cuyo prometido acaba de morir en extrañas circunstancias. Las autoridades consideran el suceso como uno más de los múltiples atracos callejeros que se producen en Manhattan, pero Nina tiene más información: su novio había encontrado irregularidades en la contabilidad de la empresa donde trabajaba. Lo único que parece claro desde el principio es que la empresa va a proteger sus secretos cueste lo que cueste.
Considerado unánimemente como uno de los escritores norteamericanos de novela negra más importantes del pasado siglo, John D. MacDonald alcanzó el éxito con la serie de novelas protagonizadas por Travis McGee, un moderno caballero andante, que se convertiría en su creación más atemporal y que le granjeará un inmenso éxito de público y crítica. Pesadilla en rosa es la segunda novela de esa serie.

Pesadilla en Rosa

John D. MacDonald (1916-1986) fue un prolífico escritor norteamericano
que destacó en el género policiaco. Nació en Pensilvania y estudió
en las universidades de Siracusa y Harvard. Durante la segunda
guerra mundial estuvo destinado en Asia. A su vuelta comenzó a
escribir, fundamentalmente relatos de género para distintas revistas,
muchas veces bajo seudónimo. En 1950 publicaría su primera novela,
The Brass Cupcake, a la que le seguirían otras sesenta y nueve de distintos
géneros.
Fue un autor de inmenso éxito popular que, curiosamente, mantuvo
su prestigio literario entre críticos y colegas. Entre su obra destacan
títulos como The Executioners (1957), adaptada varias veces al cine con
el título El cabo del miedo, y sobre todo la serie de veintiuna novelas policiacas
ambientadas en Florida y protagonizadas por el carismático detective
Travis McGee. Adiós en azul (1964; Libros del Asteroide, 2015)
y Pesadilla en rosa (1964; Libros del Asteroide, 2016) son las primeras
novelas de la serie, de la que forma parte también The Green Ripper
(1979), que fue galardonada con el National Book Award.

Deslocalizar a un personaje siempre me ha parecido arriesgado, sacarlo de su terreno, de su rutina. Pero si sale bien el efecto suele ser bastante refrescante. En este caso, sacar a Trav de Florida y de su Busted Flush le ha dado al personaje otro punto de vista; más cosmopolita, si cabe, mucho más casanova, si cabe, mucho más profundo, si cabe. En definitiva, creo que sacarlo de su terreno le ha agudizado los instintos, lo ha hecho crecer y le ha dado profundidad. Toda la profundidad que puede tener un subproducto del Pulp con algunas ínfulas mayores. En el buen sentido. Mike Gibson, un antiguo compañero del ejército, al que Trav le debe una, quiere ayudar a su hermana pequeña. Ciego, impedido y recluido en un hospital para veteranos, Gibson no puede ofrecerle a su hermana la ayuda que esta necesita. Nina, la hermana de Mike, acaba de perder a su prometido en un atraco que se fue de madre con dramáticas consecuencias. Incapaz de asumir el golpe, Nina vive sumida en la tristeza. Y ahí entra el bueno de Trav. Con Trav en la Gran Manzana empieza esta nueva aventura, que más que negra, tira más a financiera casi, todo un tratado sobre finanzas el que nos da el bueno de MacDonald. Trav irá descubriendo poco a poco que el difunto prometido de Nina, Howard Plummer, trabajaba para un bufete financiero liderado por millonario Charles McKewn Armister, y que todo no es tan pulcramente maravilloso como los diarios y las revistas de sociedad parecen hacernos creer.

 

Trav ira tirando del hilo e ira descubriendo que en la muerte accidental de Plummer puede haber un motivo oculto. Igual de oculto que los 10.000 dólares que Nina encuentra en su casa escondidos por  el difunto Plummmer. Esta segunda novela de la serie de Travis McGee sigue en la línea de Adiós en azul, con un Trav tremendamente seductor, vividor, súper masculino y el remedio para todas las damas en apuros. Al mismo tiempo MacDonald pone en evidencia una sociedad que falla y saca a relucir los trapos sucios de América, como ya hizo en la anterior novela, cosa que, como ya comenté, me parece muy valiente y estimulante, teniendo en cuenta que la novela está escrita en 1964. Este binomio de Pulp y denuncia implícita funciona (de ahí las ínfulas mayores) y es tremendamente interesante. En esta novela tenemos a un Trav mucho más reflexivo con su entorno y sobre todo muy melancólico, preocupado. Me casaría mejor una actitud así con la serie más avanzada, como pasa con Rebus, de Ian Ranking, que cuanto más avanza la serie más reflexivo y melancólico es el personaje, más carga sobre sus hombros. Pero colgarle a Trav una mochila así ya en la segunda novela, me ha chocado un poco. No repercute en la trama, que sigue teniendo un buen ritmo, como la anterior, pero es un detalle que me ha llamado la atención. Para los amantes de la novela negra, las reediciones de las novelas de MacDonald son una muy buena noticia y ponen en perspectiva la literatura de entretenimiento de aquellos años, demostrando que no todo era entretenimiento banal y que muchas obras y muchos autores de la época dorada del Pulp y de lo que vino después, siguen en plena vigencia.

Opina un aprendiz de grandes opinadores, valenti fainë y otros

El escritor más entretenido y fascinante de nuestra época.»

Stephen King

«Un narrador magistral, un escritor de suspense extraordinario (…) John D. MacDonald es un ejemplo para todos nosotros. Hablamos del mejor.» Mary Higgins Clark

«Para los arqueólogos de dentro de mil años, las obras de John D. MacDonald serán un tesoro a la altura de la tumba de Tutankamón.» Kurt Vonnegut

 

Que más se podría comentar de un maestro , John D. MacDonald, si personajes de la categoría de los opinadores anteriores han dicho que es un fenómeno, de la novela .

está considerado unánimemente como uno de los escritores norteamericanos de novela negra más importantes del siglo pasado; su creación más popular, el detective Travis McGee, protagonizó veintiuna novelas. Ganador de un National Book Award, MacDonald vio también cómo algunos de sus libros fueron llevados a la gran pantalla con muchísimo éxito, como The Executioners (1957), adaptado varias veces con el título El cabo del miedo.