Hola, mi nombre es Marta Senent, y soy la directora de ACEN Editorial.Si me permites, voy a contartecómo nació ACENy a qué nos dedicamos.
En 2010 me surgió la necesidad, bueno las ganas, de publicar mi trabajo de investigación de doctorado. Pero claro, allá donde lo presentaba me decían que eso no iba a interesar a nadie, que quién lo iba a comprar, que quién era yo, que eso no vendía. Entonces¿Me tenía que resignar a que años de investigación, que podrían ser de utilidad para otras personas, cayeran en el olvido?
Dio lo casualidad, que conocí en ese momento más gente que le pasaba lo mismo que a mí. Que eranautores/as noveles,sin grandes pretensiones, que no eran conocidos/as, pero que les hacía mucha ilusiónver su obra publicada.Sí, esa que llevaba guardada en el cajón desde hacía años y que todas sus amistades le animaban a publicar porque querían leer. Y ¿Por qué no? que llegara más allá de sus amistades y la leyera gente que hasta el momento desconocían.
Dicen, que en esta vida hay que plantar un árbol, tener un hijo/a y escribir un libro (y que te lo publiquen, diría yo). Seguro que lo habréis oído. Lo de plantar un árbol creo que es sencillo, lo del hijo, tiene su dificultad, pero bueno… y ¿lo de publicar un libro? Eso parece una tarea un poquitín más complicada, aunqueACEN te lo pone mucho más fácil.
Tras 7 años de trayectoria, en ACEN hemos ayudado a hacer realidad el sueñode ver publicada su obra a más de 100 escritores/as noveles, e incluso algunos de ellos no tan noveles.Nuestra mayor preocupación es cuidar cada libro, así como a su autor,con el máximo cariño y dedicación, para que ese sueño siga vigente durante mucho tiempo.
Me gustaría remarcar, que aunque si el autor/a quiere unaautoediciónde su libro también le ayudamos sin ningún problema,ACEN se dedica a la edición de obras de autores noveles. Es decir,el autor/a no paga por ver su obra publicada, sino que es ACEN quien apuesta por las obras de sus autores/as. Contacto: info@aceneditorial.es

Con este libro ha querido mostrar al lector una faceta del arte que a veces pasa desapercibida para el público. Me estoy refiriendo al tratamiento que el arte ha dado a la diversidad funcional. ¿Está presente en el arte? ¿Puede considerarse un tema artístico? Este libro trata de ello y da respuestas a las preguntas que pudiera plantearse el lector sobre la representación de la diversidad funcional en el arte desde sus inicios hasta la actualidad.

ARTE Y DISCAPACIDAD ,OTRA VERSION DEL ARTE

 

Marta Senent con este libro ha querido mostrar al lector una faceta del arte que a veces pasa desapercibida para el público. Me estoy refiriendo al tratamiento que el arte ha dado a la diversidad funcional. ¿Está presente en el arte? ¿Puede considerarse un tema artístico? Este libro trata de ello y da respuestas a las preguntas que pudiera plantearse el lector sobre la representación de la diversidad funcional en el arte desde sus inicios hasta la actualidad

 

 

Después de haber visto todos estos ejemplos, llegamos a la conclusión que durante toda la historia del arte se ha tenido presente la diversidad funcional de forma muy significativa. Se ha tratado de una manera determinada en cada época, en cada cultura y dependiendo de cada diversidad funcional. 

 

La población ha visto estas obras y las ha interiorizado sin querer, sin percatarse que cada una de ellas lleva un mensaje, una determinada visión sobre la diversidad funcional, qua ha influido en su concepción de la misma de manera diferente en cada época y en cada diversidad funcional. 

 

Existe la tendencia a creer que las obras en las que aparecen personas con diversidad funcional han estado siempre ligadas a categorías estéticas de rasgos peyorativos. Efectivamente muchas veces, y lo hemos podido comprobar con los ejemplos que hemos mostrado, la discapacidad ha sido expuesta al público de la manera más grosera posible (y utilizo la palabra “grosera” en el sentido de exageración visual o conductual). De este modo, se ha hecho creer a aquel o aquella que no posee discapacidad alguna y que además no está familiarizado con ella, que las personas con diversidad funcional están de algún modo embrutecidas. Los numerosos casos que recoge la historia en este sentido corroboran esta afirmación (Senent, 2011).

 

Las personas tendemos a relacionar lo habitual  y lo que creemos normal con lo bello, y por el contrario lo desconocido o lo extraño con lo feo e incluso con lo grotesco.  Una diversidad funcional dejará de ser desconocida y extraña para nosotros/as en cuanto se nos dé a conocer haciéndola visible a la sociedad y alcance el grado de “normalidad”. Esta visibilidad a través del arte, por ejemplo, constituye una verdadera educación hacia la concepción real de la diversidad funcional, siempre y cuando ésta se represente de forma positiva y hacia una normalización, tal y como hemos podido observar en obras como la escultura de Alison Lapper o el niño cojo de Ribera. Si por el contrario la diversidad funcional se nos representa ligada a lo feo y a lo grotesco, como es el caso de la monstrua, o en las obras de Otto Dix, la idea que se nos transmite está mucho más ligada a lo negativo, a lo perverso.

Afortunadamente, a día de hoy, la asociación de ideas que se tendía a hacer entre lo malo y la fealdad se ha ido desmontando por lo que se refiere a la diversidad funcional. Puesto que en numerosas ocasiones ha sido considerada como un castigo, una condena… se ha tendido a relacionarla con lo feo, con lo grotesco… pero poco a poco se está produciendo un cambio, que quizá consiga algún día la normalización de la imagen de la persona con diversidad funcional