Cossetània Edicions editem gairebé un centenar de llibres l'any de temàtiques diverses però entre les que destaquen: natura, excursionisme, turisme, cuina, esports, ciència, tradicions catalanes, narrativa, llibre pràctic, entre altres.
Aquesta pàgina recull les diferents activitats de l'editorial.

Los 50 mejores..Tras una travesía intensa por los Pirineos, con saltos de valle en valle y conversaciones con ovejas, cabras, vacas, pastores y queseros, en este libro Laia Pont y Natàlia Nicolau nos ofrecen una selección de los 50 mejores quesos de los Pirineos, con un desglose exhaustivo de sus características. Encontraréis, también, una mirada intimista del sector y las percepciones recibidas durante este viaje de las autoras. Tal como demuestran, detrás de cada queso hay una historia muy especial para explicar, protagonizada por los queseros de los Pirineos. Es por eso que también podréis leer los retratos personales o relatos de vida de las personas que hay tras los quesos más deliciosos, incidiendo en la esencia de unas manos que los hacen posibles

A LOS HABITANTES DEL MUNDO

podríamos clasificarlos en dos grandes grupos: aquellos que comen quesos y los que no se los comen. De hecho, el queso nos brinda los dos extremos: las personas a las que les apasiona y las personas que le tienen verdadera aversión. Afortunadamente, yo formo parte del primer grupo; como queso todos los días, me transformo observando y comprando en las tiendas y mercados de queso, visito queserías y rebaños siempre que tengo la oportunidad y, últimamente, la prescripción de los quesos artesanos se ha convertido en una línea de trabajo en mi actividad profesional. Todo empezó en el año 2014, cuando de la mano de Pep Palau, visité la Fira de Formatges Artesans del Pirineu en La Seo de Urgel (Lérida). Allí descubrí el queso auténtico y natural y a un grupo de mujeres y hombres singulares que desarrollan una actividad milenaria que desde aquel momento no he dejado de admirar.

 

 

En aquella fría edición de la feria, conocí a Laia Pont y a Natalia Nicolau, dos jóvenes expertas que presentaban el trabajo de carrera, y que desglosaban un relato propio, especial, sensible y amable en torno a los quesos que cataban y a las personas que los elaboraban. Imagino que, una vez desbordado y agotado de catar y hablar de decenas de quesos, en un pabellón conquistado por los aromas lácticos y el sonido alegre de los cencerros de Yves de la quesería Can Nadal, me empezó a interesar y a seducir todo aquello que Natalia y Laia me explicaban y que no tenía nada que ver con la propia degustación del queso; qué personas lo elaboraban y su historia, cómo era su rebaño, etc. Todo aquello fue un bonito descubrimiento y el inicio de una larga amistad. Del queso artesano y auténtico me lo como y me gusta todo. He comprendido que cuidar un rebaño y preparar queso de su leche es una manera muy especial de vivir. He entendido que para elaborar un buen queso es imprescindible disponer de una buena leche. He comprobado que muchos quesos desprenden el carácter de la persona que lo ha elaborado. Pregono que las queserías artesanas y su actividad son actores imprescindibles en la conservación del paisaje y la biodiversidad. Defiendo los quesos elaborados con leche cruda, aunque podéis encontrar extraordinarios quesos preparados con leche pasteurizada. Y reconozco que muchas veces me interesan mucho más los relatos y las personas que están detrás de cada quesería que sus excelentes quesos. Leyendo las pruebas del libro que tenéis en las manos, me doy cuenta de que todo lo que yo he tardado más de diez años en encontrar y conocer lo encontraréis reunido en esta fantástica obra de 160 páginas. Y lo descubriréis desde el testimonio y la sensibilidad de dos de las personas que mejor observan y expresan los paisajes y las historias del queso en los Pirineos. Todo ello con el acierto de acompañarlo de las imágenes de Ferran Castrillo, quien, una vez más, ha sido capaz de ilustrar con su objetivo, de manera personal y muy fiel al relato, un universo auténtico y lleno de tonos orgánicos y vitales. Os sugiero sentaros, cortaros una cuña de un buen queso y saborearlo tranquilamente. Permitidme que os recuerde que el queso ya cortado y en la mesa es solo el final de bonitas historias de personas, naturaleza y rebaños. ¡Salud y buenos quesos! ISAAC GELABERT

 

Vientos de mares removidos trepan colina a colina, sobresaliendo y llegando a las primeras estribaciones de la cordillera. Por los valles de Etxalar y Baztán encontramos los primeros tesoros en forma de leche y queso. ¡Qué alegría toparse con rebaños entre curvas de la carretera! Porque ellos estaban antes que nosotros, y en los Pirineos Atlánticos se respira la convivencia entre especies. La integración del pastoreo en la vida cotidiana aporta muchos valores: el orden del día, la importancia de la luz, las estaciones, diferentes temperaturas… Claro está que la conexión con el mundo natural es un concepto vital, y la paz, los silencios, la observación de sus habitantes y el vínculo con los rebaños lo ponen en evidencia. Los balidos y los cencerros de los rebaños nos llevan a la reflexión. Tres denominaciones de origen (Ossau-Iraty en la vertiente francesa, Idiazábal y Roncal en el País Vasco y Navarra) pueden ser la causa de la promoción y valoración del ovino de pasto en el extremo oeste del Pirineo. Pero hecha la ley, hecha la trampa: encontramos también entre los queseros algún desencanto hacia las tres asociaciones por hacerlas responsables de alimentar la industria y no proteger los intereses de los pequeños productores y pastores. Hay quien quiere el sello y lo luce con orgullo y hay quien lo rehúye y lo encuentra irrelevante. Nos hemos topado con quesos prensados, duros, grandes y majestuosos. De maduraciones largas y cortezas lisas, sin moho. Perfección, rectitud, tradición, constancia… pero, como siempre, a pesar de la uniformidad que se respira en la zona, los que se salen de la norma también están presentes. Cabras despiertas despuntan entre los valles y algún queso láctico, blanco, húmedo y fresco nos ha demostrado que en zona de ovejas ellas también tienen algo que decir. Kayolares en las montañas, rebaños trashumantes, quesos de temporada, el ciclo de la vida, la coherencia de las estaciones, la naturaleza marca el paso, los rebaños bailan a su compás. ¡Aquí todos somos fermiers! No se contempla la posibilidad de hacer quesos sin rebaño, un síntoma más de la conexión con el origen de todo, la tradición, la esencia que se respira en estos parajes. La trashumancia está presente en las casas, las familias se separan y el trabajo se divide; ahora las protagonistas, las ovejas, ¡están arriba, en la montaña! No se contempla hacerlo de otro modo, la evidencia del aprovechamiento de los pastos que han sido cubiertos de nieve durante el invierno es un presente al que no se puede renunciar. Los Pirineos pierden altura hasta remojarse en el océano Atlántico de forma tranquila. Sentimos el cambio de olores, flores de prados vivos por brisas marinas. La historia del sabor milenario trasciende en el tiempo. Quesos históricos, recetas perfectas y aromas rústicos han viajado entre generaciones con lenguas diversas. Castellano, francés y vasco suenan entre los valles del extremo atlántico como cencerros de distintos rebaños que diferencian su identidad.

Formatges dels Pirineus. Els 50 millors