La siempre sorprendente narrativa del escritor José Abad se tiñe en Del infierno con los sugerentes tintes clásicos de grandes narradores como Edgar Allan Poe o Borges, en una aventura italiana donde el misterio, la búsqueda de la identidad del protagonista y una trama sugerente y sin fisuras, llevan a los lectores a disfrutar estéticamente del tema del doble.

Del infierno es la novela de un experimentado autor que conoce los mecanismos para atrapar al público desde la primera página, con una prosa limpia y directa, sin renunciar por ello a la bella autonomía de la palabra.

DEL INFIERNO

José Abad (Granada, 1967) es Licenciado en Filosofía y letras, Doctor en Filología Italiana y trabaja como profesor en la Universidad de Granada. Como escritor su interés se ha repartido entre la narrativa y el ensayo. Ha publicado las novelas Nunca apuestes con el diablo (2000) y El abrazo de las sombras (2002), y los libros de relatos King Kong y yo (2006) y El acero y la seda (2015). En el campo del ensayo, a su vez, se ha cimentado en dos frentes distintos, pero complementarios: la literatura y el cine. Al primer grupo pertenecen Las cenizas de Maquiavelo (2008); al segundo, El vampiro en el espejo (2013) y Mario Bava. El cine de las tinieblas (2014). Desde hace doce años cultiva la crítica literaria y cinematográfica en las cabeceras del Grupo Joly. En Ficcionario (2010) ofreció una primera recopilación de sus artículos periodísticos. Además ha traducido obras de Giorgio Scerbanenco, Giovanni Verga, Nicolás Maquiavelo y Moderata Fonte

La novela está contada por el propio Jorge Eneco, es pues un narrador protagonista u homodiegético quien se dirige a nosotros e incluso entra en contacto con el lector a base de referencias directas. La división de la obra está hecha en tres partes: “El abrazo de las sombras”, donde se pone de manifiesto el encuentro con El Otro, “Yo soy yo”, donde se produce el conflicto de la identidad que El Otro pretende usurpar de Jorge, y “Ecce Homo”, cuando se produce el momento del sacrificio, representado en el personaje de Fiona, una chica suiza de la que se enamora el protagonista y a la que pretende salvar de la oscura figura contra la que lucha.
La recreación de Siena es exquisita y de alguna forma la ciudad laberíntica no es un mero decorado, sino que todo su ambiente gótico forma parte de la propia acción envolvente y de ese infierno interior al que se enfrenta su protagonista. La construcción del personaje ha sido el verdadero quebradero de cabeza de su autor y, a la vez, el gran éxito de la novela. Un personaje difícil de encuadrar debido a la dualidad que nos ofrece. En palabras de su autor: “mi intención era que fuesen posibles dos lecturas distintas, de acuerdo a la historia: una racional y otra fantástica, de manera que algunos lectores la entiendan como una “novela psicológica” (y el personaje sufriría un caso de esquizofrenia) y otros lectores la vean como una “novela gótica” (y den por buena la aparición del doppelganger).”

Del infierno’, una obra que se puede leer como historia fantástica o como novela psicológica

Grosso modo, ¿cuánto tiempo ha requerido este libro para que ahora sea una realidad tangible?
 Muchísimo. Sería difícil contabilizarlo. Como idea estuvo un par de años rondándome en la cabeza. Ponerlo sobre papel me llevó también bastante tiempo, de seis a siete meses. Luego lo que para mí es la base del escribir, la corrección me llevó años. Por eso se puede decir cuándo se termina, cuando lo dejas en manos del editor y éste lo publica.

¿Por qué está dedicado a Luis Baena Navalón?
  Es un primo mío, de mi misma edad, a quien le hablé bastante veces de esta historia que por desgracia murió en un accidente de coche antes de que el libro viera la luz. Por eso es un pequeño homenaje a una persona muy querida por mi.

José, el libro está impregnado desde la portada de lecturas relacionadas con la literatura de misterio, de autores como Allan Poe o Borges ¿se podría haber llamado titulado ‘Pesadillas en Siena’ o ‘Descenso a los infiernos de un erasmus granadino’ o ‘Mi doble y yo’?
 Bueno sería títulos muy atractivos, habría que pensar si son más comerciales o menos. Yo me fijé más en el título ‘Del infierno’ porque este volumen forma parte de un proyecto más ambicioso que quiere ser un trilogía. Ahora tenemos ya un infierno, hay en marcha un purgatorio y con el tiempo habrá un paraíso.

¿Cuánfo finalizaré el proyecto?

Pues no lo sé. Sus títulos pueden ser muy sugerentes pero yo necesitaba éste y no podía ser otro.

En su biografía se destaca que eres doctor en filología italiana y que has sido traductor de autores de este pais como Giorgio Scerbanenco, Giovanni Verga, Nicolás Maquiavelo y Moderata Fonte. ¿Fuiste de Erasmus a Siena u otro lugar de Itallia? ¿Cuánto de vivencias personales va a encontrar el lector en sus 183 páginas?

 Sí, fui como el personaje protagonista de la novela. Como curiosidad esta historia empieza a forjarse aquí en Granada. En un principio yo tenía necesidad para ilustrar determinadas imágenes que tenía en la cabeza, de una ciudad que tuviera un pasado fuerte y una estructura laberíntica. Dio la casualidad de que mientras estaba dándole vueltas a esta idea recibí una beca de estudio para estar durante un año en Siena. Allí que me fui y desde que llegué esta ciudad me convenció de que en esta podía ambientarse la historia. Respeto el marco granadino, pero la historia en sí se desarrolla en un ciudad muy gótica y sugerente donde, de pronto, me sentí a gusto.

¿Cuánto de Jorge Eneco (23 años) hay en usted y al revés, el protagonista que se autodefine como «un burguesito educado en la filosofía del bienestar que no se privaba de ningún capricho»?
 Sí y no. Voy a intentar explicarlo. Para hacer verosímil un personaje tienes que conocerlo lo mejor posible.  Estando en Siena decidí darle parte de mis experiencias de un estudiante español en Siena pero, claro, hay cosas que él hace y dice, que no son las mías.

Esto produce un enriquecimiento muy interesante, pero también muchísimos equívocos. Mi mujer me sigue preguntando si, Fiona, la chica que conoció el protagonista, la conocí yo realmente y no es así. Me hubiera gustado pero no fue así.

 ¿Qué otros personajes pululan en su obra junto al protagonista?
 Junto al personaje central, Jorge Eneco, en esta novela que es un relato subjetivo pues está narrado desde un punto de vista que puede ser equívoco y estar mintiendo al lector para justificarse. Luego, está la gente de su edad que conoce allí como Álex, especie de rebelde sin causa, con el que se siente muy a gusto por lo que tiene de auténtico. También está Fiona, la chica de la que se enamora y que le exigirá un sacrificio al final de su estancia y luego está el otro, el doble, esa figura que está entre las sombras y que al principio parece querer ayudarlo pero que al final se da cuenta de que quizás quiera usurparlo. Aquí es donde está el elemento gótico de misterio y de intriga.

 ¿Se puede rastrear la influencia de los autores citados anteriormente?

¿De qué otras fuentes literarias se declara deudor?
  Para mi Edgar Alan Poe  es capital porque recuerdo cuando a los 14 ó 15 años leí el relato ‘William Wilson’ del cual se incluye una cita en el libro y donde trata del tema del doble. También estaría Robert L. Stevenson, el Dr. Jeckill y Mister Hide, Henry James, autor de uno de los mejores relatos que se ha escrito jamás sobre el tema del doble que se llama ‘El rincón feliz’. Luego estaría Borges, Cortázar, y de forma indirecta, Dostoyevski. Se da una circunstancia curiosa, cuando escribí esta historia no lo había leído pero una vez terminada leí su relato titulado ‘El doble’ y encontré extrañas semejanzas. Prometo que lo leí posteriormente.

 

 Y por supuesto Dante. Lo decimos por las referencias a la Divina Comedia
  Claro. El proyecto de trilogía al que me refería antes se basa en la misma estructura de la Divina Comedia pero lo que yo tengo en mente no será una divina comedia sino una humana tragedia. Será muy distinto y todo sobre la identidad y de cómo conformamos con recuerdos, deseos, sacrificios,… eso que llamamos yo.

 Hablando de estructura el libro está estructurado en tres partes (El abrazo de las sombras, ¡Yo soy yo! y Ecce homo,)

¿Nos puede adelantar un poquito de la trama?
  Todo responde a una progresión de tipo dramático. En la primera parte sería el encuentro con el otro, la sospecha de que hay otro alrededor y se reconstruye el escenario en el que se va a desarrollar la acción. La segunda introduce el tema fuerte de la novela, el de la identidad, donde el protagonista sospecha, que el otro, el doble, está intentando usurpar su identidad. La tercera parte, es también una declaración de intenciones, hay mucho de tradición, cultura e iconografía judeocristiana y el Ecce Homo, el he aquí el hombre, con el que se ha representado tantas veces a Jesús de Nazaret, es también el momento del sacrificio del . El epílogo es un intento desesperado de poner en orden lo que quizás no se pueda ordenar como es esa experiencia de pesadilla.

 Para atrapar al lector se dirige a él de forma directa en numerosas ocasiones intentando buscar su complicidad

¿Cuál sería ese lector ideal?
  Me gustaría que fuera cualquier tipo de lector, que no tuviera edad, es decir, cualquier persona que se decida a leerlo. Reconozco que hay un lector potencial que puede compartir la edad con el protagonista. La historia tiene como dos lecturas radicalmente distintas que he intentado sean verosímiles. Quien quiera leer ‘Del infierno’ como una historia fantástica sobre alguien que encuentra a su doble lo pueda hacer así. Al mismo tiempo, quien no crea en ello y decida leerlo novela psicológica como la historia de un esquizofrénico que se dobla y proyecta fuera de sí con sus frustraciones, miedos y deseos encuentre todos los argumentos para que sea verosímil esa lectura. El desafío que me puse como narrador fue ese: escribir una historia que satisficiera dos lecturas distintas, contradictorias, y que ambas pudieran funcionar perfectamente. Esto me ha supuesto un trabajo de ingeniería muy complicado que espero haber conseguido.

En Clase

ENTREVISTA EXTRAIDA DEL PERIODICO DIGITAL