¡También ocurre aquí! Se suele decir que nunca pasa nada y que esas cosas solamente ocurren en Estados Unidos, en el cine y en las series de televisión, pero no es verdad. conozca testimonios y manifestaciones que nacen de policías locales, autonómicos, nacionales, guardias civiles e incluso de agentes privados. Todos fueron brutalmente agredidos. Muchos resultaron heridos de gravedad, otros presentaron lesiones de menor entidad y algunos incluso regresaron ilesos a sus casas. En unos casos los ataques fueron ejecutados por indeseables seres inhumanos y, en otros, lamentablemente, por enfermos mentales. Algunos de los que han confiado a los autores tan íntimas y vitales experiencias consiguieron abatir a sus agresores, acabando en ocasiones con sus vidas o hiriéndolos para neutralizar el riesgo. Porque sepa una cosa: no es lo mismo verse en la línea de tiro de la galería, que en la línea de fuego de la realidad de la calle.

EN LA LINEA DE FUEGO

Hablo de quienes unas veces más formados, otras veces menos formados y en ocasiones nada formados, han de enfrentarse a gentuza que por afición tiene causar el mal.

Si la presentación pública de “En la línea de fuego: la realidad de los enfrentamientos” (Tecnos) fue en la Escuela Nacional de Policía de Ávila el mismo día y a la misma hora a la que en Málaga estaban asesinando de una puñalada a un policía nacional, vaya fatídica y caprichosa casualidad, esta 4ª EDICIÓN ha querido el destino que viera la luz durante la semana siguiente al ‘visto para sentencia’ del juicio policial más mediatizado de los últimos tiempos, el del agente Juan Cadenas, el policía gaditano al que a base de cristalazos le vaciaron un ojo. Pero tranquilos, amigos lectores, que todavía hay quienes abanderan el ‘aquí no pasa nada’, aunque entre los sangrientos sucesos de Málaga y Cádiz se hayan producido numerosísimos apuñalamientos y tiroteos ‘made in Spain’, con funcionarios derramados en el asfalto y hasta dentro de sus propios coches-patrulla.

Pues de eso va “En la línea de fuego”, de hechos reales ocurridos en España entre buenos y malos. De tiros y navajazos. De muerte y sangre. De la vida misma, contada por sus protagonistas, por los policías supervivientes. El libro aborda, entre otros muchos asuntos, todos los mitos y las leyendas urbanas con las que son mal alimentados nuestros funcionarios encargados de hacer cumplir la ley. Y claro, obviamente, cada capítulo de la obra desmitifica con razonamientos lógicos, científicos y legales cada una de las mil mentiras empotradas en las psiques de los policías que han sido engañados por sus jefes, instructores o compañeros, si bien todos descargan sus culpas en los jueces, sobre todo a la hora de analizar el áspero, manido y, a la vez, desconocido asunto jurídico de la legítima defensa (desconocido en el seno de la comunidad policial, claro.

Entren en estas páginas y salten de párrafo en párrafo para conocer testimonios y manifestaciones que nacen de policías locales, autonómicos, nacionales, guardias civiles e incluso de agentes privados. Todos fueron brutalmente agredidos. Muchos resultaron heridos de gravedad, otros presentaron lesiones de menor entidad y algunos incluso regresaron ilesos a sus casas. En unos casos los ataques fueron ejecutados por indeseables seres inhumanos y, en otros, lamentablemente, por enfermos mentales. Algunos de los que han confiado a los autores tan íntimas y vitales experiencias consiguieron abatir a sus agresores, acabando en ocasiones con sus vidas o hiriéndolos para neutralizar el riesgo. Porque sepa una cosa: no es lo mismo verse en la línea de tiro de la galería, que en la línea de fuego de la realidad de la calle.

 

 

EN LA LINEA DE FUEGO: ENTREVISTA A DOS GRANDES ESCRITORES,ERNESTO PÊREZ VERA YFERNANDO PÊREZ PACHO

¿A quién de los dos autores se le ocurrió antes la idea de escribir este libro? 

Ernesto: La idea de escribir algo juntos la propuso Fernando, coincidiendo con un curso que él impartía en Jerez de la Frontera, en mi provincia. Se trasladó para impartir un curso a los mandos del aeropuerto de la citada ciudad. Ese día nos conocimos en persona, después de haber hablado por teléfono numerosas veces, amén de habernos intercambiado muchos correos electrónicos. Conocí a Fernando a través de su blog de psicología policial. Al principio no sabíamos si surgiría una colección de artículos, un dossier o qué, pero finalmente nació este libro.

Fernando: Al contactar ambos a través de nuestros respectivos blogs, la idea inicial era poder escribir algunos artículos para ayudar a policías que estuvieran pasando por un momento especialmente delicado en sus vidas como consecuencia de su carrera profesional. Teniendo en cuenta el buen número de casos de policías que se habían visto involucrados en un enfrentamiento armado, la idea de escribir un libro vino por sí sola.

En primer lugar, se supone que este es un trabajo intensivo de entrevistas, visitas, viajes. ¿Cómo se clasifica esto? ¿Los casos son escogidos al azar?

Ernesto: Yo, por ser policía (en activo en aquel momento), tenía facilidad para acercarme a los funcionarios con experiencia real en esto de sobrevivir a tiro limpio. No es que existan miles de agentes con esta desagradable experiencia en su haber, pero desde luego hay bastantes. Como quiera que yo había pasado por ello, me resultaba sencillo comprender a otros con las mismas vivencias. Tiré de una enorme lista de contactos de todos los cuerpos, de todo el país, quienes amablemente me fueron allanando el camino para llegar hasta los futuros protagonistas del libro. Al principio pensamos en hacer solamente 15 capítulos, o sea, versar sobre 15 casos reales de supervivientes a balazos. Pero nos juntamos con más del doble. Al tener algunos sucesos mucho paralelismo los unos con los otros, nos quedamos con los más atractivos, con los que ofrecían la moraleja más suculenta. 

Detectamos incluso falsedad en las manifestaciones de varios policías que se habían ofrecido como protagonistas. Gente que decía haber superado acontecimientos a vida o muerte, tiros de por medio. Me viene a la mente aquel que dijo haber recibido 2 balas en el pecho, que detuvo su chaleco de protección balística, no acreditando los hechos ni con la más mínima e insignificante diligencia policial o judicial. A este pájaro le pillé numerosos cuentos chinos (hubieron más como él). Menudo fantasma. Fíjate que llegó a decir que el suceso solo era conocido por él, pues ocultó el tiroteo a sus jefes y compañeros. El embuste chorreaba hasta la ofensa. Todos los candidatos fueron entrevistados profundamente, casi todos ellos más de una vez; pero además, a todos les fueron requeridos informes periciales oficiales, atestados y otras diligencias profesionales.  

Fernando: Poco más puedo añadir a lo que ya ha comentado Ernesto. La selección fue complicada porque queríamos extraer conclusiones de cada caso, conclusiones que no se solaparan unas con otras. Partíamos de la base de proporcionar un enfoque policial y psicológico de cada una de las experiencias de enfrentamiento armado narradas. Si nos repetíamos en las conclusiones, cada capítulo podría haberse convertido en un "más de lo mismo". Para realizar la selección, cada historia tenía que sugerirnos rápidamente algo que mereciera la pena contarse, tanto desde el aspecto humano como desde el profesional. Así trabajamos durante todo el proceso de construcción del libro.

A veis encuestado a 29 agentes de las fuerzas de seguridad del Estado y solo a un escolta privado. ¿Es porque quizás encuentras más problemas con los escoltas, al ser menos conocidos los personajes que precisamente escoltan, o por otras razones, ya que hay de todo en este tipo de gallinero?

Ernesto: Te aclaro esto, Valenti. En total fueron 30 policías entrevistados, contándome a mí como protagonista de un capítulo. Dicho esto, no solo narramos y diseccionamos casos de agentes de las fuerzas del Estado, sino que también lo hacemos sobre funcionarios de las fuerzas autonómicas y locales. Fuerzas del Estado únicamente hay 2, la Guardia Civil y la Policía Nacional. Al hablar de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, como mencionas en la pregunta, solo te puedes referir a 2 cuerpos. Todas son fuerzas o cuerpos de seguridad, mas solo hay 2 del Estado (insisto). Este tecnicismo ha de tenerse siempre en cuenta, pues es así por ley orgánica, si bien jueces, fiscales y periodistas, y hasta policías, obvian a veces este detalle, que por semántico que sea… es muy importante.

Si no abundan los policías con experiencia real en encuentros a vida o muerte, más complicado es encontrar esto en el sector privado, en el que se encuadran los escoltas privados y los vigilantes de seguridad, estos últimos mal llamados guardas jurados y otras cosas. Así los hechos, tenía la posibilidad de incluir a varios agentes privados, pero sus casos no eran del todo frescos o recientes en el tiempo, quedándome (quedándonos) con el del tiro en la cara que se llevó un escolta en el capítulo 13; un caso, éste, al que le pudimos sacar bastante jugo. 

Fernando: Sólo hay un caso de escolta en el libro, como comenta Ernesto. A mi modo de ver, fue una de las historias que más me impactó. Cuando conoces a este hombre personalmente, te das cuenta de que estás delante de alguien que ve la muerte cada vez que se mira en el espejo.