acerca de
Drácena pretende difundir textos editados y extraviados en el tiempo y, por supuesto, tantos cuantos inéditos nos gusten, con una única condición: que hayan sido concebidos en lengua española.

Hay otras editoriales que se ocupan de traducir; nosotros sólo de autores en castellano, preferentemente del siglo XX hasta nuestros días. No importa de dónde sean y cómo vengan, ni ellos, ni sus textos; lo que importa es su uso acendrado y particular de la lengua para recrear el mundo. A eso, a su literatura, nos atendremos siempre para editar un texto.

Y como dijo el indio que «el mundo es ancho y ajeno» y sus extremos son infinitos y recónditos, hemos dispuesto los medios, en papel y en e-book, para alcanzar velozmente a todos; tanto en esta ribera como en la otra del Atlántico e, incluso, más allá.



editor
Diego Hidalgo Schnur


comunicación
Nacho Wilhelmi


Las confabulaciones son, contra cualquier predicción, una novela de narrador curtido y, no obstante, es la primera que brota del ingenio de Ignacio Miquel. Un relato que, como señala Manuel Longares, en el prólogo, «al concluirla, el lector se ha reído mucho con las peripecias de Julián e incluso pueden servirle de brújula para no equivocarse. Pero muy probablemente, su identificación con el protagonista no derive tanto de compartir sus hazañas como su filosofía vital. Y es que con ese compañero de viaje no le importaría recorrer el mundo.»

Compañerismo aventurero que no deja de pasmarnos al concluirla, pues la trapisonda de Julián transcurre sobre el mundo que tenemos a más a mano: el Madrid actual. Un espacio que oculta un envés para nuestra perplejidad, pues ese espacio y ese tiempo, que creíamos de sobra conocido, no es sino una inmensa confabulación que vamos a desvelar, casi a trompicones, de la mano del protagonista.
Ante tan inesperado descubrimiento advertiremos que Las confabulaciones es una novela de una agudeza y de un sarcasmo sin paragón en el panorama literario actual.


Julián Montero, su protagonista, narra los recuerdos de lo sucedido a principios de los años 90. Es huérfano de padre, no tiene buenas relaciones con su hermana Berta ni con su madre, dueña de una agencia que organiza congresos y trabaja con jóvenes modelos. Por su parte, Julián incuba unas grandes aspiraciones literarias y el azar le abrirá la puerta, ¿me cuenta un poco esto para el lector?
Ambientada en el Madrid de mediados de los 90 la novela discurre en el mundo paralelo - pero en algún punto tangencial con la historia-, de un perplejo antihéroe con un agudo sentido del humor, un acusado sentido de su singularidad, unas altas aspiraciones literarias y unas necesidades afectivas y sexuales de canalización problemática. Sí, Julián es un mal estudiante y el fracaso en los estudios le llevará a tener que trabajar en la librería de un gran almacén, y el azar le brindará la oportunidad de obtener un premio literario y la posibilidad de conocer a una enigmática chica rusa que le llevará de cabeza al misterio de su propia realidad.

"Las confabulaciones (memorias de un hombre rana)" MEMORIAS DE UN RENACUAJO UN ESCRITOR

Una fascinante novela que evoca La metamorfosis de Kafka ¿Nos cuenta un poco sobre la metamorfosis de su hombre rana?

Julián Montero, el protagonista, es un hombre rana porque su madre lo considera fallido: “me has salido rana, como tu padre”. Julián asume el calificativo porque se sabe un fracasado, y practica un distanciado menosprecio de sí mismo, de hecho titula su relato Memorias de un hombre rana. Siempre nos queda la duda de sí el apelativo rana también está relacionado con la incapacidad de Julián por establecer una saludable sentimentalidad con el género opuesto.

Pero Las Confabulaciones, aunque hace un guiño a esa obra de Kafka, no es la historia de una transformación, sino de las peripecias de una indagación en la misteriosa trama de una vida.

 

¿En la actualidad trabaja en una agencia de comunicación, es el detonante, de centrarse en algo tan serio como es narrar, escribir?

No, es más bien al contrario. Yo escribía mucho antes de hacerme periodista; de hecho me hice periodista porque me gustaba escribir. La literatura y el periodismo son caminos que discurren paralelos, y a veces se tocan, pero tienen propósitos distintos. El periodismo busca iluminar, revelar la realidad con datos y testimonios; la comunicación, mi actual trabajo, buscar convencer, generar los relatos de proyectos, empresas o instituciones, es un oficio que entronca con las artes de la retórica. Pero la literatura, sobre todo, busca recrearla realidad, para ensancharla y comprenderla. Por resumirlo brevemente: mientras el periodismo busca la verdad, la literatura pretende crear una ilusión de la verdad.

¿Es esta una novela seria a pesar del humor?

Sí, creo que es una novela seria con mucho humor. Con ella reivindico la capacidad de la palabra para construir ficciones más reales que la vida, o al menos tan irreales como la vida misma; y el humor como opción vital y artística: el viejo mecanismo desacralizador y liberador de miedos y tensiones. Ambos, ficción y humor, son los dos grandes recursos con que contamos para ensanchar los confines de la experiencia y hacer más vivible la vida. Porque como él mismo protagonista de Las confabulaciones dice, “si no fuera por la imaginación la vida sería una sucesión de trámites sin cuento…”

¿Creo que, escribiendo esta novela, me cuentan que se ha divertido sobre todo con los personajes?

Desgraciadamente, escribir no siempre es divertido, pero tiene grandes momentos: el adjetivo que te llega caído del cielo, la frase afortunada que te justifica un día de improductividad, y luego están los personajes que surgen venidos de esa maravillosa agencia de casting que está en la esquina de la avenida de la memoria con la calle imaginación, y que dirige una representante un tanto ciclotímica.

Por las páginas de esta demencial historia desfilan multitud de personajes: una madre de ambiciones desmedidas que asegura haber sido doble de Sofía Loren en el Cid; una hermana envidiosa, tan carente de belleza como de piedad; unos activistas universitarios de tres al cuarto; un patético escritor fracasado que vaga en pena por las librerías con su manuscrito inédito; un viejo poeta epicúreo y plagiario; una despampanante chica rusa, tan solícita como esquiva; un enigmático detective jubilado que advierte sobre las mentiras del género negro; un mafioso feroz y salaz; el fantasma catódico y satinado de Roldán, el exdirector de la Guardia Civil; un cargante profeta de la era del Consumo; una camarera con poderes y gustos paranormales; un cínico periodista y su círculo de adoradores de la Santa Brevedad; un paparazi que combate la oscuridad con su objetivo…

 

Las confabulaciones (memorias de un hombre rana), ¿por qué este libro? ¿cuándo y cómo se le ocurre, a raíz de qué?

La escritura parte de una anécdota real: durante un tiempo trabajé en la  librería de un gran almacén y una tarde un señor mayor se me acercó y me preguntó por un libro. Como no lo encontraba, acabé preguntando al encargado y este lo sacó de un cajón para que lo pusiera en los estantes. El hombre resultó ser el autor de un libro descatalogado que venía a comprobar si se seguía vendiendo su novela. Esta anécdota fue la chispa que encendió el motor de un relato sobre las ficciones en las que vivimos, sobre las mentiras que nos construyen o contribuimos a construir.  Decidí contar la historia desde la perplejidad de un outsider. El outsider es alguien en la periferia de las normas sociales, alguien que se siente aparte de la sociedad que observa al grupo desde fuera. Por eso elegí que fuera Julián, un chico reñido con el mundo académico y laboral, el que contara la historia.  Creo que, al igual que solo desde los oídos de un extranjero es posible detectar los misterios de tu propio idioma, para ver la trama de la vida y sus trampantojos nada como la perspectiva de un inadaptado.

 

En su novela aparece un fotoperiodista –Que por cierto ha sido mi profesión durante muchos año. ¿Me podría habalr un poco de este personaje?

Rodolfo Arias, el fotoperiodista de la novela, es un personaje secundario clave. Yo creo que es un personaje muy real, pero surgido de la fantástica agencia de casting a la que acudo a encontrar personajes. Es un periodista de a pie, curtido en las aceras de la información que, ejerciendo su función, persiguiendo una verdad informativa,  acaba desvelando la trama oculta, o al menos, haciendo un jirón al telón de la narración por el que se adivina la tramoya de la historia del hombre rana.     

¿Quisiera que explicara un poco qué encontrará el lector en el libro?

Sin ser una novela de intriga propiamente dicha, creo que comparte con las mejores novelas del género la capacidad de lograr que el lector quede atrapado y siga al protagonista hasta el mismo corazón del misterio, porque la novela tiene su misterio. Pero lo hace al tiempo que logra arrancarle sonrisas o alguna carcajada.

Como lector ¿le gusta mucho la poesía?

Sí, he leído mucha poesía,  me ha proporcionado grandes momentos de disfrute. Pero es un arte difícil. Solo los buenos poetas logran que las palabras hagan ese trabajo extra, como decía el huevo de Alicia en El País de las maravillas, y digan cosas que no suelen decir. Creo que, como decía el gran Jose Hierro, la poesía dice más con menos palabras.

¿Faltan buenos escritores o sobran, o lo que sobran son textos muy repetitivos?

Yo creo que lo que faltan, sobre todo, son lectores y tiempo para leer todo lo bueno que hay escrito. Y sí, puede que sobremos unos cuantos escritores. Y desde luego muchas páginas de muchos libros. 

Ignacio Miquel, perfecciono el humor en Inglaterra… ¿Son mejores, o se lo toman más en serio?

Bueno, eso es una broma en la reseña biográfica. Wenceslao  Fernández Florez, uno de los grandes humoristas que ha dado nuestra literatura, decía que en la literatura española no hay humor, sino malhumor, y que el Quijote es un obelisco en una planicie. Pero yo no estoy tan de acuerdo.

Yo creo que nada tiene que envidiar el humor de aquí al humor británico. Probablemente, como usted dice, ellos se lo toman más en serio. O por lo menos, valoran más el humor en las creaciones literarias. Aquí la obra cómica siempre se ha considerado menor.

Creo que en nuestra literatura, además de en las obras de los humoristas oficiales como Fernández Flórez, Jardiel Poncela, o Gómez de la Serna hay mucho humor del bueno: está en muchas obras de Valle-Inclán, Baroja…, y en la literatura contemporánea tenemos a Vázquez Montalbán, Mendoza, Landero, Longares…por mencionar solo unos cuantos.  

Dentro de la cultura. ¿Lectura, Cine, Teatro, preferencias intimas?

A mí me encanta  ir al cine, al teatro y a conciertos de clásica, de jazz, flamenco, rock...  Prefiero la música en vivo que la música de fondo. Voy todo lo que puedo.

¿Busca una novela que salte al cine, se daría por satisfecho?

Es verdad que la novela tiene una trama que puede ser muy cinematográfica.  No me importaría que alguien decidiera hacer una película de mi novela, pero sería otra cosa. El cine es otro lenguaje. Lo que más me gustaría es que mi novela conectara con otras por alguno de esos pasadizos secretos del gran laberinto de papel que, según Borges, es la literatura universal.

 

¿Que está preparando?

Estoy en los primeros esbozos de un relato sobre la manipulación, pero es pronto para hablar de ello.  Creo que he dado con un par de personajes desde cuya cabeza estoy barruntando la trama. Al final puede que se quede en un relato corto.

¿Qué tipo de lectura lee?

Leo de todo, sin mucho orden: ensayo, novela, poesía…Este verano he leído Una chica en invierno, la estupenda y única novela de Philip Larkin que Impedimenta ha rescatado para el lector español; Gloria, de Nabokov, sin duda una gran obra menor de su etapa rusa; Sentimentales, la última novela de Manuel Longares, Ser poeta hasta el punto de dejar de serlo, de César Vallejo publicada por Pretextos y El cerebro, nuestra historia, de  David Eagleman.  Como verá una cosa muy variada.

 

 Autor/ra preferidos

Tengo muchos autores preferidos. La lista sería larga. Creo que todos ellos coinciden en dar importancia al lenguaje y al humor para construir sus ficciones. 

Mi opinion particular,valenti fainê

Realmente el autor de este libro, dice realidades como templos, mientras los medios en los que trabajo tenían que contar cosas del momento, el resultado de hoy es que su nuevo trabajo   la comunicación, su actual trabajo es este libro en el que se origina generar, como bien comenta el propio autor, mientras el periodismo busca la verdad, la literatura pretende crear una ilusión de la verdad.

Su imaginación y la del propio libro nos lleva a desear saber su final es como si un imán te adsorbiera y tu intuición pretende llegar al fondo de la cuestión, con sus propios ratos divertidos y humorísticos.

Realmente hemos también como no descubierto el por que de la caratula principal del libro, La mayoría de la gente ha oído hablar de Trastorno Bipolar (o Trastorno Maníaco Depresivo), donde los individuos experimentan ciclos de cambios bruscos del humor con estados de plena euforia y otros de tremenda tristeza (manía y depresión). Pero aquí vamos a hablaros de otro tipo de trastornos que, aunque se le parece, no es exactamente lo mismo: la Ciclotimia.

Felicidades al autor” Julián Montero” y a la Editorial Dracenas por sus atenciones al mostrarnos realmente sus fabulosos libros con ello se está construyendo lo que Julian el protagonista nos relata.

Ya no les quiero hablar de lugares, conversaciones, hechos, personajes por que en realidad todos deberían leer este libro.