De la misma forma que el agua no fluye cuando está prisionera en forma de nieve o hielo, el talento tampoco fluye en muchas organizaciones.
El resultado es la mediocridad en el funcionamiento y la productividad de muchas empresas, el cierre de muchas de ellas y bajo
índices de creación de puestos de trabajo.
Además, muchos empleados padecen estrés, ansiedad y depresión.
¿Por qué es tan difícil utilizar todo el talento? Este libro expresa las barreras más importantes que lo impiden, y cómo conseguir que el talento fluya en las organizaciones.

Libro El fluir del talento

















Eduardo Segura Cros




Nace en Barcelona. Es Ingeniero Industrial Superior. Posteriormente se forma en el IESE Business School.

Ha sido Presidente, Vicepresidente, Consejero Delegado, Director General, Gerente, Adjunto a Gerente, Director Financiero y de Organización Interna y consultor de PYMES por toda España y en Estados Unidos.

Ha trabajado e implementado proyectos (principalmente en el área económico-financiera y organización interna) en más de cien PYMES y ha conocido y colaborado con gente de todos los continentes

 Siempre he sentido una predilección especial por la maravillosa población de Interlaken en los Alpes suizos. Mi madre, hija de mexicano y española, nació allí. Vivió poco tiempo en Suiza pero recuerdo con cariño lo que mi abuela me explicaba sobre este paraíso suizo. Quizás lo que más me ha atraído siempre de este entorno es la majestuosidad y la belleza de uno de sus picos más representativos: el Jungfrau. Todos los sitios rodeados de montañas tienen su cumbre emblemática: la más alta, la que tiene un cas tillo en la cima, la que acoge una ermita o simplemente aquella a la que la leyenda le atribuye algún hecho fantástico. Normalmente son lugares muy apreciados y visitados por los habitantes locales y muchas veces por turistas de todo el mundo. Este es el caso del Jungfrau. Se dice que el que no ha estado en la zona del macizo montañoso del Jungfrau, no ha estado en Suiza. Es una zona muy turística tanto en invierno como en verano, cuando el contraste de los verdes prados con el blanco de las nieves perpetuas y el hielo es espectacular. El Jungfrau una de las montañas que superan los 4.000 metros de altura en Europa (concretamente tiene 4.158 metros de altitud). Está rodeado por un circo glaciar y fue precisamente su cumbre eternamente nevada la que me hizo reflexionar. Asocié la nieve y el hielo a un inmenso potencial de agua que estaba prisionero en esos dos estados, como lo está aproximadamente un 70% del agua dulce que hay en la Tierra. Ahí se empezó a gestar el proyecto del fluir del talento. El potencial de talento que tenemos todas las personas es inmenso. Pero, tal como veremos a lo largo de este libro, la mayor parte del mismo está prisionero por muchas circunstancias y por lo tanto no fluye. Lo utilizamos muy poco, tanto cuando trabajamos individualmente como en equipo, aunque sí que hay colectivos de personas que utilizan su talento en mayor grado: son, los creativos por naturaleza, pintores, compositores, diseñadores, escritores, guionistas, arquitectos, cocineros, humoristas, etc. En las empresas habitualmente no abunda la creatividad, una situación que es fruto de una muy mala gestión del talento que está prisionero como el agua lo está en forma de nieve o hielo. De la misma forma que el agua no fluye, el talento tampoco fluye en muchas empresas.