En este tiempo de convulsiones políticas, la noción de «posverdad» ha cobrado tal relevancia que recientemente fue nombrada Palabra del Año por el Oxford Dictionary, pues ha jugado un papel determinante en todas las catástrofes que se han producido por la vía de las urnas: las mentiras llanas, la manipulación de los hechos, las falsedades y los insultos se han convertido en elementos decisivos para el encumbramiento de alternativas políticas que amenazan libertades básicas, que persiguen a minorías y que en general ofrecen un futuro donde el miedo y el odio forman parte del acontecer cotidiano. En este contexto, en Sexto Piso creemos que los libros se vuelven más importantes que nunca: como un pequeño acto a contracorriente, como objetos que al ser leídos y pasados de unas manos a otras tienden a generar una comunidad invisible, compuesta por personas vinculadas por su creencia en la palabra, en las ideas, y en la expresión escrita como medio para rescatar todo lo que tengamos de valioso para poder hacer posible la vida en sociedad.

Once años después de haber comenzado nuestra aventura en España, queremos daros las gracias particularmente a vosotros, nuestros lectores, que sois la razón principal de que podamos continuar publicando libros en los que creemos profundamente; pues, más allá de las razones específicas que nos conducen a decidir en cada caso que se trata de un texto que merece intentar ser compartido con mucha más gente, el elemento común a todo nuestro catálogo es la convicción de estar editando libros valiosos en sí mismos. En esta época de temor e incertidumbre, resulta reconfortante saber que un acto como la lectura sigue siendo relevante, y nos conmueve que nos permitáis ser uno de los vehículos para que las obras de magníficos autores y autoras continúen entablando diálogos que nos permitan recordar que un mundo diferente siempre será posible.

La casa transparente, I Premio de Novela Gráfica Ciudades Iberoamericanas

Una joven (parecida a la autora), sin casa propia, vive, a salto de mato, en casas ajenas, no porque las invada ilegalmente, sino porque los dueños la contratan para que cuide de la casa mientras éstos se ausentan a veces durante meses. Tiene que cuidar de las mascotas, regar el jardín y mostrar que la casa está ocupada. a menudo, no encuentro los útiles más habituales: un abrelatas, un sacacorchos, lo que la obliga a meterse en el papel del dueño o dueña de la casa para adivinar dónde puede haber guardado el objeto deseado. Vive, de algún modo, suplantando personalidades. Y así, la joven va de ciudad en ciudad, de país en país, sin un plan determinado.
Pero la joven sueña con tener su propia casa donde recibir a sus amigos, una casa sin atributos, transparente, que se iría coloreando a medida que el tiempo y las personas pasen.

Se publica Casa transparente, de la ilustradora argentina María Luque, ganadora del Premio de Novela Gráfica Ciudades Iberoamericanas, organizado por la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas, el Ayuntamiento de Madrid y la Editorial Sexto Piso.

Un excelente cómic sobre modos poco habituales de vivir, sobre lo que significa e implica habitar, sobre la relación con nuestro entorno construido, familiar o no, de la dibujante argentina.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esa condición es el eje de Casa transparente, un libro que retrata la dinámica de ciudad. «Cuando no puedo dormir me imagino que el ruido de los autos es el mar. Me aguanto la respiración y llego nadando a una casa transparente en la que me dejan pagar el alquiler con dibujos», añade. Esos dibujos son los que llenan las páginas de un libro alegre, repleto de colores y de vida.

 

María, nuestra protagonista, viaja a Rosario, Bariloche, Buenos Aires, Cusco y México. En Cusco pasará bastante tiempo en un hostal que le ofrece alojamiento gratis mientras ella se encarga de decorar sus paredes. Y así, María pinta a todos los huéspedes que van pasando por el hostal, dejando un mural colorido y lleno de emociones