SINOPSIS
Si bien la experiencia religiosa puede ser espiritual, no toda intención espiritual debe ser sometida a los estándares de la religiosidad. La actitud mística puede encontrarse en la indagación inherente a la actividad racional. Un camino para tan osada finalidad es el ofrecido por el paradigma de la vacuidad. Los filósofos, cuando son místicos de la palabra, saben que sus utensilios no son absolutos y que están siempre a la orilla de lo que su razón les ofrece. La facultad de considerar la vacuidad de nuestros saberes es el punto de partida de la espiritualidad filosófica, la que es propia de quienes han hecho de su vida una prosa en donde las preguntas son superadas por el silencio. En ese estado, incluso la idea de haber despertado deberá ponerse en duda.
Dividido en tres capítulos, el libro aborda el pensamiento sobre lo real, lo ilusorio y lo verdadero ofrecido por Nāgārjuna, autor de los Versos sobre los fundamentos del Camino Medio; asimismo, el texto ofrece distintos análisis del Advaita Bodha Dipika, el Vākyavritti, el Bhagavad-Gītā y el Ātmabodha, obras en las que se delinean las contribuciones de Śaṁkara, encomiable pensador de la no-dualidad; por último, la obra alude ampliamente la racionalidad espiritual de Nishitani, quien logró proponer la idea de una Deidad centrada en la vacuidad. Por todo ello, es oportuno que el auténtico amor a la sabiduría resurja como eslabón que coadyuve a la recuperación de la consciencia del hombre y la mujer contemporáneos, enraizados en sociedades distraídas que han perdido la atención hacia lo esencial. La consideración de autores antiguos no debe representar un retroceso, sobre todo si se entiende que los tesoros culturales se descubren tras excavar en las profundidades de la historia del pensamiento humano.

El paradigma de la vacuidad en Nagarjuna, Shamkara y Nishitani

Héctor Sevilla Godínez
(México, 1976). Doctor en filosofía por la UIA de la Ciudad de México. Miembro de la Asociación Filosófica de México, de la Asociación Transpersonal Iberoamericana y de la Sociedad Académica de Filosofía de España. Es profesor e investigador de la Universidad de Guadalajara, en el Centro Universitario de los Valles. Sobresalen sus libros Contemplar la Nada (2017), Filosofía Transpersonal (2017), Apología del vacío (2016), así como la coordinación de la obra colectiva Analogías alternantes de la nada (2015) y la novela filosófica El vacío de Dios (2014). Ha contribuido con sus estudios y publicaciones al ámbito de la ontología, la mística y la literatura, aportando las bases de un renovado nihilismo de corte transpersonal.

PREGUNTAS SOBRE SU LIBRO: Espiritualidad filosófica”HECTOR SEVILLA"AUTOR DE ESTE GRAN LIBRO"

 

 

 

Un libro explicativo , referencial , o de estudio como lo definiria de cara al lector?

Primero que lo procedente, deseo agradecer su interés hacia el libro, mi obra y mis palabras.

El libro “Espiritualidad filosófica” puede convertirse en un libro explicativo, referencial o de estudio, según sea el lector que lo aborde. Será un libro explicativo si quien lo lee ha comenzado un proceso de profundización emocional-intelectual-espiritual y está dispuesto a realizar preguntas que rompan con lo convencional. Será referencial para quien, tras avanzar en la opción anterior, encuentre algunas pistas de respuesta en él, dándose cuenta de que no hay tal cosa como la respuesta absoluta. A la vez, será un libro de estudio para quien no haya iniciado ninguno de los dos procesos antes referidos y se centré solamente en un interés de orden académico. Obviamente hay dos tipos de estudio: el que busca respuestas que tranquilicen nuestra ansia de saber y el que busca confrontaciones que produzcan un caos necesario del que pueden brotar nuevas opciones. La pretensión es la segunda. Pero, ¿qué tipo de libro es este para quien pose sus ojos en el? Eso depende del lector.

 

En su libro hay temas super interesantes, como el esclarecimiento de la teoría de contemplar la nada, ¿nos podría explicar algo sobre ello?

 

 

Nuestra costumbre, matizada por la educación que hemos recibido en casa y en la cultura que nos rodea nos conduce a conocer las cosas a partir de lo tangible, lo presente, lo medible, lo captable con los sentidos. La opción de contemplar la nada aporta un camino alternativo: uno que no se sujeta a la comprobación inmediata, sino a la intuición de lo que puede ser, de las posibilidades, de lo que no se manifiesta de las maneras tradicionales, pero que no por ello deja de estar presente. Contemplar la nada no consiste en ver algo invisible, sino en comprender que lo visto no es lo es todo, que lo entendido no da una explicación definitiva y que más allá de la ilusión de nuestras certidumbres existen aspectos que desconocemos. Contemplar la nada es intuir lo transpersonal, captar que el silencio permite los sonidos, que de la oscuridad brota la luz y que la muerte es parte de la vida. Uno de mis libros anteriores lleva el título de Contemplar la Nada, editado por Itaca en la Ciudad de México. En el caso del libro que ahora nos ocupa, la idea de contemplar la nada es revisada a partir de los tres autores centrales abordados: Nagarjuna, Samkara y Nishitani.

 

Filosofía transpersonal y Apología del vacío, la gente no lo tenemos claro son muchas las respuestas pero son como estrellas de la constelacion no tienen una definicion?

La filosofía de orden transpersonal es la que se supera a sí misma. El pensamiento transpersonal supone el reconocimiento de que no estamos solos en el mundo, pero que aquellos a los que hemos creido acompañantes, nombrandolos dioses, haciéndolos a nuestra imagen y semejanza, han sido resultado de una necesidad explicativa. Por ende, asumir lo transpersonal arroja dos condiciones: notar que lo absoluto no es explicable del todo y que, sin embargo, no escapa a nuestro día a día, que está presente. La filosofía tradicional se sustenta en el pensamiento humano, y es natural que la transpersonal comience por el mismo camino, puesto que esbozar la filosofía transpersonal no nos convierte en más que personas, pero al menos no nos detiene en la arrogante suposición de que somos poseedores de la verdad definitiva. Visto así, la filosofía transpersonal es una especie de metafilosofía. Pero para llegar a ello es necesario el transcurso de la razón. No hay manera de penetrar en la intuición transpersonal quedándose en una etapa pre-racional.

Ahora bien, la apología del vacío es una defensa a sus posibilidades. Solemos negar el vacío que sentimos, tratando de llenarlo o compensarnos con actividades, objetos o personas que nos distraen de la pena y del sollozo, de la tristeza y de la melancolía. No obstante, el vacío, cuando es vivido fecundamente, conduce a la conciencia de la necesidad del cambio. El vacío, por tanto, más que ser evitado debe ser utilizado como una plataforma para emprender uan revitalización armónica. Muchos han tachado al nihilismo como algo que debe evitarse, pero, por el contrario, es el inicio del camino hacia la rebeldía y la inconformidad con la situación social y personal que estemos viviendo. Visto así, es posible un nihilismo o una vivencia de la vacuidad que conduzca, no sin esfuerzo y voluntad del individuo, a transformar la existencia de manera decisivamente fructífera.

 

Aporta información sobre lo real, lo ilusorio y lo verdadero, ¿nos cuenta un poco sobre eso

Nagarjuna entendía que el mundo que vivimos, el samsara, está lleno de ilusión. La ilusión podría considerarse una suposición de verdad. Ahora bien, cuando creemos que la idea es liberarnos de esa suposición para conducirnos a lo real, también solemos equivocarnos, puesto que nos mantenemos en un plano explicativo en el que se asume que hay algo iluso y algo real, y que lo segundo está a nuestro alcance. Por ello, quien cree alcanzar el nirvana se equivoca, puesto que en su orgullo no distingue que es el ego lo que lo hace sentir cómodo, tal como lo expresa la contradicción siguiente: “He llegado al nirvana, he superado mi ego, soy mejor que los demás”. De tal manera, comprender la no dualidad, que a la vez no significa igualdad, es una intuición de lo verdadero. En otras palabras, parte de lo verdadero consiste en reconocernos alejados de la separación enre la ilusión y lo real, al menos en el transcurso de nuestra travesía por el mundo o en el tiempo previo a la comprensión de que cada uno es Brahman o, mejo dicho, Eso.