OpiniónErnesto Pérez Vera - OBITUARIO LA VOZ DE CADIZ

OpiniónErnesto Pérez Vera - OBITUARIO

Eternamente: «ECO-100, para ECO-110…»

Víctor Sánchez fue mi binomio durante tantos años que ya era mi «hermano azul». Uno de los pocos con los que volvería a bajar al mismo infierno

Víctor Sánchez, el agente fallecido (a la izquierda), y ErnestoPérez Vera. 10/06/2017 14:38h - Actualizado: 10/06/2017 14:38h. Guardado en: Opinión

Pena, vacío y dolor en las calles de mi pueblo. Ha muerto el policía local de La Línea de la Concepción Víctor Sánchez. Se ha ido haciendo lo que más le gustaba hacer, cuando le dejaban hacer: perseguir delincuentes, algo con lo que disfrutaba, cual vicioso de ello que era. Creía en lo que hacía y representaba, algo que le había reportado no pocos detractores dentro y fuera del cuerpo, la mayoría dentro.

Cuando trabajaba a destajo y sin mirar el reloj, cosa en él habitual porque no sabía hacerlo de otra manera, demasiados de los suyos, de los nuestros, le escupían saliva emponzoñada y le reprochaban que diera tanto el callo, pues quedar con el culo al aire no es cosa del agrado de nadie, menos aún de los gandules atrincherados en sus propias miserias y de los disfrazados de curritos liberados por siglas sindicales. Pero Víctor era sumamente educado, aunque su rictus y carácter serio pudieran dar a entender lo contrario, razón, ésta, por la que no solía mandar a tomar por ojo a quienes tanto le tocaban las narices, una y otra vez, con sus boicoteadores palitos en la ruedas. Licenciado en Derecho y reputado experto en el arte de ignorar a la bazofia, a los charlatanes y a los embusteros arraigados en el seno del gremio, el desprecio de su mirada y sus elegantes desplantes les servían para eludir un «¡vete a tomar por culo, guarro!». Era hombre de pocas palabras.

Obtener la licenciatura, por cierto, a curso por año y sin dejar de currar, lo colocó en el paredón de los extremadamente detestables: ya podía promocionarse a lo más alto dentro de la fuerza, lo que siempre está mal visto si en vez del carné de flojo e inútil redomado, lo que se presenta es, junto al título universitario, una pancarta con la leyenda «no me da miedo trabajar mucho: me gusta y quiero hacerlo».