Drácena pretende difundir textos editados y extraviados en el tiempo y, por supuesto, tantos cuantos inéditos nos gusten, con una única condición: que hayan sido concebidos en lengua española.

Hay otras editoriales que se ocupan de traducir; nosotros sólo de autores en castellano, preferentemente del siglo XX hasta nuestros días. No importa de dónde sean y cómo vengan, ni ellos, ni sus textos; lo que importa es su uso acendrado y particular de la lengua para recrear el mundo. A eso, a su literatura, nos atendremos siempre para editar un texto.

Y como dijo el indio que «el mundo es ancho y ajeno» y sus extremos son infinitos y recónditos, hemos dispuesto los medios, en papel y en e-book, para alcanzar velozmente a todos; tanto en esta ribera como en la otra del Atlántico e, incluso, más allá.

Un hecho real —la desaparición de una locomotora en la inmediata postguerra española y su búsqueda por parte de un teniente y un par de soldados, durante dos años— es el origen de Las calicatas por la Santa Librada; un retrato, por momentos sarcástico y, por momentos, con-movedor, de tan aciago periodo de la reciente historia de España.

Las calicatas por la Santa Librada desborda las convenciones de la novela al uso, por la variedad de materiales (documentos administrativos, sentencias judiciales, artículos de prensa, cartas…) que la constituyen, y por el puñado de relatos que la van trenzando hasta plasmar una vívida estampa de la época, concebida siempre desde el humorismo, a veces, descarnado y, otras, de una emocionante ternura.

Drácena publica por fin este prodigioso y desmesurado relato que resultó finalista absoluto del XXIII Premio Azorín de novela.

Las calicatas por la Santa Librada:Un hecho real la desaparición de una locomotora en la inmediata postguerra española y su búsqueda por parte de un teniente y un par de soldados, durante dos años es el origen de las calicatas por la santa librada; un retrato, por momentos sarcástico

Nació en Villena en 1961. Se trasladó a Caudete a los siete años, y entre ambos pueblos pasó su vida hasta que, a su debido tiempo, marchó a Valencia para licenciarse en Filosofía. En 1990, se instala en Madrid, y tras probar suerte en diversos oficios, en 1996 decide dejarlo todo para dedicarse a la escritura.

En 1999, resultó finalista absoluto del XXIII Premio Azorín con su primera novela, todavía inédita, Las calicatas por la Santa Librada. Ha publicado las crónicas africanas A la sombra de Franco (2004) e Ifni: la guerra que silenció Franco (2006), también la crónica local, El coro de la danza (2006) y el ensayo Gaudí o el clamor de la piedra (2011), que resultaría seleccionado como lectura recomendada en los cursos de doctorado de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid. También la novela Stopper (2008), que sería distinguida como lectura imprescindible por el Dpto. de Lenguas Modernas de la Universidad Estatal de California.