Disturbios, tributos y cavilaciones es una forma de reflexionar sobre cualquier asunto que nos ofrece el mundo de lo real e imaginario, a través de la colección de relatos breves y microrrelatos que incluye el volumen. Son breves destellos en la luz de la memoria del que los lee, certeras pinceladas de nuestro impresionista intelecto.
Estos pequeños textos tratan de “alterar y turbar la paz y la concordia”, como así define el diccionario la palabra “disturbio”. Pretenden también rendir tributo y homenaje a otros mundos literarios que nutren las vidas del lector y del creador, prestándonos personajes y motivos de otros tiempos. Por último, intentan pensar con la intención o profundidad que permiten las cavilaciones, dando vueltas a las emociones y a los pensamientos que, en algún momento, a todos nos invaden.
Y todo ello mediante recursos como la condensación, la ambigüedad, la sugerencia, el absurdo, la sátira, la paradoja, la recreación, la parodia, la crítica y un sinfín de ejercicios gimnásticos que permite el género de lo breve. Son formas que permiten a Felipe Díaz Pardo adentrarse en terrenos dispersos, e incluso dispares, como el de la ciencia-ficción, el del misterio, el de la crítica social, el de la literatura o el del romanticismo más almibarado y decadente.