TUS LLAVES PARA LEER

¿Qué puede guardar una Caja de Pandora sino secretos, oscuridades y anomalías? ¿No tenemos acaso cada uno de nosotros una Caja similar para ocultar nuestras inconfesables rarezas? Por ahí van los tiros.
Salvador Pérez Dueñas se estrena en el género con este libro de singulares personajes, de historias fronterizas entre el bien y el mal, entre lo justo y lo necesario, entre la cordura y el ensueño.
No quiero pasar por alto el tema metaliterario que aparece y se oculta como un Guadiana a lo largo del libro. Se advierte ahí el diálogo constante entre el filólogo, el profesor y el escritor. Los tres son Salvador Pérez Dueñas y en los tres late esa pulsión por hacer de la literatura un mundo grande y complejo. El autor no le tiene miedo al laberinto; es más, se adentra en él convencido de que le saldrán al paso estrafalarios personajes de aparente “normalidad”. Son esos sus mejores hallazgos.

LA CAJA DE PANDORA

Salvador Pérez Dueñas (Granada, 1978) es profesor de lengua y literatura en enseñanza secundaria.

Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Granada, durante los años universitarios tomó contacto con los círculos literarios de la ciudad.

Su primer poema se publica en la revista literaria Letra Clara, de la que fue redactor desde 2000 a 2002 y codirector de la misma en el año 2003.

Aparece en la antología Tardes de abril de la editorial Cuadernos del Vigía en el año 2002, y en ese mismo año será ganador del V Certamen de poesía Ciudad de Órgiva.

Tras años dedicado al estudio, la docencia y la escritura silenciosa, reaparece con estas Alianzas, su primer poemario en el que habla de los ejes de su vida.

Con La Caja de Pandora da un giro de 180º cambiando de género, estilo y temas.

Os dejamos la entrevista de Juan Peregrina Martín a Salvador Pérez Dueñas, que presenta en esta edición de la Feria del Libro de Granada su último libro, La Caja de Pandora, aunque previamente nos hablará de su primer trabajo, un poemario titulado Alianzas.

 

  • Empezamos con Alianzas, tu primer poemario que presentamos hace un tiempo en Granada y posteriormente estuviste en Guadix, hablando, leyendo y obteniendo buenas impresiones de quienes te leen: ¿qué ha significado para ti publicar este libro?

Aunque sea un tópico, Alianzas es un sueño cumplido. Llevo escribiendo poemas, de forma intermitente todo hay que decirlo, desde los 20 años y a pesar de no ser muy consciente de lo que hacía, sí deseaba que algún día estuvieran impresos al alcance de todos.

Por otra parte, Alianzas me da miedo. Es un libro muy personal, y en ese sentido, es como desnudarse en público, además, al ser el primero, no sabes cómo va a reaccionar el lector, si lo que estás haciendo, por muy convencido que estés, es correcto.

 

  • El título sugiere pacto, confianza... ¿cuáles son los principales temas que tratas?

Efectivamente hablo de pactos. Creo que en la vida funcionamos en base a alianzas. Los tres bloques, obviando el preámbulo y la despedida, tratan sobre las alianzas con el amor de pareja, la relación con los hijos y la poesía, que sustentan mi vida y, quizá, las vidas de los lectores.

El poemario es un libro de amor en sus distintas vertientes, hay gente que entiende como amor únicamente el de pareja y no es así. Lo que sí es cierto es que el amor, la pasión es lo que mueve el mundo. Amor por los libros, por conocer, por el ser humano,…

 

  • A día de hoy, aunque sea encasillarte ¿tienes una poética o puedes decirnos a qué estética te sientes cercano?

Nunca me he planteado esa cuestión, entre otras razones porque actualmente existen tantas tendencias como personas que escriben. L. A. de Villena ha señalado la falta de grupo y referentes comunes. Creo que estamos en una época en la que podemos ver una tendencia muy prosaica que solo busca expresar el desahogo de un yo real, sin técnica, como forma de acercarse al lector; y frente a esta, en el otro extremo, una lírica que se retroalimenta a sí misma y acaba siendo oscura, elitista. En el medio está la virtud, donde se sitúan los maestros, cada uno a su manera, claro. Yo he buscado ese punto medio: temas cotidianos arropados por la técnica poética. Si te soy sincero, entre la falta de perspectiva histórica para ver qué es real o no y que no me gusta la falsedad de los grupos, pienso que hablar de tendencias es especular sobre tendencias.

 

  • Siempre andamos a vueltas con la inspiración y recordamos la cita de Federico García Lorca: inspiración, trabajo ¿o ambas?

Existe. Al menos algo parecido. Duende, Ángel o, como me dijo un día Pedregosa, mirada. Eso no significa que todo sea inspiración. J. Hierro decía que los sentimientos hay que digerirlos para después escribir, y A. Carvajal que la palabra es un bien que se trabaja. Pienso que existe una chispa, un detonante que te da la idea y después debes pulirla. Una imagen surge, pero hay que cincelar la piedra.

 

  • ¿Hay algún tema que no pueda elaborarse en un poema? ¿Hay palabras prohibidas?

Todo se puede, pero no es fácil con algunos temas. La muerte se trata en elegías, y ¿el sexo? Si lo intentas… Ahí tienes a Harry Martinson con su epopeya espacial Aniara. Igual con las palabras. No hay nada prohibido. Bukowski o, por supuesto Quevedo. Esto me invita a cuestionarme qué es lo lírico, lo poético y el verso. El verso puede hacer poético algo que en apariencia no es lírico.

 

  • ¿Estás trabajando en algo nuevo?

Poco a poco. Aún estoy disfrutando de todo esto. No obstante siempre estoy escribiendo, en otra ocasión he comentado que lo hago por necesidad. Ahora estoy dándole vueltas a un libro de poemas con tinte social, pero solo es una idea. Hay que cincelarla.

 

  • ¿Qué referentes manejas normalmente? ¿Cuáles son tus poetas de cabecera?

Por mi profesión, los clásicos siempre están presentes. En este momento, por esa idea que te comentaba, estoy releyendo el Cantar de los Cantares y a San Juan; y redescubriendo la poesía infantil de Rubén Darío.

 

  • Vamos con tu libro de cuentos, La caja de Pandora, que presentas en la Feria del Libro de Granada, concretamente el 1 de mayo; este libro está ilustrado por Roberto Linde: ¿cómo se os ocurre unir dos lenguajes tan atractivos como el literario y el de la ilustración?

La verdad es que fue, en principio, una broma, un reto entre amigos; pero cuando vi el primer dibujo, le pedí uno para cada relato. Al fin y al cabo son cuentos. Roberto los leyó y fue, a mi modo de ver, redondeándolos. Las ilustraciones invitan a leer y viceversa. Se complementan.

 

  • El título del libro ¿es una declaración de intenciones? ¿Qué podemos encontrar en estos cuentos?

Totalmente. Cada relato presenta a un personaje con una obsesión, un síndrome psicológico o una respuesta anómala a la realidad. Es una caja de pandora de sentimientos. Todos tenemos la nuestra, y en circunstancias extremas se puede abrir.

 

  • Vienes de publicar poesía: cambiar de género ¿es por necesidad?

Por saturación. Antes he comentado que escribo como parte de mi forma de vivir, quizá de manera terapéutica o por necesidad, para expresarme; igual que necesito leer para conocer y crecer. Nadie lee un sólo género. Y, por otra parte, quería contar otras cosas, experimentar otra forma de expresión más cercana al lector.

 

  • En algunos relatos, se puede descubrir, además de cierta ironía, la crítica a situaciones negativas que vivimos o vicios que mantenemos: ¿qué es lo más llamativo socialmente para ti y que incluyes en tus cuentos?

La ironía y la crítica son inevitables para mí. Siempre hay algo propio que se escapa al escribir.Desde que eliges un tema ya estás mostrando quién eres. Respecto a la sociedad, me preocupa la falta de perspectiva, de visión. Somos incapaces de mirar y darnos cuenta de lo que hay, asumir lo que vemos. En el libro se habla de comportamientos anómalos llevados al extremo, pero esos comportamientos existen, no tan exagerados pero existen y no queremos verlos.

 

  • ¿Cuáles son los ingredientes principales según tú para hacer de un cuento una herramienta literaria efectiva? ¿Qué escritores de cuentos o novelas te interesan más?

Un cuento debe crear, más bien facilitar al lector una atmósfera o un personaje y sorprender. En medio, de forma sutil, soltar la crítica, el tema de verdad, aunque sea solo con una pincelada. En realidad siempre ha sido así, los cuentos infantiles tradicionales funcionan de esta forma. Hay una moraleja, una enseñanza o una crítica que no surtiría tanto efecto si fuera directa. A nadie le gusta que le calienten la cabeza, el lector, normalmente, busca entretenerse. Con las lecturas, sinceramente, creo que cada momento tiene su libro.Para leer Mortal y Rosa de Umbral o En la orilla de Chirbes, igual que a Borges, hay que estar preparado. Y me gustan Poe, Conan Doyle o Pérez Reverte.

 

  • ¿Destacarías alguno de tus cuentos? ¿Por qué motivo?

Para mí, Vampirismo contemporáneo, por la metaliteratura y porque metafóricamente es muy realista. De todas formas, ya me pasó con Alianzas que no coincidía mi opinión con la del lector, y el lector es soberano.

 

  • Terminamos con el prólogo escrito por Alejandro Pedregosa: ¿qué supone para ti que abra tu libro un escritor como él?

Un honor, un orgullo, un halago. Es amigo desde la universidad y la mejor muestra de que se puede ser escritor, vivir de ello y no entrar en envidias, batallas, grupos o tendencias. Sabe lo que hace y para quién.