Ediciones Alfar fue fundada en 1982. La creación de la editorial fue producto de una cooperativa para fomentar proyectos culturales. Dicha cooperativa estaba formada por un grupo de personas relacionadas todas directamente con el mundo de la cultura, y sobre todo con el mundo universitario. Entre los fundadores de la editorial se encontraban Manuel Díaz Vargas (editor hasta 2008) y Manuel Ángel Vázquez Medel, catedrático de Literatura por la Universidad de Sevilla y expresidente del Consejo Audiovisual de Andalucía.

Desde el principio la apuesta fue por difundir la cultura, el mundo universitario, los nuevos autores, los clásicos... y, por ello, se crea el lema, Cultura con raíces. Cultura sin fronteras. El mismo año de su fundación, Ediciones Alfar creó, junto con otros editores andaluces, la Asociación de Editores de Andalucía, que aún hoy sigue vigente.

Se crearon colecciones como Alfar Universidad y Ciencias de la Educación. Gracias a esta labor, Ediciones Alfar mereció el reconocimiento del catedrático Fernando “benémerita editorial”.

Hasta hoy, 37 años después, Ediciones Alfar sigue potenciando los mismos valores que originaron su creación. Adaptándose a los nuevos medios y tecnologías, potenciando siempre la cultura, los proyectos universitarios y la investigación. Como muestra de todo esto ofrecemos al lector múltiples colecciones:

Esta obra trata de desentrañar las historias que los Evangelios Apócrifos construyeron alrededor de algunos de los personajes secundarios de la Pasión de Cristo, viendo además el reflejo que todo ello ha tenido y tiene en la configuración de los pasos de misterio de la Semana Santa sevillana.

LOS EVANGELIOS APÓCRIFOS EN LA SEMANA SANTA DE SEVILLA

AUTOR: DANIEL CUESTA GÓMEZ SJ, (Segovia, 1987) es jesuita desde el año 2007. Inició sus estudios de Historia del Arte en la Universidad de Valladolid, pero acabó graduándose por la Universidad de Sa­lamanca (donde obtuvo el Premio Extraordinario de Grado). Es graduado en Humanidades por la Universidad Pontificia de Salamanca, donde reali­zó también el Máster de formación del profesora­do. Posteriormente fue destinado a Lérida, donde trabajó durante tres años como profesor y agente de pastoral en el Colegio Claver, colaboró con la pastoral juvenil de la Parroquia de San Ignacio de Loyola y con los programas de desintoxicación de la Fundación Arrels Sant Ignasi. Ha publica­do diversos artículos relacionados con el mundo del Arte, la Historia y la Espiritualidad, aunque su gran línea de trabajo ha sido siempre la Semana Santa. En esta temática destaca su libro Passio­nis Imago. Contribución de la Compañía de Jesús a la configuración de la iconografía procesional vallisoleta­na. Actualmente estudia el Bachiller de Teología en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid.

Se convirtió Poncio Pilato al cristianismo después de la resurrección de aquel al que había mandado crucificar? ¿Por qué defendió Claudia Prócula a Jesús de­lante de su marido? ¿Era realmente una seguidora de Jesucristo o simplemente sintió pena por aquel reo inocente contra el que el pueblo gritaba? ¿Fue Bernice, la hemorroísa, aquella mujer valiente que enjugó el rostro sudoroso y cubierto de sangre del Salvador, obteniendo como premio su retrato en su velo? ¿Fue Nicodemo el autor de algún Evangelio? ¿Cuáles fueron los motivos de la conde­na a muerte de los dos ladrones? ¿Se llamarían realmente Dimas y Gestas? ¿Se convirtió Longinos al atravesar con su lanza el costado de Cristo o aquello fue solo un acto rutinario más de su vida como soldado romano? ¿Por qué José de Arimatea decidió dar la cara por Jesús delante de los judíos y enterrarle en su propia tumba? ¿Fue el guardián y custodio del Santo Grial? ¿Llegó a ser cons­ciente Herodes Antipas de que aquel al que había despreciado y del que se había reído era el Hijo de Dios, Las respuestas a muchas de estas preguntas se esconden entre las páginas de los llamados Evangelios Apócrifos. Una serie de escritos que, pese a ser conocidos desde hace siglos, siguen despertando una enorme curiosidad entre aquellos creyentes y no creyentes que piensan que se trata de obras ocultas que con­tienen secretos misteriosos y peligrosos para el cristianismo. Sin embargo, la realidad es que los apócrifos están mucho más presentes en nuestra cultura de lo que podemos imaginar. En ellos se inspiraron los artistas de otras épocas para tratar de rellenar los huecos que dejaban las parcas narraciones de los Evan­gelios Canónicos, configurando así una leyenda y una tradición que hoy todos contemplamos y asumimos con naturalidad. Esta obra trata de desentrañar las historias que los Evangelios Apócrifos cons­truyeron alrededor de algunos de los personajes secundarios de la Pasión de Cristo, viendo además el reflejo que todo ello ha tenido y tiene en la configura­ción de los pasos de misterio de la Semana Santa sevillana

El objetivo de los Evangelios Apócrifos no es el de desvelar los supuestos amores de Jesús y María Magdalena (eso es cosa de las novelas históricas), sino el de rellenar y ampliar la parquedad de detalles con la que san Mateo, san Marcos, san Lucas y san Juan nos relatan la vida de Jesús en esta tierra, así como su pasión, muerte y resurrección. Así, el Protoevangelio de Santiago se centra en la infancia y juventud de la Virgen María, constituyendo la primera referencia de su Inmaculada Concepción; el Evangelio Árabe de la Infancia habla de la vida oculta de Jesús; el conocido como Evangelio de María (Magdalena) cuenta de modo imaginativo como, tras la Resurrección los apóstoles tuvieron problemas en aceptar que Jesucristo se hubiera revelado a María (sin especificar si esta era su madre o la Magdalena), etc. En estos y otros escritos se inspiraron los mentores intelectuales y espirituales de las obras de arte cristianas y así se los transmitieron a los artistas, dando lugar a una serie de iconografías como pueden ser la del abrazo de san Joaquín y santa Ana ante la Puerta Dorada, el descanso en la Huída a Egipto, la Asunción de la Virgen, etc., que se encuentran en muchas de nuestras iglesias.

               

En esta línea existen una serie de Evangelios Apócrifos que se centran en la pasión, muerte y resurrección de Cristo y que han sido importantísimos en la configuración de las iconografías que hoy contemplamos en las pinturas y retablos dedicados a los ciclos pasionales y, por supuesto en los pasos de Semana Santa. Entre ellos destacan el Evangelio de Pedro, el Evangelio de Bartolomé y, sobre todo, el Evangelio de Nicodemo, que además se complementa con otra serie de escritos menores. Esta última obra pretende, entre otras cosas, narrar en primera persona el testimonio del juicio que sufrió Jesucristo, así como algunos de los detalles de su pasión, relatados por Nicodemo. Por ello, las páginas de este evangelio apócrifo han sido origen de las leyendas en torno a Pilato, su mujer Claudia Prócula, la Verónica, Dimas y Gestas, Longinos, José de Arimatea, Nicodemo y Herodes. En ellos y en su reflejo en los pasos de la Semana Santa sevillana se centran precisamente las páginas del libro Los Evangelios Apócrifos en la Semana Santa de Sevilla, publicado recientemente por Ediciones Alfar.

A través de los textos del Evangelio de Nicodemo y de otros complementarios, en las páginas de este libro se tratan de reconstruir los orígenes de la historia y la leyenda que se encuentran detrás de cada uno de estos personajes, así como su iconografía artística y por último su reflejo e inclusión en los grandiosos pasos de misterio de la Semana Santa hispalense. No se trata de una obra cerrada, sino más bien de una puerta abierta a futuras investigaciones, un intento de diálogo con las raíces cristianas de nuestra cultura, con intención de divulgar tradiciones y herencias que, tristemente tienden a perderse.