El inesperado viaje lleno de aventuras e intrigas de una joven que lucha por ver cumplidos sus sueños.

Una novela que consigue trasladarnos a la Barcelona y al París del siglo XIX , llena de personajes ficticios y reales que cobran vida gracias a la hábil pluma de su joven autora.

Barcelona, finales del siglo xix . Amelia Rovira, hija de una de las familias más prósperas de la burguesía catalana tradicional, quiere cumplir uno de sus sueños: convertirse en modelo de alta costura y trabajar para los modistos parisinos más en boga del momento, que por aquel entonces comenzaban a hacer uso de las pasarelas. En su lucha por conseguir lo que desea, Amelia deberá enfrentarse a la oposición de su familia y empezar una nueva vida.
En una época de grandes transformaciones sociales, su lucha por convertirse en una mujer independiente y dueña de sí misma pondrá en evidencia la existencia de dos mundos antagónicos y enfrentados: los prejuicios y etiquetas de la sociedad más conservadora y el deseo de libertad para elegir su propio destino.

Preguntas típicas a la novela AGUJAS DE PAPEL

 

 

 

¿Novela romántica ambientada, en la Barcelona de finales del siglo XIX cuéntame cómo se te ocurre, pues eran años convulsos?

 

Me fascina el siglo XIX. Es una época de grandes cambios a todos los niveles: sociales, económicos, políticos… Y, sobre todo, en Catalunya. El auge de la burguesía catalana, el conflicto entre clases, la repercusión del movimiento anarquista en la ciudad condal, el esplendor del Eixample y la corriente modernista… Estamos en la antepuerta de un nuevo siglo y Barcelona representa todos los avances culturales e innovadores que la sociedad demanda.

 

 

 

¿Novela de costumbres conocidas, pero con sabor, o tónica, de cualquier novela romántica la que la historia de amor es de esas que te mantienen con el corazón en un puño?

 

Es una historia de amor que ayuda a conectar, precisamente, dos mundos antagónicos y que conviven en una tensión permanente: el de la burguesía poderosa, rica, y el del movimiento obrero y anarquista, reivindicativo y luchador. El amor entre los dos protagonistas no es idílico; son demasiado distintos y, la política, en muchas ocasiones, crea una barrera infranqueable. Sin embargo, los sentimientos son intensos, así que se puede decir que sí, que te mantiene con el corazón en un puño.

 

 

 

¿Enamorados no permiten que nadie pueda impedir que ellos sigan los planes establecidos de un enamoramiento con mil y un obstáculos para poder estar juntos?

 

Los únicos que lo pueden impedir son ellos mismos. Sus propias luchas internas y el deseo de ser lo que quieren ser: ese es el problema, que ninguno quiere renunciar a cumplir sus anhelos, que están por encima de todo lo demás.

 

 

 

¿Cómo te comentaba al principio la Europa era una Europa inmersa en luchas de clases, con reivindicaciones obreras?

 

Sí. Estamos hablando que Europa se encontraba a un nivel industrial muy desarrollado. En Catalunya, sobre todo. La industria textil generaba muchísima riqueza y las fábricas producían a un ritmo desorbitado. Necesitaban a obreros que trabajaran mucho y ganaran poco. Las leyes laborales eran irrisorias; no se había implantado todavía la jornada laboral de ocho horas y los niños eran explotados vilmente a una edad temprana. Evidentemente, los movimientos obreros no cejaron en su lucha, a veces haciendo gala de una violencia extrema como es en el caso de los anarquistas. Todo ello se refleja en la novela.

 

 

 

¿Convence al lector que a un no la conoce para que pase un largo rato convenciéndose de que es una gran novela?

 

Es una novela que tiene muchísimos ingredientes para hacerla entretenida: historia, amor, espionaje, política… Hay una gran documentación detrás, así que se puede aprender sobre acontecimientos históricos fuera de nuestras fronteras, como es el caso de la revolución independentista cubana o la sociedad francesa de la Belle Époque. También es importante la ambientación: Barcelona, París y Tampa (Florida) están fielmente descritas, por lo que uno puede viajar al siglo XIX sin moverse del sofá.

 

 

 

Un poco parecido a lo que está pasando este enfrentamiento en querer ser o no

 

Para conseguir lo que uno desea hay que salir de su zona de confort. Amelia podría haber sido conformista y abandonarse a una vida banal y doméstica. Pero su ambición por ser una mujer diferente le hizo abandonarlo todo y luchar por sus metas. El camino nunca es fácil: la soledad, el arrepentimiento… todo ello forma parte de la vida. Ir a contracorriente no es fácil y se corre el riesgo de salir malparado, pero también de obtener el éxito y ser lo que uno quiere ser.

 

 

 

Amelia Rovira sangre de la Burguesía catalana, textiles de toda la vida su hermana de las que persiguen casarse mientras que ella Amelia quiere ser maniquí, nos cuentas un poquito, lo de enamorarse de un anarquista?

 

Amelia persigue un sueño, que es convertirse en maniquí y ser así una mujer independiente, que pueda valerse de sí misma. Por lo tanto, estamos hablando de una muchacha abierta, tolerante y reivindicativa. Igual que Héctor, el anarquista. Ambos son jóvenes dispuestos a perseguir sus sueños y juntos se sienten fuertes para cumplir con sus propósitos. Héctor es para Amelia el revulsivo que necesita su vida para transformarse, tomar decisiones y ser valiente. Él la apoya y confía en sus capacidades, todo lo contrario que su familia burguesa y conservadora. A veces, sin embargo, no todo es oro lo que reluce.

 

 

 

 

 

¿La familia a veces falla y en parte este es un tema muy repetido con las familias burguesas?

 

Pues sí. La sociedad burguesa de finales del siglo XIX es patriarcal e intolerante: la mujer es relegada a las cuestiones domésticas y debe seguir a rajatabla las normas de conducta impuestas por los hombres. Amelia desafía esta sociedad, desobedeciendo su imperativo moral y manchando el apellido Rovira. Su padre, dueño de una importante fábrica textil y miembro de esta burguesía del Eixample, no está dispuesto a permitirlo. Es una vergüenza para su buen nombre.

 

 

 

¿Anarquismo, Barcelona, burguesía, amor, asesinatos, Cuba, espionaje se te nota que eres una historiadora de mucho cuidado calculaste la trama?

 

Siempre hay que calcular la trama para que las cosas salgan bien. Planificar el argumento y desarrollar bien los personajes. Como historiadora, he de ser escrupulosamente metódica y fiel a la documentación. Es un trabajo quisquilloso y la mayor parte del tiempo, en una novela histórica, se dedica precisamente a eso: gestionar las fuentes fiables y meterse de lleno en el siglo XIX para representarlo lo más realista posible.

 

 

 

 

 

¿Finalmente, para no cansarte demasiado 624 te dieron para un monto de historia semejante a la sabiduría que se te nota en la novela desde el atentado al liceo, viviendo cambios que, para muchos, son dolorosos, pero, para otros suponen libertad?

 

En la historia siempre hay vencedores y vencidos. Todo es depende de en qué lado te encuentres. Los atentados anarquistas, sobre todo el del Liceo, marcaron una época terrible en Barcelona, pero bien es cierto que el movimiento obrero, incansable, luchó hasta conseguir las mejoras laborables que hoy en día disfrutamos. No hay triunfo sin dolor.

 

Muchas gracias por la entrevista. Deseo que muchos lectores puedan disfrutar de Agujas de papel y que el sueño de Amelia les atrape tanto como a mí.