Maeva es una editorial independiente fundada en 1985 y en la actualidad es gestionada por la segunda generación de la familia.

Desde entonces, hemos ido creciendo gracias a autores excepcionales y a libros que, en muchos casos, han sido verdaderos fenómenos editoriales en nuestro país. Desde el principio apostamos por la búsqueda de aquellos libros que en primer lugar nos gusten a nosotros, para compartir luego nuestro entusiasmo con los lectores. Con dedicación y sin miedo al riesgo, buscamos los mejores autores para publicar en las distintas colecciones que conforman nuestro catálogo y mimamos cada título al máximo, para que cada lanzamiento sea único y especial.

A finales de los ochenta empezamos a publicar la serie de LOS HIJOS DE LA TIERRA, de Jean M. Auel. El clan del oso cavernario a fecha de hoy sigue siendo, junto al resto de la serie, uno de nuestros best sellers.

En los noventa seguimos creciendo con autores como Frank McCourt y el libro de memorias Las cenizas de Ángela, que llegó a más de un millón de lectores, y otros autores muy queridos por nosotros como Mitch Albom y su clásico de inspiración Martes con mi viejo profesor

En la primera década de este nuevo milenio llegaron El librero de Kabul,el conmovedor testimonio de Åsne Seierstad,y La Abadesa, el primer título de una de las autoras de novela histórica más conocidas en nuestro país, Toti Martínez de Lezea.

En el norte de Europa encontramos a tres escritores de novela negra – Camilla Läckberg Mari Jungstedt y Jussi Adler-Olsen —, que han roto todos los récords de ventas con sus éxitos internacionales; también descubrimos otras novelas que pervivirán en nuestra memoria: Entre tonos de gris, de Ruta Sepetys, Criadas y señoras, de Kathryn Stockett y, más recientemente, La lista de mis deseos, de Grégoire Delacourt, o La isla de las mariposas, de Corina Bomann.

En nuestro afán por llegar a nuevos lectores y seguir construyendo un catálogo cada vez más abierto, en el 2011 lanzamos la colección MAEVAyoung, cuyas señas de identidad son el entretenimiento, la escritura sólida y algo fundamental, el humor. Nuestro catálogo incluye a autores tan reconocidos internacionalmente como Sarah Dessen, Mats Srandberg y Sara B. Elfgren, Michelle Hodkin o Sophia Bennet.

Pero no nos paramos ahí, seguimos buscando autores, tendencias, buenas historias e innovando constantemente para crear nuevas formas de promoción. Todos nuestros títulos pueden encontrarse también en el formato digital de e-books.

Si estáis leyendo esto es que sois buenos lectores, así que bienvenidos y gracias por acompañarnos en este viaje. ¡Esperemos que disfrutéis tanto como nosotros!.

Enero de 2012, comienza el Año del Dragón, el único animal mi­tológico del Zodíaco chino, que representa la sabiduría, el poder y la riqueza. Después de que ETA anuncie el cese definitivo de su actividad armada, la vida en la idílica ciudad de San Sebas­tián discurre serena y sin delitos graves. Pero la situación cambia drásticamente cuando se halla el cuerpo decapitado de un joven estudiante de bachillerato en la Facultad de Ciencias Químicas. La investigación recae en Max Medina, inspector de Homicidios de la Ertzaintza, cuya fuerte personalidad chocará con la de una nueva compañera recién graduada, Erika López, y con la del agente de la científica Joshua O¿Neill.Los crímenes se sucederán en el Año del Dragón, un signo pro­penso a catástrofes naturales y acontecimientos trágicos.

El signo del dragón’

El Signo del Dragón es la primera entrega de una trilogía, “Trilogía del Zodíaco”, seguida de “El Vuelo de la Serpiente” que se publicará en septiembre de este año y “El Salto del Caballo” para enero del 2017.

Ricardo Alía tiene dos grandes pasiones: el ajedrez y la literatura. Dejó de competir en torneos internacionales de ajedrez para concluir sus estudios y acabó licenciándose en Ciencias Químicas por la Universidad del País Vasco. En la actualidad trabaja como químico en Barcelona, ciudad donde reside junto a su familia. Gran lector de novela negra, escribe en secreto y normalmente guarda los manuscritos en un cajón, pero en este caso ha decidido sacarlos a la luz

El signo del dragón’ es un thriller con una ambientación muy cuidada y detallista. Se nota desde el principio que Alía ha crecido en las calles de la capital de Guipúzcoa y, lo que es más importante, que es capaz de situarnos frente al Palacio de Miramar o paseando por la playa de Ondarreta a los que todavía no hemos tenido la suerte de visitar esta ciudad.

A pesar de ello, la ambientación no resta dinamismo al relato. Alía no es de esos escritores que se andan por las ramas y al poco de comenzar a leer esta primera entrega de la “Trilogía del Zodiaco’” ya nos encontramos atrapados por la investigación de unos extraños asesinatos que ocurren en la Facultad de Química de San Sebastián. Es el año 2012, dato reseñable por dos motivos: en primer lugar, por la cercanía del alto el fuego de la banda terrorista ETA, del que se sirvió Alía para que no fuese un aspecto que pudiese desviar la atención de los crímenes; en segundo lugar, por ser el año del Dragón en el calendario chino, lo que tendrá gran importancia tanto durante este libro como en toda la saga.

Los encargados de enfrentarse a esta investigación son Max Medina, un rudo y veterano inspector de la Ertzaintza y Erika López, una joven recién llegada al cuerpo con muchos secretos a sus espaldas. El pintoresco Joshua O’Neill, agente de la científica, cierra el trío protagonista. Uno de los aspectos que más he valorado durante la lectura de este libro ha sido la minuciosa construcción de los personajes. Alía es meticuloso a la hora de dotar de personalidad y, lo que es más difícil, de evolución psicológica tanto a los protagonistas como a buena parte de los secundarios. Poco a poco, a través de fragmentos protagonizados por un personaje en concreto, vamos conociendo su personalidad, sus miedos, sus deseos, sus orígenes… lo que ayuda a dar complejidad y verosimilitud al relato.

El ritmo del relato va creciendo progresivamente a medida que se desgrana la trama principal, que según ha confirmado el autor, tendrá continuidad en las dos próximas entregas. Prefiero no desvelar demasiado de la misma, aunque como adelanto, puedo dejar caer que hay muchos intereses ocultos en que no se descubra el uso que se hizo de la facultad en el pasado.

Los que, como yo, os quedéis con ganas de más después de esta novela, tendréis que esperar hasta septiembre para poder leer la continuación, titulada ‘El vuelo de la serpiente’. La tercera y ¿última? aventura de Max y Erika tiene prevista su salida en enero de 2017, y tendrá por título ‘El salto del caballo’. Poco más que decir de ‘El signo del dragón’ salvo que resulta una lectura muy recomendable para los fans de la novela negra en particular y para todo aquel al que le apetezca enfrascarse en una lectura original, amena y muy adictiva.

San Sebastián resulta el escenario perfecto para esta historia negra, la lluvia, el tono gris de sus días dentro del marco de una ciudad encantada ayudan a crear una atmósfera oscura y atrayente. Ricardo Alía ha querido acercarnos y que conozcamos algunos de los enclaves de San Sebastián que seguramente para él tengan un significado especial y lo ha conseguido. Es el caso de la Facultad de Ciencias Químicas, lugar clave para la historia.

 

“El Signo del Dragón” es una novela de crímenes en busca de su asesino, una especie de Sleep Hollow que se dedica a cortar las cabezas de sus víctimas con una espada y con la particularidad de arrancarles los ojos como trofeo.

 

La persona encargada de dar caza al criminal es Max Medina, el inspector de Homicidios de la Ertzaintza y exmiembro del cuerpo Nacional de Policía, alguien acostumbrado a resolver todos su crímenes. Max es el principal atractivo de la novela, el personaje mejor desarrollado y más completo. Soberbio, arrogante, independiente y con gabardina como buen inspector que se precie. Te lo crees, te engancha y te enamora.

 

Para resolver el caso formará el club de los tres mosqueteros como serán bautizados, Erika recién incorporada al cuerpo y Joshua O’Neil, un agente de la policía científica. Erika es un personaje que en esta primera entrega adquiere un papel muy secundario pero que se puede aventurar que tendrá mucho más protagonismo en “El Vuelo de la Serpiente” donde imaginamos podremos descubrirla mejor. A pesar de que evidentemente hay un asesino y en muchas ocasiones suele ser el verdadero protagonista, aquí no es el caso, todos los personajes que aparecerán, alguno de ellos bastante misterioso y muy bien conseguido, giran en torno a Max Medina.

 

Narrado en tercera persona la lectura de “El Signo del Dragón” resulta muy amena. Cierto es que a veces nos encontramos con un vocabulario poco habitual, utilizando algunas palabras rebuscadas pero a medida que la novela avanza se normaliza. Encontraremos también algún guiño de humor que nos arrancará una sonrisa entre tanto asesinato.

 

Ricardo Alía ha sabido hilar porque las víctimas aparentemente no guardan relación unas con otras, como si la casualidad fuera el origen de la muerte y el asesino saliera de caza a matar al primero que se encuentra, compartiendo en común solo el lugar donde se llevan a cabo.

 

Muy atractivo ha sido aportar el signo oriental del dragón a la trama, no se trata solo de un título atractivo para la novela sino que esconde una sorprendente historia, una ficción apropiada para la oscuridad que propone la novela.

 

Pero sin duda alguna lo mejor es la parte final, tanto el desenlace de la trama como las confesiones y los misterios que se revelan dejando en el aire nuevas pistas para la siguiente entrega.

 

Es inevitable pensar como el gran misterio propuesto por el autor, algo que sería un paso en la ciencia que nos haría ver la luz en determinados aspectos puede llegar a corromper al ser humano.

 

Si decides leer “El Signo del Dragón” encontrarás una lectura ingeniosa con suspense y acción, asesinatos y secuestros, con un gran inspector envuelto en un caso que va más allá de la realidad en busca de una quimera. Muy recomendable.