Desperta Ferro Ediciones es una editorial independiente fundada en 2010 por tres historiadores que decidieron hacer de su vocación, la Historia, un modo de vida y apostar por un producto cultural de calidad y en papel. Actualmente la editorial cuenta con cuatro cabeceras de revistas (Desperta Ferro Antigua y Medieval, Desperta Ferro Historia Moderna, Desperta Ferro Contemporánea y Arqueología e Historia) y desde 2015 con una línea de libros en la que han visto la luz una treintena de títulos (catálogo completo aquí). En la actualidad, Desperta Ferro Ediciones cuenta con quince profesionales en plantilla y decenas de colaboradores externos.

La vibrante historia que inspiró El paciente inglés Desperta Ferro Ediciones El oasis perdido recoge las fascinantes exploraciones en el desierto libio de un grupo de exploradores de diferentes nacionalidades que fundan el Club Zerzura y que el estallido de la Segunda Guerra Mundial tornó en rivales, espías y agentes dobles

EL OASIS PERDIDO

El Dr. Saul Kelly nació en 1975 y obtuvo el doctorado en la London School of Economics and Political Science en 1995. Actualmente es profesor adjunto de Historia internacional en el Departamento de Estudios de Defensa en el King’s College de Londres (Joint Services Command and Staff College), al que se incorporó en septiembre de 2001. Anteriormente ha sido investigador en la Universidad de Westminster e investigador asociado de la Unidad de Investigación de Límites Internacionales de la Universidad de Durham.

Está especializado en la historia de las grandes potencias en Oriente Medio y en el norte de África, y entre los temas que investiga destacan la Guerra Fría, las grandes potencias en el norte de África y Oriente Medio en los siglos XIX y XX, las relaciones angloamericanas, la política exterior británica desde el siglo XIX hasta el presente o la historia imperial británica y europea.

Saul Kelly el autor de Cold War in the Desert: Britain, the United States and the Italian Colonies, 1945-52 (2000), War and Politics in the Desert: Britain and Libya during the Second World War (2010) El oasis perdido. Almásy, Zerzura y la guerra del desierto (2018). También ha editado Whitehall and the Suez Crisis (2000) y Dignified and Efficient: The British Monarchy in the Twentieth Century (2000).

El oasis perdido recoge las fascinantes exploraciones en el desierto libio de un grupo  de exploradores de diferentes nacionalidades que fundan el Club Zerzura y que el estallido  de la Segunda Guerra Mundial tornó en rivales, espías y agentes dobles.   

26-11-2018 – La editorial Desperta Ferro Ediciones publica El oasis perdido. Almásy, Zerzura y la guerra del desierto del historiador británico, especializado en historia de las potencias de Oriente medio, Saul Kelly. La obra se adentra en la búsqueda del mítico oasis de Zerzura, donde el rey Cambises de Persia perdió a su invencible ejército, por parte de un grupo de aventureros que acabarán tomando partido en el mayor conflicto bélico del siglo XX.

«Me gusta pensar en Zerzura como una idea que no podemos describir con una palabra, algo que espera a ser descubierto en algún lugar remoto e inaccesible, si uno es lo suficientemente arrojado como para intentar su búsqueda». Así describía Ralph Bagnold la pasión que durante los años treinta del siglo XX arrastró a un grupo de aventureros cosmopolitas –el Club Zerzura– a internarse en el desierto de Libia, recorriéndolo en vehículos y aeroplanos en pos de oasis perdidos y antiguas ciudades de civilizaciones desaparecidas, con las Historias de

Heródoto como guía de viaje. Pero estos gentlemen se dedicaban a cartografiar

 

 

 


el desierto de Libia por motivos militares. El Club Zerzura enmascaraba una rivalidad despiadada: si Mussolini contaba con hacer de Egipto la pieza central de un nuevo Imperio romano, los británicos, para quienes el canal de Suez era estratégico, estaban totalmente dispuestos a impedirlo.

Los miembros del Club tomarían senderos encontrados. Mientras que Bagnold fundó el Long Range Desert Group para espiar e interrumpir el avance de Rommel, el conde László Almásy –fascinante aventurero y aristócrata húngaro, el verdadero “paciente inglés”– intentaba llenar El Cairo de agentes nazis. Un juego peligroso en el que ambos se valieron del conocimiento y los mapas del desierto trazados durante sus arriesgadas exploraciones.

El oasis perdido se ha convertido en el libro clave para entender este trepidante episodio de la Segunda Guerra Mundial que ha fascinado a novelistas como Michael Ondaatje, cuya obra, después llevada al cine con éxito de crítica, El paciente inglés, ha acercado la figura de László Almásy y el Club Zerzura a millones de espectadores. Saul Kelly ha conseguido con El oasis perdido sacar a la luz la historia real de estos exploradores y ponerla a disposición de todos los lectores.

Entrevista a Saul Kelly

¿Por qué tantos europeos han estado obsesionados con encontrar Zerzura a lo largo de la historia?

Desde los antiguos griegos, a los europeos les ha fascinado lo que pudiese haber en el interior de África, especialmente en las arenas del desierto libio. Las tradiciones locales hablaban de un oasis perdido que alberga una fabulosa riqueza que había sido descubierta por los faraones. Desde principios del siglo XIX los exploradores europeos procuraron encontrar este oasis.

El libro se centra en un grupo de exploradores que fundaron el Club Zerzura y recorrieron el desierto libio para encontrar el mítico oasis. ¿Cuál era el vínculo entre ellos?

Lo que unía a los miembros del Club Zerzura, aparte de su deseo de encontrar el oasis perdido, era su experiencia militar. Todos estaban interesados en encontrar las rutas y los pozos del desierto libio que les permitiría, en caso de guerra, transportar hombres y materiales en camiones y coches tras las líneas enemigas.        

 

 

Ralph Bagnold y László Almásy son los principales protagonistas de El oasis perdido. ¿Podrías hablarnos un poco de ellos?


Bagnold en el fondo era un científico, interesado en la formación de dunas y en la navegación por el desierto. Fue su conocimiento sin igual del desierto libio lo que hizo de él la primera opción para fundar el Long Range Desert Group británico en 1940 para intervenir contra los italianos y luego contra los alemanes en Libia. Almásy era básicamente un aventurero, que aceptaría dinero de cualquiera siempre que financiase sus viajes por el desierto en coche y avioneta. Sus vínculos con la familia real egipcia colaboracionista con el eje y su familiaridad con las rutas del desierto persuadieron a la Abwehr (la inteligencia militar alemana) de que era el indicado para llevar a los espías de Rommel a El Cairo.

En el libro podemos encontrar espías, exploradores, agentes dobles y traiciones. ¿Por qué Egipto y Libia eran tan importes para los países del Eje? Geoestratégicamente, Egipto es el país más importante de Oriente Medio. Es la conexión por tierra entre África y Asia, y la conexión por mar, a través del canal de Suez, entre Europa y Asia. Los países del Eje se dieron cuenta, entre 1940-42, de que si pudiesen avanzar al este desde la colonia italiana de Libia y expulsar a los británicos de Egipto, controlarían estas rutas y dominarían Oriente Medio. Combinado con un avance alemán por el Cáucaso, habría dañado severamente el esfuerzo de guerra británico antes de que Estados Unidos pudiese movilizar su capacidad plenamente.

Muchos están familiarizados con László Almásy gracias a la película El paciente inglés, que fue un éxito de crítica. ¿La película es un registro fiel de su vida o es solo ficción?

El paciente inglés, tanto la novela como la película, es ficción. No es una descripción veraz del verdadero Almásy ni de sus aventuras en el desierto.

Entre los exploradores, encontramos a Dorothy Clayton, también llamada “Peter”. En El paciente inglés, tenemos otra exploradora, Katharine Clifton. ¿Por qué una mujer bien posicionada decide unirse a una ardua expedición al desierto junto a varios hombres?

En el libro y en la película El paciente inglés, Katharine Clifton fue creada a partir de Dorothy Clayton-East-Clayton, “Lady Peter”. Era la mujer de sir Robert, un antiguo aviador de la Marina que fue el primero en volar sobre Gilf Kebir. Tras su muerte temprana, Lady Peter se involucró en la búsqueda de Zerzura. Era tan exploradora como su marido.

Zerzura nunca ha sido encontrado,

 

¿crees que este oasis tiene una base real en relación a la historia?

He viajado adonde Almásy sostuvo que se encontraba Zerzura y no es tal como él lo describió.

Me gusta pensar en Zerzura como una idea que no podemos describir con una palabra, algo que espera a ser descubierto en algún lugar remoto e inaccesible, si uno es lo suficientemente arrojado como para intentar su búsqueda. Algo indefinido, con contornos diferentes según el individuo que lo piense; para un árabe, puede ser un oasis o un tesoro oculto, para un europeo, un yacimiento arqueológico, una nueva planta o mineral o, simplemente, el anhelo de encontrar algo todavía desconocido». Así describía Ralph Bagnold la pasión que durante los años treinta del siglo XX arrastró a un grupo de aventureros cosmopolitas –el Club Zerzura– a internarse en el desierto de Libia, recorriéndolo en vehículos y aeroplanos en pos de oasis perdidos y antiguas ciudades de civilizaciones desaparecidas, con las Historias de Heródoto como guía de viaje. Pero, detrás de un aparente y caballeroso espíritu deportivo, estos gentlemen se dedicaban a cartografiar el desierto de Libia por motivos militares. En El oasis perdido. Almásy, Zerzura y la guerra del desierto, Saul Kelly nos habla de la rivalidad despiadada enmascarada tras sus expediciones: si Mussolini contaba con hacer de Egipto la pieza central de un nuevo Imperio romano, los británicos, para quienes el canal de Suez era estratégico, estaban totalmente dispuestos a impedirlo.

Pronto el ejército perdido del rey persa Cambises vería su sueño turbado por las cadenas de los blindados del Eje, decididos a alcanzar Alejandría, y los miembros del Club tomarían senderos encontrados. Mientras que Bagnold fundó el Long Range Desert Group para espiar e interrumpir el avance del Afrikakorps de Rommel, el conde László Almásy –fascinante aventurero y aristócrata húngaro, el verdadero «paciente inglés»– intentaba llenar El Cairo de agentes nazis. Un juego peligroso en el que ambos se valieron del conocimiento y de los mapas del desierto trazados durante sus arriesgadas exploraciones.

«Un día, quizá el viento del desierto libio, soplando en tempestad sobre los cordones de dunas y levantando en el aire nubes de arena fina, restituirá a los hombres el oasis perdido, revelando su emplazamiento y sus secretos», dijo Théodore Monod, otro explorador. Pero ese día no ha llegado y Zerzura sigue durmiendo, esperando. Búsquenla mientras tanto en las páginas de El oasis perdido. Almásy, Zerzura y la guerra del desierto.

 

Comandante Ralph Bagnold

 

Británico, oficial del Royal Engineers/Signals Corps (Real Cuerpo de Ingenieros/Transmisiones); organizador de expediciones al desierto
de Libia en la década de 1930; fundador y primer comandante del LRDG (Long Range Desert Group [Grupo del Desierto de Largo Alcance]), la unidad de fuerzas especiales de élite que operó en Oriente Medio durante la Segunda Guerra Mundial. Científico de renombre mundial en el campo de la física de la arena (asesoró a la NASA sobre una sonda enviada a Marte).

 

 

 

Conde László Almásy

 

Húngaro, aventurero, aviador, entusiasta del motor; László Almásy afirmaba haber encontrado el oasis de Zerzura; oficial de inteligencia húngaro en Egipto durante la década de 1930, oficial del Abwehr, 1940-1945; rescatado de la Hungría bajo ocupación soviética por el MI6, en 1947; nombrado responsable del Instituto del Desierto egipcio poco antes de su muerte.

 

 

Pat Clayton

 

Británico, topografió vastas extensiones del desierto libio para el Desert Survey egipcio durante la década de 1930; rescató refugiados senusis de la persecución de las tropas italianas en 1931; comandó el LRDG en su primera incursión bélica, Murzuk 1941, pero fue capturado durante el fracasado ataque sobre Kufra; prisionero de guerra en Italia y en Alemania, 1941-1945.