Antón Requena, director de la Filmoteca de Cádiz, está a punto de vivir la desaparición de
su pequeño reino cinéfilo. Aprovechando que le han invitado a comisariar un ciclo sobre
Luis Buñuel en el 30 aniversario de su muerte, decide poner tierra de por medio y asistir al
homenaje al aragonés. Un homenaje que tendrá lugar en Tromsø, la capital del Ártico, en
el transcurso del Festival de Cine que se celebra allí en plena noche polar.
Al mismo tiempo, un prestigioso director de cine danés en horas bajas recibe de los servicios
secretos de Dinamarca un extraño encargo que puede levantar su carrera o hundirla
definitivamente: adquirir un lote de pertenencias del rey Alfonso XIII durante una subasta
en Roma. Entre medias acecha un escándalo silenciado durante décadas por los poderosos y
que podría salvar a dos locos del cine.
¿Qué misterios ocultan algunos fotogramas olvidados? ¿Hasta dónde eres capaz de llegar
cuando lo has perdido todo y quieres recuperarlo? ¿Pueden algunos cinéfilos atreverse a
vivir su propia película? Una fascinante novela que hará las delicias de quienes aman el cine
y de los escépticos a su hechizo.
“El dinero vale para cometer todos los pecados, pero no para ocultarlos”.

Gilda en los Andes

Fernando Marañón (Madrid, 1968) es autor de ficción, articulista, ilustrador y director creativo. A principio de los 90 quedó finalista del desaparecido premio
de narrativa erótica La Sonrisa Vertical. En 2004 publicó Circo de Fieras en la colección Nistagmus de ficción breve. En 2006, el ensayo Tiene delito, una guía
del mejor cine, sus grandes héroes y sus villanos (Nowtilus), ilustrado por él mismo. En 2010 reeditó la versión ampliada y definitiva de Circo de fieras (AACHE
Ediciones). En 2016 participó en el ensayo colectivo Mitos del cine quinqui (Ensayos de cultura hispánica). Ha viajado y escrito sobre el norte de Europa
(Dinamarca, Noruega, Groenlandia, Rusia) en diferentes ocasiones y medios, colaborado en revistas (Nickel Odeon, Singular, Más Galicia, Entelequia), cubierto
Festivales de Cine y participado como comentarista cinematográfico en diferentes programas de radio y televisión durante los últimos diez años: programas de la
Cadena SER (Gran Vía, Ser Curiosos, Todo es ponerse), el magazine Siete días de Telemadrid, el programa Dealucine de Canal Extremadura Radio y Aquí en la
Onda o Punto de encuentro de Onda Cero. Actualmente reparte su tiempo entre Madrid y La Habana, trabaja en otro libro y alimenta un blog (de cine, claro).

Gilda en los Andes, resumen de argumento

Antón Requena, director de la Filmoteca de Cádiz, está a punto de vivir la desaparición de su pequeño reino cinéfilo. Aprovechando que le han invitado a comisariar un ciclo sobre Luis Buñuel en el 30 aniversario de su muerte, decide poner tierra de por medio y asistir al homenaje al aragonés. Un homenaje que tendrá lugar en Tromsø, la capital del Ártico, en el transcurso del Festival de Cine que se celebra allí en plena noche polar.

Al mismo tiempo, un prestigioso director de cine danés en horas bajas recibe de los servicios secretos de Dinamarca un extraño encargo que puede levantar su carrera o hundirla definitivamente: adquirir un lote de pertenencias del rey Alfonso XIII durante una subasta en Roma. 

Entre medias acecha un escándalo silenciado durante décadas por los poderosos y que podría salvar a dos locos del cine. ¿Cuál es el destino de la Filmoteca? ¿Qué misterios ocultan algunos fotogramas olvidados? ¿Hasta dónde eres capaz de llegar cuando lo has perdido todo y quieres recuperarlo? ¿Pueden algunos cinéfilos atreverse a vivir su propia película?

Fernando Marañon (Madrid, 1968) ha colaborado en revistas y participado como comentarista cinematográfico en radio y televisión los últimos diez años.  Quedó finalista del desaparecido premio de narrativa erótica La Sonrisa Vertical. En 2004 publicó Circo de Fieras que reeditó en 2010. Poco después publicó Tiene delito, una guía del mejor cine, sus grandes héroes y sus villanos. En 2016 participó en el ensayo colectivo Mitos del cine quinqui. Están a la espera de publicarse otros sobre la filmografía de Danny Boyle y la de David Cronenberg. Actualmente reparte su tiempo entre Madrid y La Habana, trabaja en otro libro y alimenta un blog, de cine, claro: 

Entrevista extraida de...Mundo Diario

 

 

¿Cómo se te ocurrió ésta novela?

 

 Fue viajando. Acababa de volver de Noruega y se lo contaba a otro amigo escritor (Juan Laborda), tomando unas cervezas nocturnas. Me dijo: ahí tienes una novela en ciernes. Se refería al escenario, no a que reprodujera el viaje tal cual fue. Después vinieron los personajes, el cine... y Cádiz.

 

 ¿Por qué se titula Gilda en los Andes?

 

— Los títulos de las novelas son siempre muy suyos. Esta novela tuvo dos anteriores, que luego deseché por distintos motivos. Gilda en los Andes es el definitivo, un título que surge de una leyenda cinéfil: Cuándo la película GILDA tuvo aquel éxito universal, cuenta esa leyenda que un grupo de fanáticos, alentados por Rita Hayworth, decidieron llevar una copia hasta los Andes para salvarla de cualquier catástrofe. Este viaje podía haber generado una novela por sí mismo, pero aquí Gilda en los Andes, aunque se refiera a esa leyenda, funciona como metáfora de otra cosa. No puedo contarte más sin hacer spoiler.

 

 ¿En qué género literario podríamos clasificar ésta novela?

 

— Buf, supongo que intriga. Aunque la intriga permite alimentar la historia de las cosas que muchas intrigas tienen: viajes a lugares cosmopolitas o poco conocidos, romance, aventura,… La intriga da inicio y fin al relato, lo sobrevuela todo el tiempo y está currada para que todo encaje como un mecano. Para mí, de todos modos, lo más destacado son los personajes, su pasado, sus razones para actuar, las relaciones entre ellos, y su pasión por el cine que les hace fuertes.

 

El cinéfilo lo va a pasar muy bien, pero mi vocación al escribir es que también lo haga cualquier lector que no sea necesariamente un loco del cine.

 

 Sin duda hará las delicias de los cinéfilos y acercará a los que lo son menos a éste mundo, pero ¿que se encontrarán éstos últimos para que queden atrapados con ésta novela?

 

Creo que una buena novela lo es cuando quien la lea la disfruta, aunque no sea un entendido en el tema de fondo. De hecho, la mayoría de las ficciones que nos atrapan suelen tratar de profesiones, lugares y misterios que desconocemos por completo. El cinéfilo lo va a pasar muy bien, pero mi vocación al escribir es que también lo haga cualquier lector que no sea necesariamente un loco del cine. Que no sienta que se está perdiendo claves. Esto no es un manual ni un ensayo, es ficción novelesca, aunque se homenajee al mundo del cine en ella.

 

 El relato se mueve por multitud de escenarios de España y de Europa, ¿los conoces todos personalmente?

 

— Sí, mi trabajo me ha hecho viajar mucho, incluso ahora. Y el mejor material para escribir es aquel que se conoce bien. Si tienes los escenarios, has vivido por dentro rodajes, Festivales de Cine, conferencias, etc. y has leído y conversado mucho sobre películas, intérpretes y anécdotas, tienes un excelente punto de partida. Tendrás que documentarte mucho más, e inventarte infinidad de cosas, pero no partes de cero. Aunque a algunas ciudades tienes que regresar para asegurarte de que no han cambiado en lo que importa al relato. ¿Pero a quién no le gusta volver a Cádiz?

 

 ¿Por qué has elegido Cádiz para ubicar la filmoteca de la novela?

 

— Porque es una ciudad perfecta para la narración: Sus habitantes rebosan personalidad, su arquitectura es espectacular y señorial. Sus bares, calles, clima,… todo coopera para que los personajes se muevan con fluidez. También es un pequeño homenaje a mi amigo más antiguo de la ciudad, y a los nuevos. Además, no tiene Filmoteca y eso me ha permitido inventarle una.

 

Y de Cádiz a Tromsø, de la costa de la luz a la capital del Ártico en plena noche polar con dos meses de oscuridad en los que no sale el sol, estos dos extremos en las características de las localizaciones más importantes de la novela, ¿han sido casuales o buscadas a propósito?

 

 Desde el principio me funcionó el contraste Cádiz-Círculo polar. Para los personajes, el paisaje y hasta el tono. Siempre estuvo claro que el protagonista sería mestizo. Y cada parte de su naturaleza tira de él a su manera. Pero no te diré quién gana.

 

 En Cádiz hay una localización especial que aparece en la novela, se trata del Café Royalty, un lugar singular como pocos y que me consta que buscaste especialmente y que te maravilló, ¿qué te maravilló del Café Royalty?

 

Me encanta ese Café. Está rescatado al tiempo (fue durante mucho tiendo una tienda que ocultaba la decoración fastuosa). Y si te fijas, es lo que en realidad hacen mis personajes, rescatar maravillas olvidadas.  También me parecía chulo que los cinéfilos tuviesen diferentes tipos de bar para hacer cosas diferentes. Y para ciertas ceremonias hay que ir a sitios con clase. El Café Royalty la tiene, sus paredes, sus pinturas, sus objetos de colección relucientes… y un servicio de bar como sólo dan en Andalucía, no sólo eficaz, sino lleno de viveza.

 

 El mundo del cine es poco plasmado en la literatura y eso que es un mundo fascinante donde hay mucho que contar o sobre lo que crear historias, ¿por qué crees que el séptimo arte protagoniza tan pocas novelas?

 

— Bueno, supongo que el Cine y la Literatura se miran con desconfianza. Se necesitan, pues hay adaptaciones de novelas al cine y “novelizaciones” de películas con éxito. Pero como asunto principal de la narración (audiovisual o por escrito), se gustan menos. El Cine, además, cuando retrata el mundo literario lo hace cayendo en ciertos tics poco realistas: el escritor eternamente torturado, las envidias entre ellos, el genio siempre borracho o riñendo con la amante,… La mayoría de los escritores no son así. Lo de la envidia puede, pero en eso el Cine también está bien servido (jaja)

 

Eres gran amante y conocedor del cine, ¿se puede decir que GILDA EN LOS ANDES es tu homenaje al cine?

 

— Homenaje al cine hay, indudablemente. Aunque llega un momento que te olvidas de tus fetiches si no funcionan para la novela. Lo peor de escribir es tachar lo que no vale, por mucho que demuestre que sabes una barbaridad del tema. Es como le dice el director al productor en “Cautivos del mal”: La escena no necesita que salga todo el banquete, aunque montarlo haya costado una pasta. Sobre papel todo es más barato que para rodarlo, eso es verdad. De todos modos, conviene quedarse con lo que es novelescamente útil. Algunos guiños se cuelan, por supuesto,  espero que ni se noten.

 

— En las redes has estado compartiendo fotos de personajes ilustres del cine, clásico y actual que aparecerán de alguna manera en la novela, como Rita Hayworth, Ava Gardner, Rossellini, Buñuel, Berlanga, Garci, Fernán Gómez, Sara Montiel, Sophia Loren, Paco Rabal, Cantinflas, Chaplin, Federico Fellini, Almodóvar, Orson Welles, Scarlett Johansson, Monica Bellucci y fotogramas de películas como Starwars, Casablanca, Gilda, 55 días en Pekín, El hombre que pudo reinar, Los vengadores, La vida de Pi, Mercenarios, …etc., esto intriga porque nos hace pensar ¿en qué modo puede encajar éstos personajes y películas de tan distinta épocas en la trama de la novela?, ¿nos lo explicas o mejor mantener la intriga?

 

— Es sencillo: los protagonistas vienen rodeados de cine. Obras maestras, rarezas, cine de consumo, mierdas inconfesables… Cada momento tiene su peli ¿no es cierto? Aquí también. Pero ya digo, no necesitas haberlas visto para seguir la trama. La novela ofrece la información suficiente de las verdaderas y de las que yo me invento, cuando es necesaria, de tal modo que el lector pueda disfrutar de todas como parte de la ficción.

 

— ¿Qué papel juega la música en la novela?

 

— Esencial. No porque aparezca con demasiada frecuencia, pero sí cuando la escena lo necesita. Cumpliendo los papeles básicos: Compás de espera (intriga), tema de amor y momento épico. Dejo a la afición el placer de descubrir qué suena en dónde y con qué finalidad. Aunque sospecho que les será muy fácil.

 

— Si imaginaras las escenas de la novela con una banda sonora, ¿qué música sonaría?

 

Podríamos usar a varios expertos: Alberto Iglesias para el principio, Bernard Herrmann para la intriga, John Barry para el romance… Y canciones apropiadas aquí y allá. Pero títulos concretos es difícil de decir. En mi opinión, tiene que haber bolero, balada sajona y un poquito de rock´n´roll.

 

Debería haber más artistas como él, que reconocieran en sus propios trabajos el talento cultural que atesoramos.

 

— Muchas veces, por no decir normalmente, a nuestros grandes del Cine los tenemos poco valorados y, algunas veces, alguien consciente de ello les rinde un merecido homenaje. Éste es el caso de Carlos Goñi (REVÓLVER), amante del cine y en particular del cine clásico español, que en su último disco ha dedicado una canción a José Sacristán titulada “Sacristán de sacristanes”. ¿Qué piensas sobre que ocurra esto con nuestros grandes del cine?

 

— Conozco la canción de Carlos Goñi y me encanta. Debería haber más artistas como él, que reconocieran en sus propios trabajos el talento cultural que atesoramos, pero es verdad: no es muy frecuente que así se haga. Gilda en los Andes habla de mucho cine, sobre todo europeo y norteamericano. Dentro de ambos, el cine español juega un importante papel. La principal diferencia entre las estrellas de Hollywood y otros intérpretes de otras cinematografías es su universalidad. Reconocerlas en todo el mundo las agiganta. Pero  Rabal, Fernán Gómez o Sacristán, son intérpretes descomunales que no han desarrollado su trabajo en una industria con distribución semejante. Eso no les resta un ápice de talento. Por eso los he abordado con igual respeto y cariño, o más.   

 

— ¿Esperas que algún día se lleve ésta historia al cine?

 

— Eso sería estupendo, aunque el guionista las iba a pasar muy negras. Claro que pueden contratar al autor como guionista… Nunca se sabe.

 

— ¿Cabría una secuela o precuela de Gilda en los Andes?, dado que éstas cosas están tan de moda ahora, al menos en el cine.

 

— No hacen falta precuelas en la narrativa, con contar el pasado que interese dentro de la propia novela, listo. Pero secuela es otra novela con personajes de ésta. Estoy en ello…

 

— Si te inspiras, ¿en qué otros autores te inspiras?

 

— He tenido tantos favoritos (ya vamos teniendo una edad), que no quiero desairar a ninguno. Pero pongamos como muestra a Benito Pérez Galdós, Raymond Chandler, Maurice Leblanc, John Le Carré, Luis Landero, Almudena Grandes, Vázquez Montalbán, y muchos más.

 

— Eres ilustrador, ¿encontraremos ilustraciones tuyas en el interior de la novela?

 

— No. De hecho, me gustaba ver cómo otro ilustrador interpreta en la portada la historia. Me gusta mucho la portada de Berenice para GILDA EN LOS ANDES, por cierto. En este caso, yo con escribir lo de dentro ya tuve bastante.

 

— ¿Como de difícil está hoy en día poder sacar adelante una novela para que acabe editada y publicada?

 

— Es difícil, pero no imposible. Cada cual habla desde su propia experiencia, pero a mí me ha costado menos ahora que en los libros anteriores. A lo mejor es un tema más atractivo, un género más vendible… no tengo ni idea. Pero el que quiera escribir y publicar que insista, no hay otro camino.

 

— Eres usuario de las redes sociales, ¿crees que es una herramienta útil a la hora de promocionar una novela?

 

— Te lo diré dentro de un par de meses. Éste es el primer libro que promociono a través de las redes. Pero los que le dan al Me gusta, no tienen por qué comprar. A veces el Me gusta sirve para apoyar sin hacer.  Esperemos un par de meses, puede que ahora mismo los facebookeros estén comprando como locos el libro directamente a la web de la editorial (www.editorialberenice.com)

 

— ¿Cuales son tus expectativas con Gilda en los Andes?

 

— Agotar la primera edición. Sacar otra. Agotarla. Etc., etc., etc.

 

— ¿Cuál ha sido el último libro que te has leído?

 

— “La Oposición”, de Mateo-Sagasta y “Tocar los libros”, de Marchamalo. Cortitos ambos, pero sustanciosos. Los recomiendo.

 

— Un libro que recomendarías como lectura obligada.

 

— “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Para un buen lector es como ir a la Meca: Todos deberíamos leerlo al menos una vez en la vida.

 

— De las últimas películas que has visto en el cine, ¿con cuál recuerdas que hayas disfrutado más?

 

— “Tarde para la ira” y “Elvis & Nixon”. Ambas tienen bastantes meses de antigüedad, pero últimamente cojo muchos aviones y el cine de avión se parece un poco a la comida de avión, ya me entiendes.

 

— Ahora estás de promoción visitando programas de radio y contestando a entrevistas, cuéntanos un poco cuales son los planes próximos en cuanto a la promoción de Gilda en los Andes.

 

— Recorrer los lugares por los que pasan los protagonistas o se ha inspirado el autor y contárselo a todos los interesados. Aunque a veces es preferible no saber nada del truco de magia… Más vale ponerse directamente a leer Gilda en los Andes.