Sexto Piso es una editorial valiente donde las haya, y este "Ruiseñores de Inglaterra" es una muestra palpable de ese coraje para ofrecer libros que nacen del placer artístico y no tanto de unas perspectivas de venta. El libro en cuestión consiste en una antología de poemas ingleses de cualquier época en la que el ruiseñor es el único protagonista. Todos los poemas representados incluyen alguna referencia a este pájaro que ha desatado durante siglos la creatividad de esta isla mágica para la literatura. Lo que uno encuentra en librería bajo el título de "Ruiseñores de Inglaterra" es por tanto una antología muy distinta a las habituales, pues no tiene en cuenta escuelas o épocas sino que se encuentra construida exclusivamente a partir de la aparición del motivo del ruiseñor. Para construir la lectura, José María Álvarez ha dispuesto los poemas en orden cronológico. El más antiguo de ellos es un anónimo fechado en torno a 1500 y el más reciente está escrito por el legendario Dylan Thomas (1914-1953).

Desde las brumas anglosajonas hasta el suicida Thomas, de todo hay en el museo de sus vindicaciones; nobles ajusticiados que antes de subir al patíbulo inventaban el endecasílabo no rimado que Shakespeare consagrara, como el buen conde de Surrey; el preciosista Lyly; el esplendor de Marlowe; Sidney, que murió en batalla y que alzó una Laura septentrional;la nobleza de Stevenson; Edward Fitzgerald; la luz de Yeats; el georgiano De la Mare; el inviolable Eliot... Y presidiendo el cortejo, la cabeza más alta de nuestra especie: William Shakespeare.

'Ruiseñores de Inglaterra': una antología de la poesía inglesa de manos de José María Álvarez

José María Álvarez (Cartagena, 1942) es un escritor y traductor español licenciado en Filosofía y Letras en la especialidad de Geografía e Historia. Ha traducido al español trabajos de Robert Louis Stevenson, T. S. Eliot, William Shakespeare, Jack London, Tennyson, John Liddy, Gaspara Stampa, así como la obra completa de François Villon y Konstantinos Kavafis. Es uno de los nueve poetas incluidos en la antología Nueve novísimos, que se considera el punto de ruptura y el nacimiento de la Nueva Poesía Española, y que fue publicada en 1970 por Barral Editores. En 1990 fue investido doctor honoris causa por Dowling College, por el conjunto de su obra, junto a Mario Vargas Llosa y Camilo José Cela. En 1992 recibió el Premio La Sonrisa Vertical de Novela por La esclava instruida y en 1998 fue galardonado con el Premio Internacional de Poesía Loewe por La lágrima de Ahab.

 

Unido, aunque la alondra ilustre más páginas; pero son del ruiseñor los más altos acentos y sobre todo esa voz definitiva que le regalarían los románticos. «A dust whom England bore, shaped, made aware», como dijo Rupert Brooke.

 

 

 

Desde las brumas anglosajonas hasta el suicida Thomas, de todo hay en el museo de sus vindicaciones; nobles ajusticiados que antes de subir al patíbulo inventaban el endecasílabo no rimado que Shakespeare consagrara, como el buen conde de Surrey; el preciosista Lyly; el esplendor de Marlowe; Sidney, que murió en batalla y que alzó una Laura septentrional;  el aventurero Ralegh que honró los mares con su bandera y el cadalso con su orgullo; el astuto Wotton; Milton, el solitario implacable de Horton, o aquel otro puritano, Andrew Marvel; el iluminado Blake; la gloria de Wordsworth y de Coleridge; la grandeza de aquel cuyo nombre está escrito en el agua y la de Shelley, que junto a él reposa en Roma; el aristocrático helenista Arnold; el pagano radiante, Charles Swinburne; la nobleza de Stevenson; Edward Fitzgerald; la luz de Yeats; el georgiano De la Mare; el inviolable Eliot… Y presidiendo el cortejo, la cabeza más alta de nuestra especie: William Shakespeare; todos hacen suyo el sentimiento de Christian Winter:

 

 

 

Anoche me despertó el ruiseñor,
Anoche. En el silencio del mundo
Su canto venía fundido con el brillo de la Luna
Desde la fronda de la colina.

 

 

 

 

 

 

 

El ruiseñor es sin duda es el pájaro del Reino Unido, aunque la alondra ilustre más páginas; pero son del ruiseñor los más altos acentos y sobre todo esa voz definitiva que le regalarían los románticos. «A dust whom England bore, shaped, made aware», como dijo Rupert Brooke.

 

Desde las brumas anglosajonas hasta el suicida Thomas, de todo hay en el museo de sus vindicaciones; nobles ajusticiados que antes de subir al patíbulo inventaban el endecasílabo no rimado que Shakespeare consagrara, como el buen conde de Surrey; el preciosista Lyly; el esplendor de Marlowe; Sidney, que murió en batalla y que alzó una Laura septentrional; el aventurero Ralegh que honró los mares con su bandera y el cadalso con su orgullo; el astuto Wotton; Milton, el solitario implacable de Horton, o aquel otro puritano, Andrew Marvel; el iluminado Blake; la gloria de Wordsworth y de Coleridge; la grandeza de aquel cuyo nombre está escrito en el agua y la de Shelley, que junto a él reposa en Roma; el aristocrático helenista Arnold; el pagano radiante, Charles Swinburne; la nobleza de Stevenson; Edward Fitzgerald; la luz de Yeats; el georgiano De la Mare; el inviolable Eliot... Y presidiendo el cortejo, la cabeza más alta de nuestra especie: William Shakespeare. Grandes nombres que el poeta murciano ha recogido en la antología.

 

El artífice de este volumen no es cualquier amante de la poesía: se trata ni más ni menos que de José María Álvarez, poeta y traductor murciano con una amplísima experiencia literaria que incluye premios como el Loewe, y que ya en 1970 fue señalado por José María Castellet para formar parte de esa antología de Nueve novísimos que es parte de la historia de la literatura española.

 

 

 

No puedo menos que sugerir, no obstante, una debilidad del libro. En la mayor parte de los casos, la reproducción del poema no es completa, sino que se limita a los versos en los que aparece la referencia al ruiseñor. Ello deja al lector apenas con el apunte de unos versos sueltos y con la insatisfacción de no poder leer el poema completo.

Rafael Ruiz Pleguezuelos

 

 

 

¡Nada nuevo no se hubiese escrito o dicho así que!!

 

La mía de opinión no es muy distinta de las escritas con lo que no les are perder mucho el tiempo, es y podría ser mejor y creo que se dejaron tinta en los tinteros o letras en el ordenador con lo cual buen libro para leer, pero¡!!!!