Felipe de la Morena, Embajador de España en Pekín entre 1978 y 1982, describe en este libro la gran transformación que se inició en China en aquellos años, dirigida por Deng Xiaoping, un líder hasta entonces poco conocido.

El Embajador expone las circunstancias que llevaron al triunfo de la revolución maoísta y a su posterior fracaso, así como el giro radical que Deng Xiaoping dio a la economía china tras la muerte de Mao, sustituyendo la economía planificada marxista por una «economía socialista de mercado», como él la llamó, que haría posible la China que hoy conocemos.

El autor completa su visión sobre China, mostrando el largo recorrido de las relaciones de España y el gigante asiático, y especialmente las negociaciones que llevaron al establecimiento de relaciones diplomáticas con la RPC en 1973, en las que participó de manera muy directa. Todo ello expuesto con gran rigor y avalado con anécdotas personales, que hacen más vívida la realidad descrita.

Deng Xiaoping y el comienzo de la China actual (Recuerdos de un testigo)

Nacido en Málaga, casado y con cuatro hijos, el Embajador de España, Felipe de la Morena, cursó estudios en las Universidades Complutense (Madrid), Oxford (R.U.), Grenoble (Fr) y en la Escuela Diplomática de Madrid.

Ingresó en el Servicio Diplomático en 1957 y estuvo destinado en las Embajadas de España en Beirut, Berna, Washington y Lisboa. Fue Director para Europa Oriental, Director General para Iberoamérica en el Ministerio de Asuntos Exteriores y Director General de Planificación territorial en el de Planificación del Desarrollo.

Embajador de España ante la República Popular China en 1978, lo fue después en Siria, Túnez, Reino Unido y ante la UEO. Ha sido Presidente de la Fundación Hispano Británica, de la que actualmente es Presidente de Honor.

Autor de El hombre y la sociedad del futuro, (1973) los años vividos en Pekín como Embajador de España, le hicieron ser testigo de excepción de aquel punto de partida en que se forjó la China actual, bajo la dirección de Deng Xiaoping

Tenía decidido, hace tiempo, que las abundantes notas, en que fui

dejando constancia de los acontecimientos de que había sido testigo

inmediato, durante mi vida profesional, solo servirían de lectura

curiosa y, tal vez, de interés para mis hijos y nietos. Sin embargo,

atendiendo a la sabiduría popular que enseña que rectificar es de

sabios, llegué a la conclusión de que merecía la pena publicar algunas

de aquellas notas. Decidí empezar con los «recuerdos» de mi Embajada

en Pekín, a fines de los años setenta y principios de los ochenta,

del siglo pasado, dada la importancia de los hechos que presencié

en aquellos años.

Desde mi juventud, siempre había sentido una especial fascinación

por China, el lejano y difícilmente abarcable país del Extremo

Oriente. Sus formas de vida, sus líneas de pensamiento, su historia,

su cultura, todo ello resultaba extraordinario y atrayente. China

aparecía, además, ante mis ojos, como un territorio inmenso y a la

vez misterioso.

Marco Polo había sido el primer inspirador de mis fantasías y

el desvelador de realidades históricas increíbles. Años después,

sentiría la atracción de cualquier relato que me acercara a aquellos

misterios, sin exigir mucho sobre su calidad e incluía, en mi interés

por China, novelas policiacas, como las de Sax Rohmer, quien creó

el, para mí, inolvidable personaje del «malvado Fu Manchu», sobre

el que se hicieron películas, algunas interpretadas por Boris Karloff,

que aún recuerdo, con su impasible y misteriosa apariencia y su

hablar pausado y amenazador.

Más tarde, serían otros autores —y citaré a Pearl S. Buck, Snow,

o Peyrefitte— quienes aumentaron mi curiosidad por lo extraordinario

e imprevisible de aquel continente, que albergaba un potencial

humano inmenso, un cuarto de la humanidad, en un territorio, solo

superado entonces por la URSS y Canadá, con grandes desiertos,

enormes ríos, inundaciones, grandes hambrunas y finalmente una

dictadura incomprensible y despiadada, capaz de crear un fenómeno

tan delirante como la Revolución Cultural, que podía provocar un

futuro amenazador, y que hacía recordar a Peyrefitte, la célebre reflexión

atribuída a Napoleón: «Cuando China despierte…»

Mi llegada a China, para asumir la Representación de mi país,

significó, en el terreno personal, llegar al mundo de mis recuerdos

juveniles y de mi curiosidad más reciente, convertido en realidad

tangible, con problemas sorprendentes, que requerían inmediatas

soluciones. Un territorio que se había considerado el centro del

mundo, el «chung Guo», el país del centro, que había vivido aislado

una historia milenaria y que, tras la dictadura de Mao, prometedora

primero y aterradora después, parecía iniciar un nuevo camino de

modernidad.

Al decidir publicar estos recuerdos, cambié, sin embargo, la

orientación de mis notas, para que no constituyeran un relato de

mi vida sino la descripción de mis percepciones sobre el momento

que me tocó vivir en China y, especialmente, sobre la gran transformación

que entonces comenzó a experimentar aquel país

colosal.

Felipe de la Morena Calvet: Entrevista en RNE

Publicado el 5 ene. 2017


Felipe de la Morena Calvet nos habla sobre su libro "Deng Xiaoping y el comienzo de la China actual" en RNE. Entrevista en el programa "Salimos por el mundo"


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Entretenimiento


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