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Honoré de Balzac (20 de mayo de 1799-18 de agosto de 1850) es uno de los autores capitales a la hora de entender la literatura occidental moderna y contemporánea. Tan intenso en su vida personal (constantes y torrenciales amoríos, una vida por encima de sus posibilidades con aventuras empresariales poco exitosas) como en su producción literaria (Balzac llegó a trabajar, para la realización de alguno de sus libros, hasta 16 y 18 horas diarias mientras no paraba de beber café), el mayor legado del autor lo constituye sin ninguna duda su enorme emprendimiento, La comedia humana, en el que el autor intentó establecer nada más y nada menos que “un plan que abraza a un tiempo la historia y la crítica de la sociedad, el análisis de sus males y la discusión de sus principios”

Honoré de Balzac (20 de mayo de 1799-18 de agosto de 1850) es uno de los autores capitales a la hora de entender la literatura occidental moderna y contemporánea. Tan intenso en su vida personal (constantes y torrenciales amoríos, una vida por encima de sus posibilidades con aventuras empresariales poco exitosas) como en su producción literaria (Balzac llegó a trabajar, para la realización de alguno de sus libros, hasta 16 y 18 horas diarias mientras no paraba de beber café), el mayor legado del autor lo constituye sin ninguna duda su enorme emprendimiento, La comedia humana, en el que el autor intentó establecer nada más y nada menos que “un plan que abraza a un tiempo la historia y la crítica de la sociedad, el análisis de sus males y la discusión de sus principios”. 

LA COMEDIA HUMANA DE HONÔRE DE BALZAC

Honoré u Honorato de Balzac; Tours, Francia, 1799 - París, 1850) Novelista francés. En 1814 se trasladó con su familia a París, donde estudió derecho y empezó a trabajar en un bufete, pero su afición a la literatura le movió a abandonar su carrera y escribir el drama Cromwell (1820), que fue un rotundo fracaso.Sin embargo, el apoyo de Mme. de Berny, mujer casada y bastante mayor que él, le permitió seguir publicando novelas históricas y melodramáticas bajo seudónimo, que no le reportaron beneficio alguno. Emprendió varios negocios, que acabaron en fracaso y le cargaron de deudas, que, sumadas a las derivadas de su afición al coleccionismo de arte y su tendencia al derroche, lo pusieron en una difícil situación.

Sin embargo, con El último chuan (1829), la primera novela que publicó con su apellido, obtuvo un gran éxito. A partir de entonces inició una febril actividad, escribiendo entre otras novelas La fisiología del matrimonio (1829) y La piel de zapa (1831), con las que empezó a consolidar su prestigio. La amistad con la duquesa de Abrantes le abrió las puertas de los salones de sociedad y literarios.

En 1834, tras la publicación de La búsqueda de lo absoluto, concibió la idea de configurar una sociedad ficticia haciendo aparecer los mismos personajes en distintos relatos, lo que empezó a dar a su obra un sentido unitario. Por entonces inició su intercambio epistolar con la condesa polaca Eveline Hanska, con quien mantuvo una intensa relación, aunque sus encuentros fueron breves hasta la muerte del marido de ella (1843). En 1847, poco antes de morir, se casó con Eveline, pero entretanto mantuvo relaciones con sus otras amantes.

En los últimos años de su vida fue presidente de la Société des Gens de Lettres (desde 1839) e intervino en numerosos asuntos públicos como director de la Revue Parisienne, al tiempo que sufría el acoso de sus acreedores. En 1841 se inició la publicación de sus voluminosas obras completas bajo el título de La comedia humana, aunque de las 137 novelas que debían integrarla, cincuenta quedaron incompletas.

Balzac es considerado a menudo como el fundador de la novela moderna, y su preocupación por el realismo y el detallismo descriptivo se halla en la base de la posterior novela francesa, aunque su realismo convive siempre con elementos románticos y trazos del Balzac «visionario», tal como lo definió Baudelaire.

Surge la idea en 1834: agrupar lo escrito hasta la fecha (al final serán unos cien títulos) bajo este nombre para mostrar una fenomenología de lo humano. En homenaje a los zoólogos, estudiosos de los animales, Balzac se vio a sí mismo como estudioso de la especie humana, a la que presenta desde todos los ángulos: las pasiones y las costumbres; la bondad y la maldad connaturales al hombre; el negro poder del dinero y las finanzas; los abogados, los grandes señorones y las damas desgraciadas; los apuestos jovenzuelos… Soberbio parque humano de miseria y grandeza.

 

Ahora que se habla tanto de la ficción verdadera en la novela, Balzac recuerda que es uno de sus precursores. Crea, según el editor Alejandro Hermida, el fiel testimonio de una Francia que pasa a ser “el ónfalo europeo del lenguaje, de las maneras, de la elegancia y del gusto, del lujo y del capricho, a exhibir una imagen desagarrada, atrevida y retadora de una burguesía triunfante y moderna dispuesta a eliminar todo reducto del pasado”.

El deseo está detrás de todo. Delante, la ambición y los sueños de las personas que pueden tomar todos los caminos posibles. Ese es el péndulo, las pulsiones que escudriña Balzac, "la lucha del deseo, principio de toda pasión", escribió en el prólogo de una edición de 1842, cuando ya había escrito buena parte de su proyecto narrativo. Ya había descubierto que "el azar es el mejor novelista del mundo".

Todo viene de un día en que hizo la comparación “entre Humanidad y Animalidad”. Porque “la sociedad se asemeja a la Naturaleza” con la diferencia de que una misma raza, la humana, tiene categorías y subcategorías que crean diferencias de comportamientos, mientras que “entre los animales se producen pocos dramas, y la confusión no se suscita entre ellos apenas”. Entonces, cayó en la cuenta de que nadie había escrito una “historia de las costumbres” y que si la sociedad francesa iba a ser el historiador, él tenía que ser su secretario.