Kairós fue fundada en 1965 por Salvador Pániker, filósofo e ingeniero industrial, de origen indoespañol. Desde sus inicios, la idea central de la editorial consistió en crear un “foro” para el diálogo entre ciencia y espiritualidad, entre Oriente y Occidente, entre la razón y la intuición, un puente, en definitiva, entre distintas sensibilidades y formas de entender el mundo.

50 años después, seguimos fieles a estos principios, siempre buscando la seriedad y profundidad que los temas que abordamos se merecen y evitando en lo posible caer en los extremos del academicismo o del superficialismo. Ello es en parte posible porque hemos sabido mantener una independencia tanto de los grandes grupos editoriales como de las ideologías y modas dominantes. Con más de 800 títulos publicados, Kairós se ha convertido en una editorial de referencia para el público general interesado en las tradiciones de Oriente, en la psicología profunda, en el diálogo entre ciencia y mística o en el ensayo en general.

A la postre, los criterios de rigor y profundidad que hemos mantenido desde siempre nos han otorgado gran prestigio en estos campos. Buena parte de los lectores de Kairós ha evolucionado en paralelo a la trayectoria de la editorial con lo que la sintonía y complicidad entre el público y la editorial siempre ha sido muy acusada.

Aunque hoy en día ya suena extraño, todavía pertenecemos a aquella categoría de editores que publicamos lo que nos gusta y nos estimula. Y eso es un valor añadido incalculable que el público que nos lee sabe apreciar.

La naturaleza de la realidad
El nuevo mapa del cosmos y la conciencia
Ervin Laszlo
La naturaleza de la realidad constituye la síntesis intelectual de Ervin Laszlo, resultado de medio siglo de apasionantes estudios sobre el significado y propósito de la existencia.

Laszlo nos ofrece nada más y nada menos que un nuevo paradigma de la realidad; una visión que concibe el cosmos de forma unitaria, sin fisuras, fundamentado en una conciencia única y coherente, manifiesta en todos nosotros.

Uniendo ciencia, filosofía y metafísica, el autor toma las dicotomías clásicas cuerpo/mente, espíritu/materia o ser/no-ser, para mostrar que todos somos parte de un ciclo infinito de existencia que se despliega en el espacio-tiempo y más allá.

El texto viene acompañado de fascinantes aportaciones de una docena de pensadores (de la talla de Stanley Krippner, Tulku Thondup, Kingsley Dennis, Gary Zukav o Jean Houston), así como con un prólogo de Deepak Chopra y una introducción de Stanislav Grof.

La naturaleza de la realidad

Ervin Laszlo es fundador y Presidente del Club de Budapest, fundador y Director del General Evolution Research Group, administrador de la Universidad Interdisciplinaria de París, socio de la World Academy of Arts and Sciences, miembro de la International Academy of Philosophy of Science, senador de la International Medici Academy y editor del periódico internacional World Futures: The Journal of General Evolution. Ervin Laszlo es autor o coautor de setenta y cuatro libros que se han traducido a más de veinte idiomas y es editor de otros veintinueve volúmenes que incluyen una enciclopedia de cuatro tomos. Ervin Laszlo ha sido nominado para el Premio Nobel de la Paz 2004.

La naturaleza de la realidad constituye la síntesis intelectual de Ervin Laszlo, resultado de medio siglo de apasionantes estudios sobre el significado y propósito de la existencia. Laszlo nos ofrece nada más y nada menos que un nuevo paradigma de la realidad; una visión que concibe el cosmos de forma unitaria, sin fisuras, fundamentado en una conciencia única y coherente, manifiesta en todos nosotros. Uniendo ciencia, filosofía y metafísica, el autor toma las dicotomías clásicas cuerpo/mente, espíritu/materia o ser/no-ser, para mostrar que todos somos parte de un ciclo infinito de existencia que se despliega en el espacio-tiempo y más allá. El texto viene acompañado de fascinantes aportaciones de una docena de pensadores (de la talla de Stanley Krippner, Tulku Thondup, Kingsley Dennis, Gary Zukav o Jean Houston), así c

En la última concepción de la física el universo no está constituido de materia y espacio, está constituido de energía e información. La energía existe en forma de patrones de onda y propagaciones de onda en el vació cuántico que forma el espacio; en sus varias manifestaciones, la energía es el hardware del universo; el software es la información. El universo no es un un ensamble de bits de materia inerte moviéndose pasivamente en el espacio vacío: es un todo coherente y dinámico. La energía que constituye el hardware está siempre totalmente in-formada. Esta in-formado por lo que David Bohm llamaba el orden implicado y los físicos ahora llaman el vacío cuántico o campo de punto-cero (también llamado espacio-tiempo físico, campo universal o nuéter). Esta es la in-formación que estructura el mundo físico, la información que percibimos como las leyes de la naturaleza. Sin la información las ondas de energía y los patrones del universo serían tan aleatorios y desestructurados como el comportamiento de una computadora sin su software. Pero el universo no es aleatorio ni desestructurado; es precisamente in-formado. Si fuera mínimamente menos precisamente informado, los sistemas complejos no habrían surgido, y no estaríamos aquí para preguntarnos como este altamente improbable desarrollo llego a ser.

omo con un prólogo de Deepak Chopra y una introducción de Stanislav Grof

 

En el que la psicología tanto de Oriente como de Occidente concuerdan en caracterizarse por los procesos somáticos, instintos, sensaciones y percepciones simples e impulsos de orden sexual-emocional. En otras palabras, en las principales ideas freudianas de que “El ego es primero y principalmente un ego corporal”, como si hubiese una “conexión inseparable entre el ego y el mundo exterior”.

Wilber divide estos ámbitos inferiores en: 1) la unidad material, donde "el infante se identifica con el cuerpo que va emergiendo, con sus sensaciones y emociones, y poco a poco aprende a diferenciarlas del conjunto del cosmos material"; 2) el ego corporal, cuando un individuo se diferencia del medio material, trasciende el estadio primitivo de fusión e inmersión, y de esa manera puede operar sobre él a nivel sensorio-motriz; 3) las funciones mentales o conceptuales, en las que surgen los símbolos, ideas y conceptos por encima de las fluctuaciones del ego corporal, simple, instintivo, impulsivo e inmediato; 4) la sublimación de las energías sexuales y emocionales en actividades más sutiles, complejas y revolucionadas, donde el sí mismo mental trasciende el cuerpo y puede operar sobre él; y 5) la conciencia, cuando el sí mismo comienza a diferenciarse del proceso representativo del pensamiento y llega hasta cierto punto a trascenderlo y a operar sobre él como pensamiento formal del ego verbal. Esta última etapa es considerada como “la integración de todos los niveles inferiores, la autorrealización y la autonomía”.