ESPEJO CÓNCAVO Y DUENDE NEGRO. POESÍAS REUNIDAS Y NUEVAS POESÍAS

ALFRED BRENDEL (TRADUCCIÓN DE JOSÉ LUIS REINA PALAZÓN)

Poemas escritos entre el sueño y la vigilia, combinan el sentido y el sinsentido, el orden y el desorden, melancolía y humor.
Los poemas de Espejo cóncavo y duende negro, “escritos entre sueño y vigilia”, según Brendel, combinan el sentido y el sinsentido, el orden y el desorden, melancolía y humor, evocan con frecuencia el absurdo de la gente que incurre en ilusión, a veces con gracia a veces con temor, en una combinación de elementos incongruentes que lleva al lector a una sonrisa a la vez sarcástica y melancólica.

ESPEJO CÓNCAVO Y DUENDE NEGRO. POESÍAS REUNIDAS Y NUEVAS POESÍAS

Alfred Brendel, el internacionalmente famoso pianista (¡y poeta!), nació en 1931 en la por entonces Checoslovaquia, viviendo después en Yugoslavia y finalmente en Graz, Austria. Participó muy joven en la II Guerra Mundial, y después comenzó a componer y a pintar como autodidacta, tomando después clases de algunos maestros. Su primer recital lo dio sobre La fuga en la literatura para piano: Bach, Brahms, Liszt y dos composiciones propias. Después, en 1949, ganó el premio Ferruccio Busoni y a los 21 años publicó su primer disco con solos de piano de Beethoven, Liszt, Schumann y Schubert. Su fama de intérprete creció con numerosos conciertos y grabaciones que le llevó a la celebridad mundial que todos conocemos. También filmó una serie de películas, Entre el honor y la risa, en los años 80 y ha escrito una serie de ensayos sobre la música y su interpretación con ese dominio de “maestro que sabe lo que quiere”, tal como manifiesta Michael Henecke. Ha escrito también varios libros de poesía, de humor y crítica, o humor crítico, o simplemente humor, pues éste no puede dejar de ser crítico si es excelente como el de sus poemas. “Las obras de arte han sido una reacción a ese absurdo que es la vida” afirma Brendel en una de sus numerosas entrevistas y su libro Espejo cóncavo y duende negro, (Spiegelbild und schwarzer Spuk, Gesammelte und neue Gedichte, Hanser Verlag) que reúne dos libros anteriores y añade nuevos poemas, en un total de 280 páginas, confirma esa visión con excelente humor.

Los poemas de Espejo cóncavo y duende negro, “escritos entre sueño y vigilia”, según Brendel, combinan el sentido y el sinsentido, el orden y el desorden, melancolía y humor, evocan con frecuencia el absurdo de la gente que incurre en ilusión, a veces con gracia a veces con temor, en una combinación de elementos incongruentes que lleva al lector a una sonrisa a la vez sarcástica y melancólica.

 

A.b.c.

Preguntado sobre el motivo de por qué es imprescindible leer la poesía de Brendel, este traductor comenta que «toda poesía de gran calidad, de expresión e inteligencia, y creo que no traduzco otra —mi afán es abrir al lector y sobre todo al lector poeta español a otras posibilidades actuales más avanzadas en formas y pensamiento—, aporta una renovación insólita en el eterno enfoque de creación de las realidades poéticas». Además, añade que «Brendel aporta una serie de enfoques ejemplares de realidades sociales o fantásticas, expresadas en un lenguaje muy original tanto por las singularidad de sus términos como por su magistral combinación de los mismos. Es una interpretación de “nuestra realidad” a través de un toque que nunca habíamos escuchado, singular por la combinación de los tonos inesperados de expresión, los acordes y desacordes de sus elementos, la atrevida elección temática y la gracia personal de su visión. Hay un estilo Brendel en sus poemas, tan inconfundible como el de sus conciertos, inolvidables para el que los oyó».

Estos poemas, según el propio Brendel, están «escritos entre el sueño y la vigilia». También en ellos se mezclan elementos como el sentido y sinsentido, el orden y el desorden, la melancolía y el humor… Respecto a esto, Reina Palazón sostiene que la temática de sus versos «es variadísima, pero lo importante es la crítica, la distancia y la ridiculización de esos elementos, la conciencia de su falsedad, de su engaño social, y va desde la paz del budista hasta el aislamiento del individuo que se casa consigo mismo, la vanidad del artista que realmente no lo es, o la gracia de los seres divinos cuando se rebelan o revelan su vida que no conocemos, el intercambio entre vigilia y sueño, la ridiculización de la vida privada de los grandes maestros de la música, etc. El elenco es infinito y puede leerse una y otra vez, pues sus ideas e iluminaciones adquieren nuevos reflejos en cada lectura, nuevos tonos en cada interpretación».

La musicalidad

Otro elemento fundamental de estos poemas es su musicalidad, ya que, en palabras de Reina Palazón, está presente «en cada sílaba y en cada corte de verso y resuena en todos los poemas. Cada poema es sin duda una partitura (parte de un todo: el humor Brendel) que ofrece diversas lecturas y pide correspondientes interpretaciones, como todo gran texto, partitura o poema. De nosotros depende su acertada interpretación, que nunca es absoluta, lo importante en este caso es su inteligente ironía».

 

Otra faceta fundamental es el propio lenguaje que usa Alfred Brendel, que es «Brendel puro», comenta este traductor. «Es un lenguaje muy inteligente, irónico y a veces radical, tal como desarrolla en otras ocasiones como en las entrevistas o en su realidad cotidiana, según la referencia del pianista andaluz Juan Carlos Garvayo, discípulo y amigo de Brendel, a quien dedico mi traducción».

En cuanto al proceso de traducción, José Luis Reina Palazón dice que «ha sido, como siempre en mi caso, con gran fruición e intensidad, o mejor el de una intensa fruición. Sólo traduzco autores que me interesan y por cuyo estilo y pensamiento me apasiono, textos que me deleitan y me hacen traducir gozando de emoción e inteligencia, de un arte conseguido y consagrado, que por ello necesito transustanciar a nuestra lengua para que sus lectores participen del fervor del conocimiento artístico, para que compartan conmigo esa fascinación».