Este derroche de sentimientos encontrados y generados por este enamoramiento, queda bien reflejado en los sueños de corte mitológico de la protagonista, sueños de atracción irresistible de una ninfa y un fauno y sueños también, abarrotados de miedos y ansiedades.

Una novela necesaria, nada simplista, que genera debate con seguridad. Un relato que fluye en su narración y te lleva por los vericuetos de los comienzos del maltrato en las relaciones de pareja.

XVI Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil, 2019

Marina ha descubierto que su corazón ya no le pertenece, ya no es dueña de él. Se ha enamorado de Eugenio, el chico con el que sale y poco a poco va descubriendo que tampoco es dueña de sus actos. ¿Por qué se va alejando de sus amigos? ¿Por qué Eugenio impone siempre su voluntad? La brusca ruptura de la relación complicará aún más las cosas. ¿Podrá vivir con el corazón devorado por serpientes? ¿Podrá vivir con la certeza de que el tiempo no cura nada, sino que es la perdición de todas las cosas

‘Ninfa rota’ de Alfredo Gómez Cerdá

Marina es una jovencita que pasa por un mal momento, si así se puede llamar a depender de su novio. No sabe cómo ni por qué ella ya no es la misma. Se enamoró de Eugenio y poco a poco descubre que ya no es dueña de sus actos y ni siquiera de su corazón.

No sabe cómo fue cambiando su vida sin darse cuenta, al principio pensaba que su novio tenía razón, que ella hacía las cosas mal, que sus amigos no la entendían, que si debía de actuar así o asá, siempre sintiéndose culpable.

Desde el inicio de la novela el lector asiste a una exposición de ideas que parecen difusas, se mezclan historias reales, sueños y recuerdos infantiles de la protagonista que escribe cuanto recuerda o se le ocurre.

Pero siempre el mismo tema con enfoques distintos o como caras de un poliedro que representa la experiencia de acoso sufrida por Marina. Su novio intentó desde el principio dominarla, según un amigo de él, lo de Eugenio es dominar a quien tiene cerca sea su novia o su amigo.

Marina recapacita, analiza, piensa y siempre le asaltan las dudas, ¿era así Eugenio? ¿Ha hecho bien en dejarlo? ¿Podría hacer algo para recuperarlo? Está en una encrucijada, y sabe que ha se salir ella sola, no basta con la ayuda de sus padres o de su mejor amiga, ella debe elegir su destino.

Así que ella escribe cuanto pasa por su mente, sabe que debe hacerlo, que Eugenio está enfermo, que lo domina un ser maléfico, que necesita ayuda, pero ella debe rehacer su vida al margen de un acosador, aunque siga vinculado de alguna manera a él.

 

Desde hace tiempo sueño con ninfas y con faunos. A mi madre le encanta la mitología. Tiene muchos libros sobre el tema. Me ha contado que se aficionó de adolescente. Sus amigas leían novelas, pero ella prefería esas historias increíbles llenas de dioses y personajes legendarios. Cuando yo era pequeña me contaba algunas. Recuerdo que mis padres acababan discutiendo por ese motivo. —Crono se casó con su hermana Rea. Como sus padres habían predicho que sería destronado por uno de sus hijos, se los comía a todos nada más nacer. Cuando Rea dio a luz a Zeus, lo escondió y le dio a Crono una piedra envuelta en pañales para que la devorase… —No le cuentes esas cosas a la niña —intervenía mi padre. —Se trata del nacimiento de Zeus, el dios más importante del Olimpo. —No es apropiado para su edad. —Mira, si tú quieres le cuentas la historia de los tres cerditos, de Cenicienta o de Pulgarcito; pero yo le voy a contar la de Zeus, la de los hermanos Apolo y Artemisa, la de Poseidón… Creo que a pocas niñas les habrán contado sus padres tantas historias como a mí. Mi madre no paraba con la mitología y mi padre, para contrarrestar, me contaba todos los cuentos tradicionales; me contó tantos que yo creo que alguno se lo inventó. Desde hace tiempo sueño con ninfas y con faunos. No recuerdo cuándo ocurrió la primera vez. Fue un sueño muy extraño. Siempre me pareció grotesco y repulsivo el aspecto físico de los faunos: humanos, salvo sus extremidades inferiores, que son de cabra. No tenían pies, sino pezuñas. Además, en su frente lucían unos pequeños cuernos. Por el contrario, las ninfas eran doncellas bellísimas que se pasaban el día al aire libre, cantando y bailando, y que por lo general acababan casándose con algún héroe o en el séquito de amantes de algún dios. Recuerdo que mi madre me decía que las ninfas eran tontas de remate y que lo peor que podría hacer una mujer del siglo xxi era tratar de imitarlas. Soñé que yo era una ninfa. No estaba danzando entre la espesura de un bosque, ni sentada sobre las rocas de las que manaba una fuente, ni en la orilla del mar… Me encontraba en una habitación cuadrada, vacía y oscura; sin ventanas ni puertas. La luz era muy débil y no se sabía de dónde procedía. Ni siquiera había una silla donde poder sentarse. El lugar era agobiante y me producía una enorme inquietud. No estaba sola en esa habitación. Frente a mí había un fauno, grande, imponente, con sus patas peludas rematadas con pezuñas; su cabello revuelto y sus barbas salvajes formaban una especie de remolino alrededor de su cara, solo horadado por sus cuernos. No apartaba los ojos de mí y sin embargo, tenía la sensación de que no me miraba o de que, si lo hacía, aquella mirada no se detenía en mi cuerpo.

 

Igual que los Grandes opinadores me referencio a ellos en sus escritos...valenti fainê

Este es un gran libro en que una fauna y una ninfa,configuran una magnifica historia el libro con un gran triunfo anterior a sido de nuevo premiado por su calidad e ingenio, Muy buena obra que confirma la calidad literaria y humana de su autor, que sabe que “lo importante en la vida es el mientras tanto” como puso en boca de la bruja de su libro Nano y Esmeralda, publicado en 1987 y citado en este.

 

Con esta novela, editada  ha obtenido el XVI Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil, 2019, que se suma a los otros veinticinco premios ya conseguidos.