Tras el fulgurante éxito de Mis amigos, su segunda novela, Armand,publicada tres años después, supuso la consagración de Emmanuel Bove en la Francia del periodo de Entreguerras. En esta obra su protagonista, Armand, vive con su amante Jeanne, una mujer mayor que él y en buena posición económica. Sin embargo, tras reencontrarse con su viejo amigo Lucien, después de una larga separación, se enamora de su hermana Marguerite. De repente Armand siente una extraña atracción por los viejos tiempos de su amistad con Lucien, cuando ambos vivían en la pobreza y él se hallaba muy lejos de la vida burguesa que ahora comparte con su amante. La prueba evidente de esa atracción es la aparición de Marguerite.
Los personajes de Bove tienen la particularidad de sentirse superados por circunstancias que no saben revertir en beneficio propio. En su intento por evadirse de los conflictos internos en los que se ven envueltos, intentan aferrarse al mundo que los rodea, pero, al igual que el viandante que observa los maniquíes de un escaparate, sólo recibe la indiferencia de éstos y el reflejo de su propio rostro en el cristal, las más de las veces con el gesto desencajado.
Escritor admirado por Rilke, Gide, Beckett o Colette, entre otros, se lo ha comparado con Proust y Dostoyevski por el análisis minucioso al que somete a sus personajes y las situaciones en las que se desenvuelven. Peter Handke, traductor de sus novelas al alemán, lo ha calificado de «escritor puro» y «santo patrón de los escritores».

Armand

aris, 1898-1945), seudónimo de Emmanuel Bobovnikoff, es uno de los grandes escritores franceses del siglo XX. Autor de más de treinta novelas, tuvo un éxito fulgurante a partir de su primera obra, Mis amigos, publicada en 1924 a instancias de Colette. Desde André Gide, Rilke, Max Jacob a Beckett («nadie como Bove ha tenido un sentido tan agudo del detalle”) o Peter Hancke, su traductor al alemán, le consideraron uno de los más importantes novelistas franceses

En su estilo comparado con los mejores de la epoca Bove es un relator nato casi insuperable, ojala tubiesemos muchos Bove 

Escritor admirado por Rilke, Gide, Beckett o Colette, entre otros, se lo ha comparado con Proust y Dostoyevski por el análisis minucioso al que somete a sus personajes y las situaciones en las que se desenvuelven.  Peter Handke, traductor de sus novelas al alemán, lo ha calificado de «escritor puro» y «santo patrón de los escritores»

 

En las ficciones de Bove apenas hay acción en el sentido novelesco de la palabra. El narrador recorre con la lupa de su escritura la realidad inmediata, captando impresiones y detalles en pleno movimiento, análogos a los que percibe también el lector en su cotidianidad, pero que desecha al instante por considerarlos irrelevantes. El verbo “fijar” adquiere aquí un significado especial. Nos fijamos en algo que nos llama la atención, que seleccionamos de entre otras muchas cosas que vamos descartando y que probablemente conservemos en la memoria algún tiempo.