Desperta Ferro Ediciones es una editorial independiente fundada en 2010 por tres historiadores que, sin financiación externa, subvenciones ni apoyo institucional, decidieron hacer de su vocación su modo de vida y apostar por un producto cultural de calidad y en papel, inaugurando en plena crisis una atrevida iniciativa empresarial. A día de hoy, Desperta Ferro Ediciones cuenta con cuatro cabeceras bimestrales –Desperta Ferro Antigua y Medieval, Desperta Ferro Historia Moderna, Desperta Ferro Contemporánea y Arqueología e Historia– con una tirada que oscila entre los 10 000 y los 14 000 ejemplares, y lo que en su día se fraguó como un original modelo de autoempleo ha evolucionado hasta conformar una plantilla de 14 profesionales a jornada completa y decenas de colaboradores externos.

En este lustro de andadura, Desperta Ferro Ediciones ya es un referente en la alta divulgación en Historia, merced a la combinación de números monográficos con textos escritos ex profeso por especialistas, generalmente académicos, y un aparato gráfico innovador y sobresaliente. Esto ha convertido a nuestras revistas en una rara avis, objeto de coleccionismo y consulta en un mundo, el de las publicaciones periódicas, marcado por la inmediatez y el rápido desecho. La doble vertiente de Desperta Ferro, de divulgación y académica, plasmada en su éxito comercial y en su presencia en los anaqueles de bibliotecas universitarias, viene ahora a prolongarse con su flamante línea de libros.

De Pavía a Rocroi. Los tercios españoles - 3.ª edición
Julio Albi de la Cuesta

Si, siguiendo a Clausewitz, la guerra es la continuación de la política por otros medios, habría que considerar a los tercios como un instrumento esencial de la política de los Austrias. Macedonia tuvo sus falanges. Roma, sus legiones. Y España, sus tercios. Siempre mal pagados, siempre blasfemando bajo los coletos atravesados por una cruz roja, los tercios enmarcan con sus picas un período fulgurante de la historia de España, para acabar muriendo bajo sus banderas desgarradas en una larga agonía en los campos de batalla europeos y, de forma más dolorosa, en la memoria de sus compatriotas. De ahí el colosal aporte historiográfico que supuso la publicación en 1999 de De Pavía a Rocroi. Los tercios españoles, de Julio Albi de la Cuesta, una obra seminal que recuperaba del olvido a “aquellos hombres que fueron tan famosos y temidos en el mundo, los que avasallaron príncipes, los que dominaron naciones, los que conquistaron provincias, los que dieron ley a la mayor parte de Europa”.

Desperta Ferro Ediciones reedita este clásico imprescindible e imperecedero que plantea un recorrido por la historia de los tercios, célebres soldados de infantería de la Monarquía Hispánica, desde sus orígenes y nacimiento en los albores de la modernidad hasta su injustificada transformación con el cambio dinástico a comienzos del siglo XVIII, por su organización, armamento y tácticas, por la vida cotidiana, el espíritu de cuerpo y la disciplina y, por supuesto, por su experiencia de combate ya en los mortíferos campos de batalla, ya en las penosas trincheras de asedio, ya en los traicioneros puentes de las armadas. Y lo hace imprimiendo su sello de marca, dotando a De Pavía a Rocroi. Los tercios españoles de vívidas imágenes y una detallada cartografía histórica ausentes en la edición original, y un prólogo a la presente edición de otro gran pionero en historia militar, Enrique Martínez Ruiz, catedrático de Historia Moderna en la Universidad Complutense de Madrid.

DE PAVIA A ROCROI

ulio Albi de la Cuesta nació en Burgos el 15 de julio de 1948 y tras licenciarse en Derecho ingresó en 1973 en la carrera diplomática. Ha sido Subdirector General de la Oficina de Información Diplomática y Embajador de España en la República de Honduras, fomentando la convocatoria anual de la “Antología de las Artes Plásticas de Honduras”, la cooperación cultural entre España y Honduras, así como la implicación en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Honduras. Julio Albi de la Cuesta ha desempeñado el puesto de Director General de Relaciones Informativas y Sociales del Ministerio de Defensa desde 1991 sustituyendo a Luis Reverter. Tras esto, en 1993 fue nombrado Embajador de España en la República de Ecuador y Cónsul General de España en Nueva Orleáns. Fue también en 2004 Embajador de España en la República del Perú. En agosto de 2010 fue nombrado embajador de España en Siria, sustituyendo a Juan Ramón Serra, donde permaneció hasta el estallido del conflicto

Como historiador, desde 2009 es académico correspondiente de la Real Academia de la Historia y autor y co-autor y editor de numerosos libros de historia militar. Julio Albi de la Cuesta se ha convertido en un autor referente para la Historia Militar de nuestro país por obras clave como De Pavía a Rocroi. Los Tercios españoles, Banderas Olvidadas, En torno a Annual, Campañas de la caballería española en el siglo XIX o El Ejército carlista del Norte. Esta última constituye un riguroso estudio que desgrana la trayectoria del Ejército carlista durante la Primera Guerra Carlista. El impecable uso del idioma de Julio Albi y sus conocimientos históricos lo convierten no solamente en autor de algunos artículos para Desperta Ferro Historia Moderna sino también de un libro de cuentos, Caminantes, y de novelas como La calavera de plata.

 

La elección de la portada sin duda supera con creces a anteriores ediciones de esta misma obra. En ella aparece un detalle de una de las excelentes panorámicas del pintor flamenco especializado en batallas, Pieter Snayers (1592–1667), que muestra el despliegue de los ejércitos español y holandés.

Julio Albi de la Cuesta disecciona minuciosamente todos los aspectos posibles a tener en cuenta en cuanto a la organización, el armamento, la táctica y la logística de los tercios, sin que por riguroso se haga menos ameno. Sirviéndose de lo anecdótico y deteniéndose en ejemplos y sucesos concretos consigue mantener el interés al tiempo que ayuda al lector a ponerse en situación. El resultado es muy ilustrativo, en relación a lo cual, cabe destacar la abundancia de láminas a color, grabados y mapas, que no estaban presentes en la edición anterior.

El autor pone en tela de juicio las tesis generalmente admitidas en torno a la Revolución Militar, que atribuían una supuesta rigidez al escuadrón tradicional en orden cerrado asociado a los tercios españoles. En contraposición nos presenta el retrato de un cuerpo más flexible, dotado de una gran adaptabilidad basada en el acierto al combinar tan distintas unidades (picas, arcabuces, mosquetes…) y nacionalidades (españoles, italianos, valones, alemanes…). Un sistema militar testado en los teatros más diversos, desde batallas campales hasta la guerra de asedios, pasando por las operaciones anfibias y los combates a bordo de galeras. Mención especial merece el capítulo dedicado a los tercios embarcados.

Pero más allá del análisis de la evolución orgánica de los tercios o las cuestiones logísticas, cabe destacar cómo la vida militar, las costumbres y las preocupaciones del soldado aparecen retratadas como nunca. Sus vicios y sus virtudes, desde el estricto sentido del honor hasta qué comían, dónde dormían y a qué destinaban sus siempre demoradas pagas.

También se detiene en los problemas comunes del instrumento militar de la política exterior de los Austrias, como era el constante recurso a motines y saqueos debido a la crónica situación deficitaria de la Monarquía Hispánica. Las complejidades del mantenimiento de la disciplina y el oficio de la justicia militar aparecen tratados con mucho detalle.

El objetivo de Julio Albi es recrear el universo, logístico y táctico, que rodeaba a los tercios españoles. Si los primeros capítulos nos ayudan a contextualizar históricamente la aparición y el desarrollo de esta unidad militar, los siguientes exploran su organización interna, las armas que usaban, su día a día y la disciplina que se les aplicaba. Junto a una copiosa información sobre esas cuestiones, descubrimos detalles tan interesantes como que, en contra de la creencia generalizada, el arcabuz era preferido a la pica (aunque esta era el símbolo de los tercios); que existía una gran similitud en el origen social de quienes forman parte de estos; que se tenía más en cuenta la habilidad y la destreza del soldado que su condición, a la hora de decidir los ascensos; o que, en no pocas ocasiones, los motines por la falta de recursos echaron a perder las grandes victorias obtenidas.

 

No faltan tampoco los capítulos destinados a describir a los tercios en acción, ya sea en las batallas terrestres, en los asedios o en las naumaquias. El autor analiza su formación habitual (uno de cuyos rasgos más destacados era la gran flexibilidad), las tácticas seguidas, cómo combatían, cómo se comportaban en posiciones defensivas o cómo organizaban los sitios. Para facilitar estas explicaciones, Julio Albi acude a batallas de renombre que le permiten ilustrar sus conclusiones. Estos epígrafes harán las delicias de los apasionados a la recreación de escenarios bélicos, pues se narran con mucho cuidado y fidelidad.

 

Por último, en la obra se aborda la decadencia de esta unidad de élite. Debida tanto a la pluralidad de enemigos (a mediados del siglo XVII España se hallaba, prácticamente, en guerra con todas las grandes potencias europeas, sin mencionar los conflictos internos) como a la falta de dinero, y, por lo tanto de unidades disponibles, estas circunstancias llevan a Julio Albi a afirmar: “Tras los grandes reveses como Rocroi o la segunda batalla de las Dunas no surgen voces criticando la eficacia de estas unidades, o denunciando defectos en su estructura. Acabarían siendo derrotadas, pero no por causas imputables a su organización interna, sino por los factores ya mencionados, que hacían imposible su victoria. Habría que hablar entonces, no del agotamiento de un modelo militar, sino del de un Estado, incapaz de seguir manteniendo y financiando durante más tiempo una política que estaba por encima de sus posibilidades. Los tercios, en tanto en cuanto instrumentos de esta, fueron a la vez su criatura y su víctima. A su extraordinaria eficacia se deben algunos triunfos admirables, y el aplazamiento de un resultado final que acabó por ser inevitable”.

 

Julio Albi de la Cuesta (Burgos, 15 de julio de 1948), licenciado en Derecho y diplomático de carrera, ha estado destinado en Dakar, Roma, Washington, Nueva Orleans y, como embajador, en Tegucigalpa, Quito, Lima y Damasco. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia desde 2009, es autor y co-autor de numerosos libros de historia militar, editor de otros y autor de dos novelas.