Se narra la experiencia de una niña de once años, que durante la guerra civil española, se ve obligada a abandonar la familia y desde Bilbao, junto a su hermano y otros niños, completar un éxodo hacia la URSS (Los niños de la guerra); volviendo a su país diecinueve años después, ya mujer y con una criatura de cinco años. El relato se inicia con la huida familiar desde Rentería con destino a Guernica. Tras el bombardeo, Bilbao será el refugio desde el que se organizará la evacuación de 4500 niños; de ellos, 1495 con destino a la URSS.
De su estancia por tierras tan lejanas, con el trasfondo de la Segunda Guerra Mundial; Andrés, el hermano pequeño, huyendo del avance alemán, fallecerá en el viaje de tren durante la retirada hacia Siberia; Josefina vivirá emocionantes y trágicas experiencias en ese basto país, rodeada a veces de comprensión y cariño, a veces de soledad y frustraciones; el encuentro de su primer amor en Moscú, las dificultades de repatriación y una vez conseguida esta, las nuevas complicaciones para incorporarse a una sociedad dominada por la dictadura de Franco, antagónica con la de Stalin, en la que ella fue educada.
Es un relato cargado de sentimiento y fortaleza emocional de la protagonista; capaz de hacer frente a dramáticas situaciones durante años, sin perder nunca el norte de su integridad y el deseo imperioso de volver a recuperar el calor familiar.
A través de diálogos sencillos, ágiles y de una gran cercanía debido a su coloquialismo, el lector se identifica con cada una de las vivencias mostradas por sus protagonistas. Con una gran carga de sentimiento, nos sumergimos en sus páginas recordando novelas como “Soldados de Salamina” de Javier Cercas o “El niño con el pijama de rayas” de John Boyne. Sin embargo, durante todo el libro, siempre nos queda el sabor de la esperanza de una niña, que con el tiempo se hace mujer; hasta que finalmente llegada a la ancianidad, narra a la nieta esta historia a sus noventa años; demostrando a los lectores que con tesón y fortaleza, siempre es posible comenzar una nueva vida y otorgar a los demás la fe en la existencia, la misma fe que muestra a sus descendientes. Con atmósferas creíbles, desgarradoras en ciertos momentos, sabe enganchar al lector a lo largo de sus capítulos. Es además interesante el complemento de archivos y fotografías que ilustran esta historia que no dejará indiferente a nadie

Vladimir Merino sobre 'Todo comenzó con esa maldita guerra': "Podía haber sido la historia de cualquiera de los miles de niños españoles que tuvieron que padecer un exilio a la URSS que duró 19 años"

Ediciones Atlantis ha premiado la novela de Vladimir Merino, “TODO COMENZÓ CON ESA MALDITA GUERRA”, que se alza con el premio “MENCIÓN ESPECIAL”, por su calidad narrativa y por los hechos tratados, ya que “habla de unos niños víctimas de la barbarie humana desde un punto de vista que bien podría ser el del autor”. El relato se inicia con la huida familiar desde Rentería con destino a Guernica. Tras el bombardeo, Bilbao será el refugio desde el que se organizará la evacuación de 4500 niños; de ellos, 1495 con destino a la URSS. Sin embargo, durante todo el libro, siempre nos queda el sabor de la esperanza de una niña, que con el tiempo se hace mujer; hasta que finalmente llegada a la ancianidad, narra a la nieta esta historia a sus noventa años; demostrando a los lectores que con tesón y fortaleza, siempre es posible comenzar una nueva vida y otorgar a los demás la fe en la existencia, la misma fe que muestra a sus descendientes. Con atmósferas creíbles, desgarradoras en ciertos momentos, sabe enganchar al lector a lo largo de sus capítulos. Es además interesante el complemento de archivos y fotografías que ilustran esta historia que no dejará indiferente a nadie.

¿Cómo fue el proceso creativo de la misma?

Al estar inspirada en hechos reales, resultaba obligado atenerme a datos, fechas, lugares, etc… que se correspondieran con lo relatado. La esencia y la trama de la novela ya estaban creadas y solo se trataba de su transcripción al papel. Para dar credibilidad a lo expuesto, fue necesario un trabajo de investigación a través de documentación recogida de diversas fuentes; Archivo Histórico de Salamanca, libros (no muchos), artículos variados que trataran del tema… Tuve la ventaja de sentirme emocionalmente identificado con lo que se recoge en la historia. Esa fue la principal motivación creativa; después llegó la novela. 

 

¿El relato es puramente biográfico o podemos encontrar elementos de ficción?

Como he dicho antes, está inspirada en hechos reales; la gran mayoría de las circunstancias acaecidas a Josefina (la protagonista) ocurrieron tal cual a niños y jóvenes reales que fueron víctimas de la España y la Europa desmembrada de aquella época. Podía haber sido la historia de cualquiera de los miles de niños españoles que tuvieron que padecer un exilio que duró 19 años. Respondiendo a la pregunta: Es biográfica pero no puramente.

 

¿Cómo crees que puedes sorprender al lector?

Aunque lo que se narra, fueron hechos reales que desgraciadamente ocurrieron; estoy convencido de que su sola lectura ya provocará amplios grados de sorpresa en el lector. A pesar del dramatismo que contiene la historia y la envergadura humana que tuvo, es una realidad ampliamente desconocida en nuestro país. La censura de la época y quizás el propio eclipse que sobre el drama de los niños exiliados provocó la 2ª Guerra Mundial, oscurecieron su divulgación.

 

¿Tienes algún nuevo reto en mente?

Sí, claro… esto de la escritura es como un gusano que no para de moverse dentro de uno y le obliga constantemente a alimentarlo. Terminada mi primera novela (Todo comenzó con esa maldita guerra) y sus múltiples revisiones; entré de lleno en otra aventura terminada hace unos meses y que espero darle salida en breve. Ahora mismo estoy en un tercer proyecto también con rasgos históricos y situado en los convulsos tiempos de la 2ª República española.

 

Si te pregunto por tu libro favorito… ¿qué título es el primero en el que piensas?

¡Uff! Que difícil. Difícil porque de inmediato me vienen varios a la memoria y es complicado priorizar. Voy a exponer tres. «Los Miserables» de Víctor Hugo, «Olvidado Rey Gudú» de Ana María Matute y «El Varón Rampante» de Italo Calvino. Pero creo que es injusto en la respuesta dejar sin mencionar algunos más.