Katharine «Kitty» Schuyler es una pizpireta joven americana de diecinueve años que desembarca en Inglaterra junto a su anciana tía Celia para recorrer la ruta de las ciudades catedralicias más importantes.

Paseando entre vetustos montones de piedras y ciudades repletas de historia, Kitty pronto vislumbra un atractivo añadido al paisaje arquitectónico: el joven Jack Copley, americano como ella, que está realizando el mismo recorrido turístico.

En el momento del fortuito encuentro resulta evidente la mutua atracción existente entre los jóvenes, y así da comienzo una particular persecución del amor en la que Jack no solo cortejará a Kitty, sino que tendrá que ganarse la atención de su cegata tía, que no parece advertir su presencia a pesar de encontrárselo por todas partes durante el «asedio».

Con la publicación de «Cortejo en la catedral» (1893), inédita en castellano, recuperamos una de las novelas para adultos más destacadas de la autora.


Kate Douglas Wiggin (1856- 1923).

Reconocida novelista y educadora infantil americana.



Entre sus obras destacan las novelas para adultos «Mother Carey's Chickens» (1911),

«A Cathedral Courtship» (1893) y

«Penelope's English Experiences» (1893),

así como el cuento infantil «Rebecca of Sunnybrook Farm» (1903).

 

 

Deliciosa y divertidísima comedia romántica de finales del siglo XIX.

Dos jóvenes americanos se enamoran mientras recorren la ruta de las ciudades catedralicias inglesas. Alojamientos con nombres pintorescos, encantadoras ciudades inglesas con sus grandiosos patrimonios artísticos, divertidos destellos de una desmedida admiración americana por todo lo «british» y un emotivo homenaje a Jane Austen —y su novela «Persuasión»— conforman el escenario de esta cautivadora comedia romántica que hará las delicias de todos aquellos lectores que gusten de saborear un libro con una permanente sonrisa en los labios.

Katherine Schuyler (Kitty) es una joven americana de diecinueve años que se ha embarcado en un viaje cultural por Inglaterra con su tía Celia. El objetivo del mismo es visitar las catedrales recomendadas por un cura que es quien también ha planificado la ruta que deben seguir. Aunque a la joven le gustaría hacer otro tipo de turismo acepta las visitas catedralicias con paciencia. Pero Cuando se encuentran en la de Winchester aparece un joven arquitecto llamado Jack Copley que también es americano. Este se queda prendado inmediatamente de la belleza de la joven e intenta acercarse a la tía y la sobrina. Sin embargo mientras en Kitty comienzan a aparecer ciertos sentimientos, la tía Celia no se percata de la presencia del joven.

 

 

 

 

 

 

 

Cortejo en la catedral es una novelita corta que se puede leer del tirón por su extensión y porque resulta encantadora. Nos cuenta la historia de un romance en tono de comedia en el que un joven intentará desesperadamente tomar contacto con su objeto de deseo. Así cambiará el viaje que tenía planificado y seguirá a las dos mujeres desde Winchester, que es donde se conocen, a Salisbury, Bath, Gloucester, Oxford, Ely, Peterborough, Lincoln, York, Durham, Canterbury y Chester. Estos son los nombres de los lugares que las dos mujeres irán visitando conociendo las catedrales y a donde también llevarán al lector.

 

 

 

 

 

Nos encontramos a finales del siglo XIX, momento en que una joven decente y de buena familia debía llevar siempre carabina. Y en este caso la cegata tía Celia, que no se da cuenta de las apariciones del joven Copley, es perfecta para que la pareja pueda conocerse e ir acercándose poco a poco.  Aunque no es una novela costumbrista (su extensión no da para ello) si podemos percibir algunas pinceladas de la forma en que se vivían y cuajaban esas relaciones amorosas. No había oportunidad para estar a solas ni se podían hacer declaraciones abiertamente porque la clase burguesa estaba sometida a rígidas normas sociales de las que no podían salirse sin provocar un escándalo.

 

 

 

A Kitty más que las catedrales inglesas parece interesarle más el exotismo que presentan esos enclaves ingleses que va conociendo por mucho que su tía se empeñe en que anote en su diario los datos de los edificios que visitan. Los nombres tan curiosos de los lugares, las costumbres británicas tan diferentes, incluso algunas de las comidas que en América no se ven (Kitty tiene probar de una vez por todas eso que llaman limonada, que ella piensa que es un postre) despiertan su curiosidad y le resultan muy excitantes. Jack Copley, todo un caballero además de artista, es todo un ejemplo de constancia y tesón dispuesto a seguir a las dos damas adonde quiera que vayan. Está enamorado y no va a desistir en su empresa de presentarse a tía Celia y poder cortejar a Kitty como es debido. Pero Celia está demasiado centrada en sus asuntos y no se da cuenta de los esfuerzos del joven.