Una bella dama recibe mensajes de un misterioso enamorado a través de los anuncios por palabras de un periódico. Ese es el argumento de “El Círculo Rojo”, uno de los relatos protagonizados por el detective de ficción más conocido de la literatura, Sherlock Holmes, y en el que se inspiró el escritor Alberto Cerezuela para crear, allá por 2008, la editorial que ha revolucionado el sector de la autoedición en España, dando solución a aquellos autores que tenían problemas para publicar un libro o que estaban cansados de la forma de trabajar de las editoriales convencionales. En este tiempo, han sido han sido más de 8000 los autores que han confiado en Círculo Rojo para editar un libro, contando con la garantía y la seguridad de una empresa que tiene registrados 10000 ISBNs en el Ministerio de Cultura. En 2017 la editorial publicó 2000 obras distintas y en 2018 Círculo Rojo recibió la "Bandera de Andalucía" por parte de la Junta de Andalucía como reconocimiento a su labor.

El secreto de Círculo Rojo es la solvencia y garantía de una empresa líder, que ha sido recomendada en TV por personalidades de la cultura como Iker Jiménez o Christian Gálvez, que participa en ferias del libro donde sus autores pueden firmar, y que tiene herramientas exclusivas como una plataforma para consultar las ventas y cobrarlas al momento, un acuerdo con Logista (distribuidora de Planeta y McGraw Hill que llega a 4400 librerías), y unos premios anuales donde participan nuestros escritores.

Durante el desarrollo de una jornada cinegética el día del Pilar del año 77 entre Martín y su padre Miguel, este último le desveló, entre lágrimas, el secreto que esconde un almendro bajo sus raíces y que tanto le atormenta a él como a su madre desde hace años. Ese lugar oculta de la luz los restos de su padre, asesinado en 1936.
A partir de ese instante, Martín, junto con la ayuda de Armando, un cura inconformista, tratará de conocer todo a cerca de la vida de sus abuelos en aquellos años convulsos y silenciados, y sobre todo averiguar en qué condiciones y cómo falleció su abuelo, de nombre igual que el suyo. Pero los acontecimientos que rodearon la muerte de Martín, así como la vida de su mujer, Rosa y sus dos hijos Miguel y Libertad, a lo largo del tiempo que estuvo su cuerpo bajo la protección del almendro, hacen que esta historia, tan común en muchos lugares de España durante aquellos tenebrosos años, deje de ser un mero asesinato más, para convertirse en una historia distinta y nueva, puesto que el destino es caprichoso y juega con las vidas de las personas como fichas en un tablero ajedrez. La trama se desarrolla entre sorpresa y sorpresa hasta el mismo día del sepelio en el cementerio de Ausejo.
En 1985, Beatriz, una novel periodista madrileña es la encargada de cubrir la noticia de la exhumación del cadáver, casi cincuenta años después del crimen que quedó impune al abrigo del Glorioso Movimiento Nacional. De mala gana cumplirá con su cometido hasta que descubre la importancia de los pequeños detalles en el devenir de cada individuo.
El cúmulo de sentimientos tan dispares que afloran a lo largo de la novela a través de sus personajes, hacen de este relato una alegoría a la vida misma y sus objetivos.

SIN PERDÓN Y SIN AMÉN

Eduardo Eguizábal Diez, nacido en la capital riojana en febrero de 1972, es Doctor en Ciencias Químicas por la Universidad de La Rioja.
Casado y padre de dos hijos, actualmente, compagina su actividad laboral con sus otras dos pasiones, la caza y la lectura.
Como homenaje a su abuela materna, quién de algún modo le inspiró para decidirse a escribir su primera novela Sin Perdón y sin Amén. Un relato donde se mezclan sentimientos enfrentados
y que, en defnitiva, marcan nuestra vida. Quiere ser también un pequeño tributo al mundo literario, por estar en deuda con todos aquellos autores que le ayudaron a través de sus textos en esta
nueva actividad, la escritura.

En 1985, Beatriz, una novel periodista madrileña es la encargada de cubrir la noticia de la exhumación del cadáver, casi cincuenta años después del crimen que quedó impune al abrigo del Glorioso Movimiento Nacional. De mala gana cumplirá con su cometido hasta que descubre la importancia de los pequeños detalles en el devenir de cada individuo.
El cúmulo de sentimientos tan dispares que afloran a lo largo de la novela a través de sus personajes, hacen de este relato una alegoría a la vida misma y sus objetivos.

-¡Martín, Martín, vamos, ya es hora! –susurró mi padre al abrir la puerta de mi habitación.

 

-¡Voy papá, ahora bajo! –contesté a la vez que estiraba los brazos y bostezaba.

 

-Vete desayunando, voy a por los perros. Te espero en el corral.

 

-Coge a la cachorra. En la codorniz no lo hizo mal.

 

-¡Bien, pero date prisa! El día viene bueno –acabó diciendo, mientras medio cerraba la puerta de mi habitación y bajaba por las escaleras, dirección al garaje.

 

Martín sentado en la cama se despereza y comienza a vestirse.

 

Yo, por aquel entonces tenía veinte años y recuerdo perfectamente ese día de 1977 como si fuese ayer. Era 12 de octubre, Día de la Hispanidad o festividad del Pilar, o para algún nostálgico de las tinieblas que asolaron España durante cuarenta años, Día de la Raza. Raza de la sinrazón y del fanatismo extremo de unas ideas que frenaron el avance de un país que empezaba a dejar atrás el yugo de la Monarquía y del Clero, que empezaba a despertar de un mal sueño de servilismo y miseria. Día de la Raza, aquella raza que acabó con millares de vidas de su propio pueblo, por culpa de un odio larvado entre almas vecinas que corrió más rápido que el amor, muchas veces por una simpleza o gesto mal interpretado. Día de la Raza. Una raza envidiosa, mezquina, engreída y muy orgullosa, a la vez que fratricida, que bautizó de sangre ibérica toda España con tal de no reconocer sus errores y miserias. Día de la Raza. No sé de qué raza, pero de la mía no.

 

Ese día, 12 de octubre, daba comienzo como todos los años la temporada de caza. Se iniciaba la Caza General, lo que para los amantes de la caza era el inicio del sueño esperado durante todo un año. Se podía dar caza a esas perdices que durante el año corrían y volaban por entre las cepas, las liebres que durante el atardecer se ven en los sembrados o los conejos que corren delante del coche cualquier día cerca de sus madrigueras, sin olvidar a las aves migratorias como alguna codorniz rezagada que siempre queda después de la media veda de agosto y las malvices que buscan el fruto del olivo y de la viña.

 

SIN PERDÓN Y SIN AMÉN

 

Estimado Valentí,

 

Encantado de contestar a tus preguntas, cómo no, pero en lugar de hacerlo de una manera, llamémosla tradicional, lo haré a mi manera ensartando una con otra para darle a esta entrevista un valor más amigable. Al igual que hace Martín, nuestro protagonista, con la periodista.

 

Soy un riojano natural de Logroño, pero desciendo de dos pueblitos riojanos a los que me siento muy unido y próximo, esos lugares son Bergasa, localidad riojabajeña próxima a Arnedo y de donde era natural mi padre, por la otra rama de mi familia mi madre es de Brieva de Cameros, un pueblo de montaña muy bonito y al que invito a todo el mundo a conocer pues su belleza es indescriptible.

Como puedes ver, permíteme que te tutee, con estos inicios me considero una persona muy rural, donde todo lo relacionada a la vida de pueblo, sus gentes, sus culturas y agriculturas son parte de mí, lo que yo llamo mi “ente físico”. Es de aquí y gracias a mi padre donde heredo mi pasión por la caza, ya no tanto el hecho de abatir una pieza, sino más todo lo que rodea a este deporte, animales y campo. Aquí contesto a una de tus preguntas diciendo que soy cazador de caza menor, especialmente me gusta la perdiz, la cual te obliga a estar en forma si quieres abatir a este hermoso pájaro. Las monterías no me gustan, me parecen monótonas y aburridas.

 

Lo que yo llamo mi “ente espiritual” lo forma mi pasión por el estudio y la lectura, el ser crítico con las cosas y plantear nuevas opciones, no dar por hechas las cosas, no soy amante de los dogmas de fe, soy hombre de ciencia, de hecho soy doctor en Químicas. Prefiero la lectura, como has podido entrever, dentro de mis aficiones, aunque el buen cine español o francés también me cultivan.

Pues estas dos características son las que componen mi persona y quizá esta preparación haya sido la necesaria para escribir esta novela. Una novela que te puedo asegurar me ha salido de muy adentro, desde las entrañas, como me dijo un primo mío y que me ha dado paz, una paz interior que me ha reconfortado muy gratamente.

 

Yendo al origen de la novela, al germen de la misma, puedo señalar que la semilla fue sembrada en el pueblo de mi madre, en Brieva, hace muchos años. Yo tendría por aquel entonces 19 ó 20 años, cuando a lo largo de una conversación entre jóvenes hablando de que si rojos, que si fachas, que si Franco o que si República, un señor mayor me espetó, me dijo de golpe, “tú cállate que estás aquí gracias a Franco”. Te puedo asegurar que si me dan una bofetada no me duele tanto; era agosto y me quedé helado.

Pues esas palabras me removieron, no me dejaron indiferente, porque físicamente es cierto, pero ideológicamente me oponía a esa verdad.

Verás, a mi abuela materna durante los primeros días de la sublevación le asesinaron a su primer marido, dejándola viuda y con una niña pequeña a su cargo y embarazada como estaba de otra criatura. Vivían en Anguiano, un pueblo cercano a Brieva, famoso por los danzadores de zancos, y después de aquello se trasladaron a Brieva donde vivía la familia de mi abuela. Lógicamente, a raíz de aquello mi abuela se casó en 1940 con quien fue mi abuelo, y por ello, esa cruel afirmación de aquel señor que me hizo querer saber todo lo que había ocurrido en el seno de mi familia.

Pero había un problema, además de la ignorancia en la que estábamos sumidos todos los jóvenes de mi tiempo acerca de la guerra Civil, pues en el colegio sólo te decían (y si te lo contaban) que “La Guerra Civil empezó en 1936 y acabó en 1939”. Eso es toda lo que te enseñaban, por desgracia hoy siguen los chavales con la misma ignorancia, no interesa conocer la historia más reciente de España.

El otro problema con el que me encontré fue el silencio, un silencio impuesto en mi familia a hablar de aquellos asuntos. Mi madre son 7 hermanos, incluidos mis tíos mayores fruto del otro matrimonio de mi abuela. Nunca se hablaba de esos temas, lo poco que sabías eran historias que yo me creaba de escuchar alguna palabra suelta. No podía, o no me atrevía a preguntar qué pasó en 1936, no quería herir a nadie, pues sabía que mi tía la mayor sufría mucho la muerte de su padre, que para más INRI (mejor dicho para menos) su cuerpo estará enterrado en alguna de las numerosas fosas comunes que recorren la geografía española, para ser merecedores de la medalla de plata a nivel mundial en este tipo de cosas. Desgraciadamente, a mi abuela no podía preguntarle, pues falleció cuando yo tenía un año.

La única manera de enterarme de lo que había pasado en este país era leer sobre ello, informarme a través de libros y documentales, lo que hizo crecer en mí un interés mucho mayor hacia la historia, una asignatura plomiza y dura en el bachiller.

 

Después de mucho leer, de absorber información, y sobre todo después de cayeron en mis manos varios libros de lo que ocurrió en mi provincia, en especial uno de J.Vicente Aguirre “La Rioja 1936. Aquí no ocurrió nada”, donde nos relata pueblo por pueblo de todo lo que pasó en ellos durante aquellos incívicos años, con testimonios de las personas, como mi abuela o mis tíos, que sufrieron aquel azote, aquella violencia gratuita que devastó familias, diezmó pueblos y generó mucho dolor y resentimiento que sumados a los 40 años de Dictadura hicieron una losa muy incómoda y pesada sobre aquellas personas. Para dar algún dato, en La Rioja asesinaron a 2002 personas, bastantes más que las cerca de 1700 personas caídas en el frente de batalla. Para una provincia donde vivían unas 200.000 personas pues verdaderamente son números a tener en cuenta y no obviar el hecho de que no pasó nada. Pasar pasó y mucho.

 

Pues todos estos sentimientos, sus historias y confesiones son las que me incitaron a escribir esta novela “Sin Perdón y sin Amén”, un homenaje a mi abuela materna y en extensión a todas aquellas personas que sufrieron en sus carnes el azote de lo peor, una guerra civil entre hermanos. Te puedo asegurar, Valentí, que me he involucrado en la novela y he sufrido esos sentimientos como propios, como vividos en primera persona y quizá sea eso lo que más me ha gustado a lo largo de la novela, que me identificaba con todos los personajes. Puedo decirte que aún hoy, después de leerla mil veces hay puntos que me ponen la carne de gallina.

 

Puedo decir que he escrito una novela ambientada en la Guerra Civil, en una zona donde no hubo batallas ni nada por el estilo, aunque sí muchas muertes, pero que en ningún caso pretendo hacer propaganda por un bando u otro, aun considerándome republicano. Cuenta la historia de un nieto que de casualidad durante una jornada cinegética, digámoslo así, se entera de que su abuelo está enterrado en una cuneta. A partir de entonces, trata de primero enterarse de qué, cómo y cuándo ocurrió aquello para posteriormente recuperar los restos de su abuelo y darles santa sepultura para honrar su memoria y a la de los suyos. También mezclo los avatares de una joven periodista ambiciosa que busca la gloria profesionalmente hablando y que descubre que son los pequeños detalles de los que está rodeada la vida los que te hacen como persona, siendo lo más importante.

 

Me preguntabas por el elenco de personajes que aparecen en la novela, no me parecen tantos, pero si es cierto que están elegidos concienzudamente y cada uno representa bien su papel en cada momento. No olvidar a Berta y el juego de palabras con su verdadero nombre, Libertad, como jugar con la censura del momento. Piensa en las personas que te rodean, si las quitas tu vida está vacía, cada una tiene su misión. Curas, periodistas, gente sencilla de pueblo, de mis pueblos, gente con la que me identifico y esos lugares y momentos vividos de mi infancia, antes de crecer, el olor acre de la lluvia, el sonido de las campanas cuando tocaban a fiesta o a muerto. Es algo muy intenso y algo muy de nuestra España, algo que aprendí de leer a Delibes, Cela, Sender, Gironella y otros más, por eso me parece que este libro es un pequeño tributo, mi pequeña contribución al mundo literario, que me apasiona y apasionará.

 

Además, de todo lo leído y de todo lo que me ha sorprendido te puedo decir que el contexto histórico que relato es cierto, real, ocurrió tal cual lo cuento desde que inicio la novela hasta el momento de los acontecimientos. Mucho me impactó que esos tercios Sanjurjo y Palafox, creados en septiembre del 36, asesinaran a sus propios soldados porque sí, sin preguntar, tuvo que ser muy fuerte haber vivido aquello, sin saber el porqué de lo que pasaba, ni para los soldados ni para sus familias.

 

Los personajes aquí elegidos son ficticios todos salvo dos, el que fue alcalde de Alcanadre en 1936, D. Agustín Royo, y el personaje de la recepción del hotel, que aunque no digo el nombre muchos le han puesto la cara de él, como así era. El resto de personajes son inventados, no sus entornos, puesto que los pueblos son cómo los cuento; incluso la periodista trabaja en la revista Interviu, desgraciadamente desaparecida recientemente. Por eso es una novela que en lugar de La Rioja puede estar ambientada en cualquier punto de la geografía española, Salamanca, Jaén Girona, Zamora,… y te aseguro que no desentona, pues las historias y vivencias contadas pasaron de verdad, y por desgracia en muchos lugares.

 

Para finalizar, señalar que hay varios capítulos del libro que me gustan por encima de todo, como es el dedicado al asunto de las peras, donde la hipocresía del momento frente a unos niños puede desbaratar toda una vida, o la entrevista de nuestro protagonista con su tía Amalia, o la forma de enfocar el ocaso de sus días la, para mí, verdadera protagonista, Rosa. Y sobre todo las conversaciones entre todos los personajes, con dichos de aquellos tiempos que todos conocemos o hemos oído.

En cuanto el porqué deben de elegir mis nuevos lectores este libro es porque es una novela con asuntos, historias y anécdotas que todos hemos vivido, más si cabe desciendes de un pueblo. Porque profundizo en un mar de sentimientos que emocionan al lector y raro será aquel que no se identifique con alguno de los personajes. Porque no todo es blanco o negro dentro de una institución como la Iglesia y porque el poso que dejamos cuando abandonamos la vida son esos pequeños detalles que nos hacen diferentes a los demás y nos reconfortan.

 

Incluso tanto la portada como el título se entienden cuando uno se ha leído el libro, aparece un almendro, que es real y existe, que representa una historia verídica aunque aquí le he dado cierta forma. Créete una cosa, tenía la novela casi acabada y no encontraba un título idóneo, hasta que dos palabras por la radio dentro de un contexto diferente me hicieron dar con él.

 

El libro, para mí, es un éxito desde el momento que lo publiqué de lo cual estoy muy orgulloso de ello. Pero el que amigos te digan que les ha gustado y se hayan emocionado con él eso me ha reconfortado más pues he visto que la gente que me aprecia ahora me lo agradece más y me tienen en más estima (una subida de moral extra). Se habrán vendido unos 700 ejemplares, no sé si son muchos o pocos pero a mí me vale. Y espero que se vendan más, sobre todo porque la historia vale la pena, como así lo decís quienes os habéis leído el libro. Incluso “debería ser llevada al cine” como me dijo un amigo, aunque eso son palabras mayores.

Sin más, espero que haya contestado tus preguntas y algo más y que gracias por todo y por exportar este pedacito mío por tu tierra y amigos.

 

Si tienes alguna otra cosa más me lo haces saber y estaré encantado de contestarte.

 

Lo dicho, un abrazo y gracias por todo, Valentí

 

 

 

 

Eduardo Eguizábal Diez

SIN PERDÓN Y SIN AMÉN

 

Opinion de un aprendiz : valenti fainê

Menudo escritor riojano so salió, que suerte la editorial Círculo Rojo tener un diamante con esta escritura.

Apasionado en lectura y su estudio, incansable, es un personaje, estupendamente franco y sobre todo alcanzable no se las da de listo y te ayuda a convertir lo típico en una amigable charla de amigos.

A mis preguntas siempre bien contestadas solo podemos comentar que, una vez leído el libro, tenemos el honor de adelantarnos que el éxito está asegurado.

Un libro no fácil de escribir ya que su historia verdadera en honor de su madre, en Bierva, pero de esto hace unos muchos años. Sobre mi conciencia cae escribir que por culpa de un pájaro de mal agüero enfado bajo un insulto a nuestro, escritor, dejando parte del todo lo personal cae en manos de nuestro escritor, un libro de  J.Vicente Aguirre “La Rioja 1936 y aquí señores ya les contamos que este libro no pueden perdérselo engancha como el tiempo, con calor refresco y con frio calefacción o fuego .

Éxito asegurado felicidades y un millón de gracias a la editorial y sin este escritor no hubiésemos descubierto este libro.