Las llaves de la Cultura quien las tiene Editorial Nazarî

Memorial Shadow es en cierto modo una ruptura de la autora, avanza en la observación, en la melancolía y en el pesimismo de la contestación contra la realidad decadente. Pilar Quirosa-Cheyrouze consolida el camino que ya trazó en circunstan...

más en secretolivo.com/index.php/2017/02/13/memorial-shadow-una-ruptura-pilar-quirosa-cheyrouze/

MEMORIAL SHADOW de PILAR QUIROSA-CHEYROUZE

Deben saber ustedes que Memorial shadow no es un libro de poemas ni un libro de prosa. Memorial shadow es, ante todo, un brindis a la luna, una luz crepuscular que parte de la enfermedad para regresar a las lecturas recurrentes, a las músicas compartidas, a los nombres de las hijas que no tuvimos, a la pasión por las estrellas, a todos los territorios amados del pasado, lugares que no habremos de volver a pisar aunque sigamos anhelándolos entre preguntas, rabia y nostalgia. ¿Por qué ha de ser tan triste la memoria de los recuerdos felices?

PILAR QUIROSA-CHEYROUZE presenta MEMORIAL SHADOW

Desde una perspectiva plural, la autora reflexiona mediante la palabra y la literatura sobre el mundo que le rodea, recordando a sus amigos escritores, sus referencias literarias y las (pos) modernas teorías físicas, por ejemplo, en una amalgama de textos cuya fragmentariedad es la principal característica. No olvida los mitos como el del laberinto por medio del que reflexiona sobre arquitectura y otras disciplinas. Es el lenguaje el que presiona a la realidad y no al revés pudiendo incrustar en sus estampas o prosas poéticas desde internet hasta una profunda expresión crítica de lo que nos ha tocado vivir. Confesiones, recortes, casi collages, páginas de diario, aforísticas reflexiones, filosofía, medicina, arte, música, poéticas varias… todo cabe en el último libro de Pilar Quirosa.

Memorial Shadow

 

También hizo referencia a la infinidad de referencias que aparecen en el libro. “Desde mi punto de vista las referencias que se intersectan cadenciosamente en múltiples pasajes del texto no constituyen un simple recurso literario ni un adorno. Contribuyen a invocar un conjuro, hecho de palabras, memoria y vida, que consigue neutralizar la mayor amenaza interior en tiempos de pesadumbre: el aislamiento, la soledad, el amargo silencio, la terrible sensación de estar lejos, apartado de todo y de todo… de la vida”.

 

Memorial shadowes, en definitiva, una crónica que se alimenta de sí misma, un diario que se agiganta a medida que se va leyendo, un libro en el que germina la angustia por la enfermedad y lo efímero de la vida. Y, a todo ello, los lectores acabaremos por sumar un desamor inoportuno; un desamor que llega cuando ya nadie lo espera, cuando nadie lo invoca; un desamor que, al final, sin querer lo explica todo porque, siguiendo el ejemplo de mi amiga Pilar, mientras leo, voy incrustando entre sus turbaciones la vida que sucede a mi alrededor, la que a mí me turba, como la confirmación definitiva de la muerte de Cohen. Y, entonces, regreso a la web de elpais.com y leo a Leonard Cohen en uno de esos artículos prodigiosos que nacen tan deprisa como la actualidad requiere, un artículo en el que Cohen declara, para tranquilidad de Pilar Quirosa Cheyrouze, que el amor no tiene cura, pero es la única cura para todos los males.

Entrevista extraida de medios de comunicacion

 ¿Hasta qué punto su vida es distinta después de lo vivido y contado en su libro entre la primavera de 2013 y el otoño de 2016?
– El yo lírico intenta pasar por alto algunos matices, cuando la vida se ha convertido en una profunda catarsis. Hay demasiados icebergs anímicos que te acercan a la realidad desde otro punto de vista, a veces más intenso y a veces más comedido, ese trote de caballos que se internan por la vida, por el fluido de las horas, y te envuelven en intensidad emotiva. Se trata de respirar al compás del aire renovado, junto a los seres queridos, atravesando el camino y la senda hernandiana que todos tenemos que recorrer, de vida, amor y muerte.l La lucha existencial se convierte, sin duda, en dura resistencia.

–¿Qué prefiere: escribir o hacer crítica literaria? ¿Qué considera más difícil?
– Estoy cómoda en ambos cometidos. Escribir es un válvula de escape necesaria, siempre lo fue. Es savia renovada, necesidad, asidero para salir de la incertidumbre. La crítica literaria traduce la lectura a una valoración positiva, desde el punto de vista reflexivo y vivencial que te acerca a un compromiso con la verdad y a múltiples realidades. No puedo separar ambos trabajos, los dos van unidos a la hora de continuar trabajando por la cultura.

Hablando de crítica, en la hipótesis improbable de que tuviera que realizar la de ‘Memorial shadow’ ¿qué destacaría del fondo y de la forma?
– El fondo, como catarsis, como aceptación de lo vivido, cuando el dolor humano contiene un proceso anímico y necesarios trayectos para visualizar los desconciertos. En cuanto la forma, es preciso reseñar el discurso fragmentario, para enlazar los diferentes aportes literarios.

– ¿Cómo ha ido dado forma a cada una de los fragmentos o piezas de este gigantesco ‘puzzle literario’?
– El puzzle lo fui engarzando a medida que se desarrollaban determinadas vivencias, pequeñas observaciones y reflexiones, en torno a la literatura en general, la filosofía,el arte, a modo de teselas, junto al componente onírico y cuanto me aportaban los esquemas memorialísticos.

Pilar Chirosa, junto a Julio Alfredo Egea

– ¿Qué le ha sorprendido más del prólogo-ensayo de José Cabrera Martos?
– José Cabrera Martos es un gran amigo y un magnífico crítico literario. Ha hecho un trabajo ensayístico magnífico, muy profundo en todas sus valoraciones, con gran riqueza conceptual en sus planteamientos, razonamientos y reflexiones, llevándolos a unos niveles de constante descubrimiento. Emotivo es el recuerdo que dedica al amigo y gran escritor, Manuel Urbano. José Cabrera ha tocado la fibra sensitiva a través de las tres partes del libro, Memorial de luz, Memorial de sombras y Memorial destino, relacionándolo con las tres edades platónicas del hombre y a los tres planteamientos dialécticos hegelianos, en un proceso realmente impactante. Le estoy infinitamente agradecida.

– Tanto usted como su prologuista califican este texto de prosa poética ¿pero se podría encuadrar en algún género literario?
– Posiblemente pudiera definirse de otra forma, pero estuvimos de acuerdo desde un principio en que el discurso estaba más cercano a la prosa poética que de otra categoría literaria.

– Está claro que esta obra le ha servido de catarsis, pero, durante su proceso creativo, ¿pensó en el lector ideal de la misma?
– En su génesis nada hacía presagiar el desarrollo de las páginas del libro. Fue nutriéndose de cuanto iba sucediendo, a modo de diario de presencias y ausencias. Y el recurso ficcional y la intrahistoria cotidiana ayudaron a remontar la escalada de claroscuros, pues se trata de una constatación de lo vivido.

– ¿Puede ser literario un diagnóstico médico? ¿Y el mensaje de un programa antivirus de un ordenador?
– Pueden ser literarios, en tanto en cuanto anteceden a una vivencia real, ante el proceloso y duro paso -y el peso- del tiempo, material de recuerdos.

– ¿Desea añadir algo más?
Mi agradecimiento a todas las personas que han hecho posible que exista este memorial, esta farmacia que traspasa la sustancia material y anímica del ser humano, antídotos azules para la levedad, como deja patente con el título de su prólogo José Cabrera Martos.