Somos una editorial joven, amante de la novela negra y la novela gráfica. En nuestro catálogo podréis encontrar escritores consagrados y nuevos talentos,Premio de la Crítica Valenciana 2016 por La maga y otros cuentos crueles de Elia Barceló
Premio Ultratumba 2017 a la mejor editorial de género.
Premio Ultratumba 2017 a la mejor novela de género por Alicia, de Miguel Aguerralde.

Me llamo Tomás Mesniger y trabajo para el canciller de Bretaña. Algunos dirán que soy un espía, pero yo prefiero definirme como agente encubierto. Es divertido: ves mundo, conoces gente, finges ser otras personas, manipulas de vez en cuando… y te pagan bien.

Una aventura de espías en la Inglaterra del siglo XVIII.

Respuestas sobre el libro -LA NIEBLA

 

¿Estela porque un libro tan corto?

Escribí el libro sobre todo para divertirme, pero también para presentarlo al concurso de novela corta de espías que convocó la editorial Cazador de Ratas. Por eso es tan corto, porque las bases especificaban un número máximo de palabras y no podía pasarme de ahí.

Aunque me gustan los libros largos, con muchos personajes y tramas enrevesadas, la verdad es que escribir una obra tan corta tiene puntos positivos. Para empezar, te obliga a ir al grano, sin dar rodeos innecesarios. En “La niebla” no hay elementos superfluos, todo tiene su razón de ser. Escribiéndolo aprendí a ser concisa y a planificar. Además, se tarda menos tiempo en escribir un libro corto que uno largo. Con lo lenta que soy escribiendo, esa es una gran ventaja.

 

¿Ficción total o parcial?

Ficción total. Todo es inventado: los personajes, el argumento y hasta el contexto político. Solo hay dos escenas que están basadas en hechos reales. La primera está en el inicio del prólogo y la saqué del tapiz de Bayeux, un bordado maravilloso del siglo XI en el que se narra la conquista normanda de Inglaterra. Me impresionó mucho la imagen de Guillermo de Normandía atravesando con su ejército la bahía del Mont-Saint-Michel y los caballos hundiéndose en las arenas movedizas… En “La niebla” utilicé esa escena, pero cambié el final y, de paso, casi mil años de historia europea. En la segunda escena “real”, un personaje reacciona a una situación traumática golpeando al alguien hasta destrozarse los nudillos. Eso le ocurrió a un antiguo conocido en una situación parecida, aunque en un contexto muy diferente, sin espías ni conspiraciones (que yo sepa). El resto es pura invención.

 

¿Como se te ocurre la aventura de escribir un libro basado en el año 1724 en Londres?

Para mí, situar la historia en la Edad Moderna fue una elección obvia. Me parece un periodo muy interesante: aparece la ciencia moderna y hay pistolas y relojes, pero todavía se viaja a caballo y mandan los reyes y duques… Estéticamente es ideal para ambientar una historia de espías.  

 En cuanto a Londres, la elegí como escenario porque es una ciudad importante donde era fácil situar una intriga política. Además, Londres sufrió una gran transformación en la época normanda; probablemente sin los normandos ahora sería muy diferente. Por tanto, busqué mapas antiguos y a partir de ahí me inventé un nuevo Londres, con un inglés muy distinto, palacios que no existen e incluso un tipo nuevo de ginebra. Esa es la gran ventaja de escribir una ucronía, que no estás obligado a ceñirte a hechos históricos. 

 

¿A qué tipo de lector va dirigido?

A cualquiera que disfrute de las aventuras, la acción, el misterio, el humor, los giros más o menos inesperados… Intenté escribir un libro que yo disfrutara leyendo y metí muchas de las cosas que me gusta encontrar en mis lecturas; como tenía poco espacio, todo está muy concentrado. El resultado es una historia muy amena, en la que no paran de pasar cosas y no hay tiempos muertos.

 

¿Basaste el libro en espías siempre circularon los espionajes?

 Sí, absolutamente. Me gustan las aventuras y el misterio, y los espías reúnen todo eso. Además, dan mucho juego en la ficción: son inteligentes, porque su trabajo consiste en engañar a otras personas, deben ser capaces de luchar cuerpo a cuerpo, ven mundo, hablan idiomas, tienen misiones que cumplir... Me encantan las historias de espías. No sé qué ocurrirá en el futuro, pero en este momento es lo que más me apetece escribir.

 

¿Como consigues estas conversaciones, con tus personajes en la novela?

Divirtiéndome, sobre todo. Disfruto mucho escribiendo diálogos: permiten dar información de manera de muy dinámica, ya sea de la trama, de la acción, de los mismos personajes… Siempre que puedo, meto un diálogo. A la hora de escribirlos, tengo en cuenta sobre todo la información que quiero dar, y a partir de ahí me dejo llevar. Luego los reviso las veces que haga falta hasta que todo cuadra y tengo exactamente el tono que quiero.

 

¿A quién admiras dentro del mundo de la escritura novelística?

A docenas de escritores. Mis preferencias varían según el momento, pero hay algunos autores que siempre están en lo más alto: Connie Willis, Lois McMaster Bujold, Fred Vargas, Terry Pratchett, Almudena Grandes… Sin las dos primeras, “La niebla” no sería como es, o simplemente no existiría.

 

¿Por ser un relato salen un monton de personajes?

Sí, creo que hay bastantes personajes para una obra tan corta. Sin embargo, de la gran mayoría de ellos sabemos muy poco, solo lo imprescindible para contar la historia. Usar un narrador protagonista que habla en primera persona me ayudó a ceñirme a lo necesario: Tomâs solo explica lo que sabe, y solo sabe lo que ve. Para colmo, no siempre lo explica todo.  Jugué mucho con lo que contaba el protagonista, cuándo y cómo lo contaba, y también con lo que se guardaba para él. 

 

¿Te imaginas escribiendo fuerte, o simplemente estas probando?

Me imagino escribiendo, sí, al menos mientras siga divirtiéndome. No sé si seguiré publicando o no, porque eso no depende solo de mí y porque autopublicar bien me parece un esfuerzo excesivo para el tiempo que yo tengo. Pero sí, escribir seguiré escribiendo, seguro.

 

¿Finalmente, porque debemos leer este pequeño libro?

Sobre todo, porque pasaréis un buen rato leyéndolo y os dejará un buen sabor de boca. Para lecturas deprimentes, ya hay otras cosas: “La niebla” está pensado para pasarlo bien. Hay emoción, intriga, acción y humor, y también tragedia y amor. ¿Qué más se puede pedir por seis euros? Además, el otro gran motivo para leerlo es que está publicado por una editorial pequeña e independiente que apuesta por la calidad y los autores autóctonos. Las editoriales como Cazador de Ratas están haciendo un trabajo maravilloso y vale la pena ayudarlas.

 

¿Estas cocinando algo nuevo con mucha fuerza o estas de reposo?

Estoy cocinando… Es una obra más larga y complicada y avanzo despacio, pero ahí estoy. Espero que algún día podáis ver el resultado.

¡Muchas gracias por leerme!